La Rioja

Un almuerzo con Julio Revuelta: más que miga después de 4.000 kilómetros

A primera hora del día, para arrancar la jornada, Julio Revuelta nos espera en el ‘Más que miga’ de la calle Serradero. Al lado de la nueva comisaría de la Policía Nacional, el candidato del Partido Riojano al Parlamento aguarda la llegada de los plumillas con un desayuno que no se lo salta ni un general. Café, zumo de naranja, cruasanes, tostadas y mantequilla. «Esto es un bar familiar que han sacado adelante echándole ‘narices’, de esas historias de éxito no por casualidad sino porque se lo han currado», cuenta.

A la hora de pedir, primer lío. Más que con las posteriores preguntas. ¿Quién invita? El derecho de barra riojana, como explica el candidato, viene a decir que «estás en mi barrio, estás en mi casa, yo invito», pero no le vamos a dejar. Será en la siguiente ocasión, entre o no entre en el Gobierno de La Rioja. Y tiene confianza. «Uno de los grandes aciertos ha sido hacer una sede a pie de calle. La gente pasa y te ve trabajando», apunta, al tiempo que comenta entre risas que lo que más le desea la gente es suerte: «Yo les digo, vótame, suerte tengo si me votas».

«Vamos a ser decisivos y lo podemos ser a ambos lados», asegura tajante, aunque prefiere esperar a ver «cómo se pone el tablero» para hablar de pactos y a ver quién llama: «El que tiene que mover ficha es el que gana las elecciones». Y una aclaración. «Huyo de los extremos. La Rioja necesita un gobierno fuerte que no se radicalice ni caiga en debates secundarios como Cataluña. Eso que lo tengan en el Congreso», añade, dejando una casi certeza en el aire: «Será un tripartito».

– ¿Cómo ve la campaña? Las encuestas dicen que vuelven al Parlamento.

Estamos muy animados y no teníamos una situación de partida nada fácil. Las encuestas, antes de que se anunciaran las elecciones generales, nos daban un suelo del seis por ciento -la entrada está asegurada con cinco- y cierta tranquilidad. Apareció el efecto de Vox y las elecciones generales, algo complicado para nosotros, pero nunca había vivido una campaña como esta. Me he hecho 4.000 kilómetros en la furgoneta y mi coche. Teniendo contacto directo, veo que hay alegría y ánimo. No somos anónimos y se nos está dando cierta notoriedad.

– ¿Cómo se explica que en las elecciones autonómicas puedan tener el seis por ciento de voto y en las generales ronden el uno? En las conversaciones de bar, a veces, se escucha eso de «si es que teníamos que votar todos al Partido Riojano para que tuviera un diputado en Madrid».

Existe voluntarismo o deseo más que confianza en unas elecciones generales. Al final, el voto es valioso para cada persona y se vota a alguien que crees que tiene opciones reales de salir. El PR no tiene cultura de presentarse a las generales y no hemos podido hacer un ‘mailing’… la suma de todo es que «sois los más simpáticos del grupo, sois los de la tierra, pero sólo en las autonómicas». La gente ha pensado que se jugaba más España que La Rioja.

– En cuanto al Partido Riojano, ¿cómo está a nivel de estructura, economía…?

Hemos hecho un milagro gracias a que no se ha liberado nadie y a que se ha contado con el partido para el apoyo en el trabajo de los concejales. Nos hemos gastado lo mínimo e imprescindible en mantenimiento y personal. ¿Cómo estamos de dinero? ‘Pelaos’. Nos hemos gastado lo que hemos ahorrado en estos cuatro años para afrontar la campaña. No sé la cifra de los demás, pero andaremos por un presupuesto que será la quinta parte de cualquier otro partido.

– ¿Qué le responde a esa gente que se le acerca por la calle?

Alguno me pide explicaciones. El otro día me decía un ciudadano que iba a votar al que manda en Madrid. Y le dije: date por jodido. Como mande el mismo sin necesidad de negociar, llegará aquí para decir que no den mucho la lata. Es bueno que no tengan la mayoría y que haya otro partido como el Partido Riojano que sea fuerte para ir los dos juntos y ver qué se puede traer. Yo tengo esa experiencia tanto en el Gobierno como en la oposición. Pactábamos entre los partidos darnos caña para ir a Madrid con los recortes de los periódicos, aunque no sé si existe ya esa política porque no estoy en ella.

– En su planteamiento previo de pactos, ¿contempla contar con presencia en el Gobierno?

En la medida de lo posible, si estamos convencidos del pacto, sí tendremos presencia en el Gobierno. A la política hay que venir a hacer cosas y a mejorar la vida de la gente, no a tener un carguito cómodo. Podría darse un caso de dejar gobernar y ya veríamos.

Y en ese hablar de hacer cosas, es inevitable preguntarle a Julio Revuelta por su etapa como alcalde de Logroño. Dos cuestiones: la ecociudad y su salida del PP. ¿Salvó a Logroño de un macroproyecto que iba a hundir la ciudad? «Sí. No por lo que se supo sino por lo que no». Entonces, comienza un relato que arranca en el año 2004, cuando unos señores se presentan en el Ayuntamiento para pedir una recalificación de suelo en el monte El Corvo que no tenía ningún sentido urbanístico.

«Nos preguntamos para qué si había suelo urbanizable». La ‘oferta’ incluía 1.300 casas de VPO de las 3.000 que se iban a hacer. Revuelta cuenta que se plantó tras recibir «algunos mensajes» y que la respuesta de los promotores fue algo así como «si no lo apruebas aquí, ya lo aprobarán donde lo tienen que aprobar». El resto más o menos ya se sabe. En 2005, se hace parte del PGM y lo suspende el Gobierno, acabando el asunto en los tribunales. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria hizo el resto a partir de 2008.

– ¿Le costó su salida del PP?

Simplificándolo mucho, sí. Tuve otras peleas que gané, como el Palacio de Justicia, que salió a subasta en el BOE para venderlo a particulares; o la ubicación del Riojaforum, que se quería hacer en el aparcamiento grande junto a los cines de 7 Infantes. Fueron varias cosas que, puestas todas, tienen su historia. En el año 2007, fui al partido para que presentaran a otro porque no tenía sentido que fuera yo y me dijeron que me presentara. El tiempo me hizo entenderlo. Si me cambiaban y no ganaban, perdía Pedro Sanz. Si me dejaban y no ganaba, el que perdía era yo. Hubo mucha gente del partido que recibió instrucciones para votar a la candidatura de la comunidad, pero no al Ayuntamiento. Todo se decidió por trescientos votos.

– Volviendo al presente, ¿qué cosas cree que necesita La Rioja?

Necesitamos tres. Mejor financiación para poder competir; desarrollar las fortalezas porque son las que te hacen proyectarte al exterior: vino, calzado y enoturismo, lo que tienes fuerte; y capacidad de trabajo. Podemos estar de acuerdo en las dos cosas, pero lo peor de este Gobierno ha sido que ha ido con el freno de mano echado. No ha arriesgado nada.

– Y la primera medida a implantar.

Poner dinero, poner médicos y poner personal sanitario para resolver los problemas de Atención Primaria y Urgencias. No es una pasta gansa y se podría solucionar. La segunda medida, aunque no depende del Gobierno de La Rioja, sería poner más trenes. La vía tardaremos tiempo en arreglarla, pero vamos a ver qué más se puede poner para ir a Madrid o Zaragoza. Hay determinadas cosas que parecen increíbles que no se hagan.

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