La Rioja

La Luci, una apuesta por el trato cercano y los productos gourmet

La Luci siempre tenía una sonrisa tras el mostrador y delante de él. Junto a su marido, esta mujer despachó durante más de cuarenta años género en la ‘Pollería Luci’, en el puesto de pollos y conejos ubicado en la plaza de Abastos de Logroño. Hoy, su retrato en blanco y negro ambienta la tienda ‘La Luci’, en Portales número 3. No, no se venden pollos, ni conejos, sino todo tipo de productos gourmet. Tampoco está regentada por ella, sino por su nieto, Javier Tuesta. Evolución.

«Estudié una FP de Electrónica e Informática, he trabajado para asesoría medioambiental, también en un centro de rehabilitación de discapacitados físicos he dado clases de electrónica, pero los fines de semana trabajaba en hostelería para sacarme un dinero extra, yendo a ferias gourmet…», explica Tuesta. Hace cinco años, el local que ahora ocupa de un familiar cercano se quedó libre y fue el momento de instalarse ahí. «No me pondría en otra parte de la ciudad que el Casco Antiguo». Así arrancó ‘La Luci’, de alimentación delicatessen.

«Empecé poco a poco e ido aumentando la oferta de productos», admite quien lo regenta. Y en ese crecimiento ha habido varios pilares: «En la medida de lo posible siempre apuesto por lo local, artesano y en ocasiones de temporada, el cuarenta por ciento de lo que ofrezco es de La Rioja». El resto es de origen nacional -la mayor parte- y un poco de otros países, como los chocolates suizos y belgas, entre otros.

Patés, vinos, quesos, vermús, alubias de Anguiano, mermeladas, embutidos, dulces, patatas, caramelos, verdura, conservas… El surtido es amplio, unas mil referencias. Y entre ellas también Aceite de La Rioja, ¡cómo no! «Es un gran desconocido. Cuando me preguntan y dicen ‘el aceite típico es el del sur’, yo les digo que si ahora se hace buen vino en muchos lugares, lo mismo ocurre con el aceite; en La Rioja se están haciendo grandes aceites, cada vez mejor», recalca Tuesta.

Le apasiona su trabajo y todo lo que implica el asesoramiento al cliente: «Al principio me preguntaban, ahora muchos me dejan hacer y sugerir». En entre los productos que prescribe, están los de la DOP Aceite de La Rioja. Por ello ha sido el receptor del premio que el Consejo Regulador ha dado al establecimiento que mejor lo recomienda. «Es un trabajo conjunto, marcas como Trapetum me han enseñado muchas cosas, y al mismo tiempo el apoyo y colaboración con el Consejo Regulador hace que entre todos demos a conocer con propiedad el producto», admite.

Y es que el Aceite de La Rioja poco a poco tiene más adeptos. «Por ejemplo, unos clientes de Madrid lo probaron y ahora, cuando vienen de vez en cuando, se llevan aceite, les encanta. Es un producto que sorprende», subraya este logroñés de 36 años. Se le nota el convencimiento en su actividad. «¿Que si estoy contento con haber montado ‘La Luci’? Solo tengo una pena, no haber empezado antes, estoy muy contento. Me gusta estar de cara al público y atender con alegría, como mi abuela Luci, a la que nunca le he visto enfadada».

¿Y la protagonista ha visto la tienda? «Sí, viene con frecuencia. Al principio, cuando abrí, me decía, ‘pero qué vergüenza que vea todo el mundo mi foto ahí, me van a conocer…’; yo le decía, ‘abuela, pero que esta foto es muy vieja, no te preocupes’. Ahora está muy orgullosa», reconoce el heredero de su gusto por el trato al público. Herencias que no tienen precio.

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