Encuentros Clandestinos

Las dudas ‘clandestinas’ de fichar en el trabajo

Fichar en el trabajo -quién, cómo y cuándo-, a debate

La norma de fichar en el trabajo lleva varias semanas ocupando las conversaciones de los riojanos. Empresarios y trabajadores comienzan a notar sus efectos tras su entrada en vigor el pasado mes de mayo. Sólo se libran aquellos afortunados que ya tenían un sistema implementado. La vida sigue igual para ellos. Bienaventurados. Para el resto, las principales dudas radican en la aplicación de la ley. ¿Hay que fichar al salir a tomar un café? ¿Y al echar un cigarro? ¿Cómo se controla el trabajo de un comercial que está todo el día fuera de la oficina? ¿Qué hago si se me ha olvidado fichar? En el fondo de la legislación (que haya un control del horario de los trabajadores), todos parecen estar de acuerdo.

Es la principal conclusión del ‘Encuentro Clandestino’ celebrado este miércoles en Wine Fandango, donde NueveCuatroUno ha reunido a cuatro expertos en la materia. Patricia García -departamento laboral en Izco & Galván Asesores- explica que el principal problema es que la normativa no es clara: «Los trabajadores preguntan qué hacer, cómo hacerlo… el empresario no lo sabe y pregunta a la asesoría. ¿A quién le preguntamos nosotros? Se ha dejado a la libre interpretación». El responsable de Asesorías en la Federación de Empresas de La Rioja (FER), Pedro José Sáez, argumenta en la misma línea: «Hay dudas porque la casuística es casi infinita».

En la FER, han atendido más de 1.200 consultas sobre este asunto. «La experiencia desde marzo es que hay dudas en el empresariado para su aplicación», comenta Sáez, al tiempo que apunta que hay pendiente un reglamento específico y plantear medidas en la negociación colectiva: «¿Cómo puedo cumplir ahora? ¿Qué es necesario hacer? ¿En papel, una máquina, un programa?». El secretario general de UGT, Jesús Izquierdo, sí indica que es «pronto» para hacer valoraciones: «El cumplimiento de la ley va a ser complicado y se va a tener que dar flexibilidad. Yo me quedo con el espíritu de la modificación legal: cuándo se está en jornada laboral, cuándo en horas extras y dar luz al trabajo que no está remunerado ni cotiza».

«Cuando uno habla de que hay 2,7 millones de horas extras semanales que no se contemplan, tienen que salir», añade Izquierdo, quien también incide en la complicación a la hora de aplicar la norma, pero también en que es necesaria: «En el sector financiero es sencillo porque tienen centros de trabajo estables y es donde más horas extras hay sin declarar».

Jesús Izquierdo (UGT) y Oisin O’Keeffe (Double OK) | Foto: Amaya Garrido

El director de DoubleOK (una empresa najerina que ha lanzado la app ‘Ficha Work’ para registrar la jornada laboral desde el móvil), Oisin O’Keeffe, confiesa que crearon el programa porque ellos mismos vieron que tenían una manera «rara» de trabajar: «No era una reacción de si estoy dentro de la ley sino de cómo lo reflejamos y de cómo hacemos el seguimiento». «Hacer un seguimiento de horas es sencillo y las casuísticas parecen sencillas, pero no lo son. Un trabajador que está en un proyecto en Madrid un mes, los festivos… ¿cómo se le aplica?», reflexiona, comentando que las dudas son normales al tratarse de gente que no ha fichado hasta ahora.

Patricia García continúa explicando que los comerciales, a veces, tienen horarios «extraños» porque así se los demandan sus clientes y trabajan con objetivos: «Trabajan durante todo el día, pero no todo el día. ¿Cómo lo ficho? ¿Me invento un horario? Si se hace con una app desde el móvil, puede chocar hasta con la protección de datos». Y más leña al fuego. Pedro José Sáez explica que además depende del convenio colectivo aplicable a cada comercial: «Hay desplazamientos que son tiempos de trabajo y otros que no, depende del sector».

Pedro José Sáez (FER) y Patricia García (Izco & Galván Asesores) | Foto: Amaya Garrido

«Es una cuestión de cultura y de tiempo. Un trabajador que no ha fichado en su vida, se acostumbrará», rebate Izquierdo, aunque cree que el tiro se debería centrar más en sectores donde sea fácil controlar el horario en un primer momento como el comercio, la hostelería y el sector financiero porque tienen centros de trabajo estables: «Hay que perseguir a los incumplidores para que no se hagan contratos de cuatro horas y se trabajen ocho». «Lo de fichar es cuestión de tiempo que se acostumbre. Lo mismo da poner la huella, firmar, pasar una tarjeta… se generalizará en todos los sitios como ya se hace en la administración pública. ¿Las dificultades? Ya se resolverán», defiende.

Otra de las dudas planteadas por empresarios y trabajadores, según explica Oisin O’Keeffe, se encuentra en las posibles sanciones económicas. «¿Hasta qué punto o nivel de precisión se va a multar? Si una persona mete dos minutos al día, ¿le van a multar al empresario?» Me parece ilógico y no creo que sea así, pero no hay nada que diga que es así». Izquierdo replica entonces que «la administración no se va a atrever a sancionar por un minuto al día» y vuelve a defender que la norma persigue otra cosa, «que el trabajador a tiempo parcial no haga horas extras para trabajar a tiempo completo».

El problema tiene difícil solución hasta que el legislador dé un paso al frente y la norma se adapte a los trabajos del año 2019: teletrabajo, flexibilidad horaria, nuevas tecnologías… En esa parte también están todos de acuerdo, así como en acordar un nuevo marco regulatorio para los trabajadores. Los problemas llegan cuando se tiene que decidir qué cambiar y cómo. Lo de siempre, claro. «Si supiera la solución, no sería secretario general de UGT», bromea Jesús Izquierdo, señalando que «será fácil en convenios para centros de trabajo estable, pero no en otros. Las cuestiones que no generan problemas a sindicatos y a empresarios, tendrán que ser flexibles».

La posible evolución

Oisin O’Keeffe va más allá en el futuro de la aplicación que esta norma puede tener en el mercado laboral y la sociedad: «Soy optimista en todo. Me gustaría ver que hay una oportunidad importante para trabajar con datos, no sólo de control y horas extras sino situaciones de identificar que se necesita más gente. Hay que usar los datos para dar los siguientes pasos». Pero no ven la botella medio llena sino medio vacía desde la FER: «Las empresas están interesadas en cumplir y lo que debe hacer el Gobierno es dejarlo claro. La negociación colectiva es parte de la solución, aunque también debe salir de los empresarios con sus propios trabajadores en el entorno laboral consensuando decisiones».

Y como si casi fuera un milagro, los sindicatos y los empresarios se ponen de acuerdo. «Coincido con la FER en que la negociación colectiva tiene que dar respuestas a las necesidades actuales de las formas de trabajo. Si hay un nuevo Estatuto de los Trabajadores, nos espera un reto de altura. Si partimos en posición de desventaja con la reforma laboral de 2012, habría que cambiar eso. Esto es como modificar la Constitución. Iría pasito a pasito. Es una buena idea, pero un punto de partida. Flexibilidad. No hay que freír a sanciones», concluye Jesús Izquierdo.

Por último, Patricia García apunta a que va a costar bastante: «Somos gente de costumbres y dependerá de los sectores. Habrá empresas que quieran hacerlo rápido, pero otros que irán con la marea… pareciéndose a los que están al lado. Las grandes empresas lo tienen fácil para hacerlo y para no hacerlo, ya que les puede costar incluso menos pagar la multa que pagar las horas. Las pequeñas son las que más van a sufrir y más van a ser atacadas por la inspección. La gente va a ir a lo que conoce. Hacer un cambio de estatuto, convenio… eso es ser demasiado optimista».

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