La Rioja

Un almuerzo con Rubén Antoñanzas: café, zumo y tostadas en el barrio

Quedamos a desayunar con Rubén Antoñanzas en el Café Clásico de la calle San Millán. Le gusta su barrio, aunque es «natural» de la zona de los Jesuitas. A caballo entre Madre de Dios y San José ha hecho casi toda su vida. «Este es mi barrio por excelencia y quiero que conozcáis sus excelentes comercios y sus espectaculares barras», defiende el candidato del Partido Riojano a la Alcaldía, apelando siempre a dos conceptos que tiene por bandera: el barrio y las asociaciones.

Él proviene de ahí. «Me gusta la identidad de barrio y esas asociaciones tan cañeras y peleonas por los vecinos», comenta antes de llegar al bar, donde nos aguarda un desayuno muy español para antiespañoles. ¿Por qué esto último? Porque todos pedimos el mismo café (con leche). Rara avis. El resto del menú lo componen unas deliciosas tostadas de pan natural con tomate y un fantástico zumo de naranja que nos beberemos antes de que se le vayan las vitaminas.

Madre de Dios y San José son dos barrios que encajan con el modelo de ciudad que defiende Antoñanzas: «Un comercio que cuida de nuestros niños cuando van al colegio y que se preocupa de nuestros mayores ante la soledad. ¿Qué pasa que no bajan a por el periódico o a comprar la fruta? Ese concepto que Logroño todavía se puede permitir, lo veo en Madre de Dios».

– ¿Hemos perdido en el resto de zonas un poco esa identidad de la que habla?

El boom urbanístico nos hizo creer que podíamos ser una ciudad más cosmopolita y nos hemos dado cuenta, tras una grave crisis, que lo importante es tener a tu vecino al lado. Los barrios nuevos son todavía demasiado jóvenes y creo que están trabajando en hacer esa identidad de barrio a través de sus fiestas y actividades. Tenemos que tender a ser más una ciudad donde nos conocemos todos, mirando a nuestro barrio y al vecino.

– ¿Y a qué cree que se debe?

Estamos perdiendo mucho tejido asociativo. La gente se juntaba para hacer cosas, sobre todo jóvenes y adolescentes, y ahora notamos carencias en la capacidad de organizarse. Por eso debemos fomentar la participación y que los jóvenes descubran lo importante que es seguir en el contacto humano.

– ¿Qué peritaje le hace a Logroño?

Logroño está viviendo gracias al esfuerzo en el día a día de los comerciantes y los logroñeses, pero no se les puede pedir más. Tenemos que ser capaces de decirles que o les aupamos o Logroño comenzará a decrecer. En los últimos años de Cuca Gamarra, hemos perdido la inercia de gran ciudad. Ahora tenemos dos caminos: seguir impulsando Logroño mirando en la ciudad de los futuros 25 años o empezaremos a decaer.

– Parece que existe buena sintonía entre los candidatos y coinciden en hacer un proyecto de ciudad. ¿Ese será el camino?

Todos estamos de acuerdo en el diagnóstico, pero las soluciones que planteamos son absolutamente diferentes. La mayoría plantean crear oficinas de apoyo al comercio o crear una mayor estructura en el ayuntamiento para atraer empresas, pero luego no dicen cómo vamos a hacer las cosas.

– De la última legislatura, ¿tienes la sensación de haber perdido demasiado el tiempo?

Cuca Gamarra ha contado con un Gobierno muy estable. Julián San Martín ha hecho tres años de apoyo y parece que el último quiere renegar. Siempre he dicho que había tres partidos en la oposición y luego estaba Ciudadanos. A partir del tercer mes, tuve claro que el Pleno tiene sus funciones, pero que al final dependes de la voluntad del Equipo de Gobierno. Yo ha habido cosas que no he llevado al Pleno y he sacado adelante dialogando con el Equipo de Gobierno.

Por ejemplo, junto al colegio Pío X había un barrizal y gracias a una negociación con Cuca Gamarra se hizo un pequeño aparcamiento: «No tengo la sensación de haber hecho un trabajo vacío. Me han acusado de hacer cosas pequeñas, pero me gusta hacer cosas concretas por los vecinos. Lamento no haber podido llegar a más acuerdos porque Cuca Gamarra iba con demasiados prejuicios contra el Partido Riojano».

Preguntado por ser la llave para la Alcaldía de la ciudad, más allá de querer ganar las elecciones (las encuestas le dan entre uno y dos concejales), lo tiene claro: «Yo no digo que vaya ser alcalde sino que vamos a estar gobernando. Deseo serlo y por eso me presento, pero si no soy, sí tengo intención de formar parte del Equipo de Gobierno». Y así transcurre el almuerzo en el barrio. Antoñanzas sabe que peca de sincero, pero le gusta. Se siente más cómodo así, así que sigamos preguntando.

¿Y en qué escenario estaría más cómodo? ¿PP y Ciudadanos? ¿PSOE y Unidas Podemos? ¿Sólo con PP o PSOE?

Al final, PP, PSOE, Ciudadanos o Podemos son tan diferentes al Partido Riojano… sé que me van a vender en cuanto puedan. Me da más o menos igual porque nos traicionarán cuando haya una llamada de Madrid anteponiendo el interés de su partido. Tengo claro que el soterramiento es algo contra esta ciudad. Quiero pactar con un partido que asegure que dejará las manos libres a los servicios jurídicos de la casa para negociar (incluso llevar a los tribunales) con los bancos para pagar con terrenos y no con el dinero de los logroñeses. Será difícil que me lo puedan aceptar.

¿Y si estuviera Vox como socio?

Estoy convencido de que no va a entrar. No lo tengo ni como supuesto. Es nuestro máximo enemigo porque plantea destruir la autonomía de La Rioja y yo creo en tener más autonomía y más capacidad de decidir. Estoy seguro de que si dependiésemos de Valladolid o Zaragoza no tendríamos un hospital en Logroño y otro en Calahorra. Tienen un modelo completamente diferente. A mí, me costaría entender que gobernase en nuestras instituciones quien quiere destruirlas. No creo que tampoco lo permitan PP ni Ciudadanos.

El almuerzo, a media mañana, consistió en tres desayunos «sanos»: café con leche, tostada de pan natural con tomate y zumo de naranja. En total, 7,50 euros.

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