La Rioja

Drones para la detección y el seguimiento del aguilucho cenizo

No perder detalle y hacer seguimiento desde todos los ángulos es lo que pretende Medio Ambiente con su nueva incorporación de drones para el control de las zonas de nidificación del aguilucho cenizo. Con este medida se facilitará la gestión de la línea de ayudas para la conservación de esta especie protegida, que anida entre los cultivos de cereal.

La Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente ha incorporado a su dispositivo de medios drones para apoyar y facilitar la labor de detección y conservación de los nidos de aguilucho cenizo que llevan a cabo los técnicos y Agentes Forestales en La Rioja.

El uso del dron permite realizar un seguimiento menos intrusivo de esta especie al grabar a una distancia adecuada para que los ejemplares no se percaten de su presencia. Además, se evita abrir sendas de paso en los cultivos de cereal, con lo que se impide que puedan acceder hasta el nido depredadores naturales como los jabalíes o los zorros.

El aguilucho cenizo, especie catalogada como vulnerable, es una rapaz de pequeño tamaño que visita la Península Ibérica para reproducirse. Su peculiaridad es que no forma su hogar entre las rocas o el follaje de un árbol sino que anida en el suelo, especialmente entre los cultivos de cereal. Ahí se convierte en un ave muy útil para los agricultores al integrar en su menú insectos, topillos, langostas y ratones, los cuales afectan negativamente a las cosechas.

Ya en la década de los noventa la Unión Europea alertó de un descenso llamativo en la población de esta especie. La principal amenaza de las poblaciones de aguilucho cenizo radica precisamente en la destrucción de nidos y polladas por la acción de cosechadoras, así como en la intensificación de la agricultura. El hecho de que nidifique principalmente dentro de cultivos, y el adelanto en la  recogida de las cosechas, provoca que estas faenas se realicen cuando aún los pollos no han volado, produciéndose mortandades de hasta un 90 %.

Consciente de este problema, el Gobierno de La Rioja puso en marcha en 1996 una línea de subvenciones, que continúa en la actualidad, para la realización de determinadas prácticas agrícolas que posibilitaran la reproducción con éxito de la especie en nuestra región. Durante la campaña de reproducción, agentes forestales y técnicos de campo desarrollan una intensa búsqueda de nidos en distintas zonas de La Rioja.

El seguimiento de estos nidos permite, en primer lugar, conocer los cambios y variaciones poblacionales del aguilucho cenizo, y en caso necesario, iniciar los trámites de subvención al agricultor para que los polluelos salgan adelante. Para ello, lo que se pide es que el agricultor retrase la cosecha de 0,5 hectáreas alrededor de los nidos de la especie hasta el vuelo de los pollos, y las subvenciones tratan de compensar la pérdida de renta que este retraso les pueda suponer. Así, desde la puesta en marcha de las ayudas se han conseguido salvar más de un millar de pollos de aguilucho cenizo.

El pasado 2018 la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de La Rioja destinó más de 7.000 euros a estas ayudas, de las que se beneficiaron 19 agricultores y que permitieron conservar un total de 22 nidos.

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