La Rioja

La emotiva carta de Fernando Ónega: «¡Dios, La Rioja; qué prodigio!»

Fernando Ónega lo ha vuelto a hacer. Con las palabras precisas ha vuelto a radiografiar La Rioja con una carta que conseguirá emocionar a cualquiera que sienta un mínimo cariño por la región. Hace dos años, otro escrito del periodista gallego se convirtió en un fenómeno viral… curiosamente, cuatro años después de haber sido publicada.

Este martes, coincidiendo con la emisión en directo de ‘La Brújula’ de Onda Cero desde Logroño, Ónega ha vuelto a aprovechar la ocasión para dedicarle su verbo a nuestra comunidad.

TRANSCRIPCIÓN DE LA CARTA DE FERNANDO ÓNEGA A LA RIOJA

«Admiradas, queridas, entrañables tierras y gentes de La Rioja: decidme, ¿tenéis todo preparado para celebrar las fiestas de San Bernabé? Hacedme un hueco, que dentro de siete días quiero estar ahí y quiero coger algo, aunque sean las migajas del reparto de la Cofradía del Pez.

Y me gustaría quedarme hasta el 29 para dar la Batalla del Vino en Haro, que en ningún currículum puede faltar. Y emprender desde ahí mi Camino hacia Santiago, que eres la única nación española fuera de Galicia que tienes tres Caminos: el Francés, que nace en Roncesvalles; el Vasco Francés, que viene de Irún y el Jacobeo del Ebro, que arranca de Tortosa.

Tres Caminos tienes, La Rioja, como tres sepulcros de reinas hay en el Monasterio de Suso. El resto, todo son sietes: los siete ríos que le llevan el agua al Ebro, los siete valles de ubérrima belleza, los siete arcos del Puente de Piedra, los Siete Infantes de Lara…

¡Dios, La Rioja; qué prodigio! Y no hablo del vino, que el vino excelso no necesita pregonero. No hablo de tus hortalizas, que eres huerta de España. Ni hablo de tu cocina, que podría hacer un tratado del Queso Camerano, y de las migas del pastor, y de los caparrones de Anguiano y de los fardelejos de Arnedo.

Hablo de tu patrimonio, Rioja; desde el humilde chozo guardaviñas al Palacio de Torremúzquiz en Ezcaray o las casas blasonadas de Haro. Hablo de la pequeña ermita perdida en no se qué pueblo a Santa María la Redonda en Logroño o Santa María la Real en la Nájera de los reyes.

Hablo de un territorio del que puedo decir y digo que los monumentos mejor repartidos de la geografía están ahí. Eres como un mapa de la Historia: Románico, Visigótico y Mozárabe en el Monasterio de Suso, donde se encuentra la tumba de Gonzalo de Berceo; Gótico en las capillas de la catedral de Calahorra, Renacentista en el retablo de la iglesia de Fuenmayor, Neoclásico en la Casa Consistorial de Haro; Barroco en las bernardas de Santo Domingo de la Calzada; Rococó en Yuso, donde las Glosas Emilianenses. Gloria de conservación en las tablas de San Millán que guardas en el Museo.

Hacedme un hueco, riojanos, que quiero volver a ver todo eso. Y a cultivar mi imaginación en las huellas del dinosaurio. Y a soñar con hazañas en las balconadas de cristal de Haro. Y a ver el campo como se ve en Ausejo. Y a zambullirme en el saludable barullo de las calles que bajan Logroño de la catedral al Ebro y suben del Ebro para la catedral.

¿Y del vino? Del vino no os preocupéis. De esa gloria vendita ya me ocupo yo».

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