Javier Zabala (20 de septiembre de 1997, Logroño) sonríe sin ganas. No lo puede evitar. Tampoco podrá conciliar bien el sueño porque todo le parecerá peor a lo vivido horas antes. Para siempre quedará en su memoria la fecha de este domingo: 31 de marzo de 2019. Un niño se ha convertido en hombre en la catedral riojana de la pelota.
El joven logroñés ha tenido su debut soñado. En casa y con su gente, Javier Zabala ha firmado un 22-19 junto a Martija para imponerse a Ezkurdia y Untoria. ¿Qué más se puede pedir? «He soltado los nervios porque me estaba ahogando al principio», ha reconocido nada más terminar el partido en declaraciones a ETB.

Javier Zabala, tras su debut en el frontón Javier Adarraga | Foto: ASPE Pelota
«Me retemblaban las piernas y casi ni le doy a la primera pelota, pero luego he entrado en el partido con la ayuda del público», ha comentado el debutante, confesión tras confesión: «El primer día ha sido muy duro. Hasta el tanto doce no podía respirar y la tripa me molestaba mucho».
Todo eran nervios. Pero ante la ilusión desbordante, la experiencia. Martija le ha pedido las pelotas más complicadas y ha comenzado a coger ritmo. «Me tengo que acostumbrar a estas pelotas. Estos le dan mucha velocidad y mucho ritmo», ha añadido Zabala, quien sí ha señalado que ha estado mejor con la zurda: «Desde pequeño le he dado siempre mejor con la izquierda que con la derecha, tengo una posición más natural».
El futuro de Zabala
La próxima cita de Zabala será el próximo 14 de abril en el mismo escenario que el de su debut. El frontón Javier Adarraga acogerá la previa del Manomanista que enfrentará al riojano ante Peio Etxeberría. «Hay que salir a ganar sí o sí. Voy a intentar que vengan otra vez todos mis amigos».

La afición riojana en el frontón Javier Adarraga | Foto: ASPE Pelota
¿Y por qué? Pues porque sabe que lo que tiene por delante no será fácil: «Hoy sabía que iba a estar arropado por toda la afición, pero eso no va a ser así siempre y tendré que estar a tope para entrar en una buena dinámica. Físicamente estoy destrozado, pero tengo las manos bien, que era lo que me preocupaba».


