Retrato de La Rioja

El sueño de Ivo y Nadia, hecho realidad

Ivo Iglesias (39 años) y Nadia Lafuente (36 años). Ezcaray. Libreros de El velo de Isis

Reportaje fotográfico: Clara Larrea ©

“Cuidado con lo que sueñas, porque a veces se cumple”, reza en el dintel de la puerta de salida de la librería ‘El velo de Isis’, en Ezcaray. La lectura alimenta ese lado soñador que la realidad deshace. Y, después de sumergirse en una lugar con tanto encanto, esa frase cobra especial fuerza. Al frente de ella está una pareja: Ivo Iglesias (39 años) y Nadia Lafuente (36 años), que desde 2011 han dado vida a un punto de encuentro con el libro viejo y de ocasión.

“Estudiamos Historia del Arte, los dos, en Salamanca y al terminar pues la verdad que no sabíamos muy bien en qué nos íbamos a ocupar”, explica Ivo a NueveCuatroUno. Nadia, mientras tanto, atiende al pequeño Leo. “Mama, a jugar al fútbol”, le reclama el pequeño de tres años. Así, de vuelta de los estudios, les surgió a los dos la posibilidad de trabajar puntualmente en la Feria del Libro Antiguo de Logroño, con Alberto de Treserras y con Rafa de Valdezate, cada uno con una librería.

Durante tres años trabajaron ferias de libros para otros y en 2009 decidieron ponerse por su cuenta; en 2011 abrirían su propia librería en Ezcaray

Fue su primera toma de contacto con el mundo de las ferias. No sabían lo importante que iba a ser para su vida. Ahí empezaba su periplo. Durante tres años lo hicieron trabajando para otros, pero en 2009 decidieron ponerse por su cuenta y llevar su propio puesto. El reto no se quedó ahí, en 2011, dieron un paso más: abrieron su propia librería en Ezcaray. “Siempre he veraneado aquí y de hecho a partir de Semana Santa nos quedamos de fijo. Hasta ahora estábamos todo el verano viviendo en Ezcaray y durante el invierno lo hacíamos a caballo con Logroño”, adelanta Ivo.

En plena plaza de la Verdura, en uno de los pueblos más bonitos de La Rioja, surgió ‘El velo de Isis’. “El nombre viene por un libro de mi padre -el periodista Roberto Iglesias, recientemente fallecido-; la gente nos suele preguntar por ello y tengo un ejemplar solo para que vean el porqué pero no está a la venta, lo tenemos agotado”, apunta Ivo.

‘El velo de Isis’ se ubica en la casa de Felisa, antaño taller de bicis, pero también un antiguo café de moda en la época de la Guerra Civil

El enclave también tiene su intrahistoria. “Es la casa de Felisa, una mujer muy simpática, y antes de ser librería era un taller de bicis. Aun nos viene gente preguntando por ello”, cuenta Nadia. Pero hace no mucho tiempo descubrieron más detalles. “Hará como unos dos meses apareció un mujer que venía a comprar un libro para su nieta y nos contó que esta había sido su casa. En su época era un bar de moda, el Café Nacional. Donde acudían con frecuencia los militares de la Academia militar que había en Ezcaray. También nos contó que en el rótulo su padre, que era republicano, puso los colores del bando republicano y el nombre de ‘Nacional’ para despistar. Su madre le alertaba a su marido ‘no pongas esos colores, que nos van a fusilar’. Al final debieron quitar el polémico rótulo”, relata.

Todo tiene su aquel: en la casa de al lado vivió el poeta Armando Buscarini. Hoy, el Novelty, el bar de la plaza es su segundo lugar de trabajo. “Sobre todo en verano salimos mucho, es nuestra segunda oficina”, ríe Ivo. Y es que siempre que el tiempo lo permite montan puesto fuera, lo que le da un aire más bohemio si cabe.

“Vendemos de todo: nuevo, antiguo, de ocasión. Y de todos los géneros y para todas las edades, incluso en varios ”, reconoce. Entre los más de 4.000 ejemplares que acoge la librería hay uno que les fascina especialmente: “Me gustan muchos, pero quizás, por lo especial que es, me quedaría con una guía de Filipinas, de 1896: son asombrosos los mapas desplegables que tiene, así como todo lo que recoge, desde las familias por pueblos, a los oficios, entre los que me hace gracia encontrar por ejemplo ‘afinador de piano”, apunta Ivo. Entre lo genuino está también, por ejemplo, una cartilla de racionamiento, española, sin utilizar. Y ya si se trata de hablar de sus ‘best-seller’, este honor recae en títulos como ‘El Principito’, el ‘Diario de Ana Frank’ o ‘Mi Lucha’ de Adolf Hitler…

Además de las ferias y la librería, Nadia escribe literatura infantil: género en el que ya tiene cinco títulos editados

En lo personal, Ivo se queda con ‘Licenciado Vidriera’ de Cervantes, que le regaló su padre, mientras que Nadia se decanta por la obra de Amélie Nothomb, aunque el último en leerse ha sido ‘El extranjero’ de Camus. “Desde que está Leo es más complicado leer”, ríe Nadia. “Leer y escribir”, añade. Y es que ella además de estar en la librería también escribe literatura infantil: crea las historias y la dibujante Rebeca Jiménez las ilustra. “Tenemos cinco títulos, la mayoría autoeditados”. Entre ellos está, por ejemplo, Dorothy, una reescritura de Mago de Oz, cuyos derechos han comprado en China donde se ha publicado.

Su última obra es ‘La ciudad de Alex’, donde por ejemplo se trata el tema de la empatía y “aunque ahora, por nuestra circunstancias personales, estamos más paradas, la idea es continuar en cuanto sea posible”, asegura Nadia. De hecho, entre sus proyectos está el adaptar la historia del arte a los niños. “En general, para mis libros, me inspiro en las calles, en la realidad, aunque de una forma un poco más dulcificada para el público infantil”.

Y aun con todo, siguen acudiendo a ferias. “Ahora me toca ir solo porque Nadia se queda con Leo, en la librería; pero las ferias son nuestra principal fuente de ingresos”, explica Ivo, en vísperas de acudir durante un mes a la feria de Valladolid. Pero, ¿se puede vivir de los libros ahora que se habla de que el papel está moribundo? “Depende lo que uno aspire a tener, pero en nuestro modo de ver la vida, sí, se puede vivir del libro. En realidad se lee más de lo que se cree. Y lo que es la librería, de Ezcaray, cada vez funciona mejor”, precisan.

De hecho, han roto con uno de los dichos del pueblo: “Suelen decir ‘Ezcaray villa de gente noble y de altanería, con cincuenta bares y ninguna librería’ y se lo hemos cambiado”, ríen, porque cada vez forman más parte del pueblo.

Y es que todo lo que envuelve este retrato es parte de un sueño: desde sus protagonistas, que reconocen su felicidad por poder dedicarse a los libros, una actividad poco habitual, e incluso es un sueño porque pone el broche final a esta sección, el Retrato de La Rioja, que se planteó como una ilusión y se convirtió en realidad. A veces, los sueños se cumplen.

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