La Rioja

Más de 3.500 personas pasaron por los campos de concentración riojanos

Plaza de toros de La Manzanera (Logroño), donde se habilitó un campo de concentración franquista

La Guerra Civil y el franquismo son asuntos de los que a menudo se asegura que ya está todo dicho y escrito. Sin embargo, una investigación del periodista Carlos Hernández de la que se ha hecho eco Eldiario.es desmonta esa teoría. Según la misma, Franco creó en torno a trescientos de concentración en España, y no 188, como se creía hasta ahora.

«En los campos de concentración franquistas no hubo cámaras de gas, pero se practicó el exterminio y se explotó a los cautivos como trabajadores esclavos. En España (…) hubo un verdadero holocausto ideológico, una solución final contra quienes pensaban de forma diferente». Son algunas de las conclusiones que aporta Hernández de Miguel en su nuevo libro: ‘Los campos de concentración de Franco’.

Mapa de los prisioneros que fue rescatado por el investigador Carlos Muntión horas antes de que la plaza de toros de La Manzanera (Logroño) fuera demolida. Actualmente se exhibe en el memorial de La Barranca (Cortesía de Carlos Muntión)

Después de tres años dedicados en exclusiva a investigar este capítulo olvidado de nuestra Historia, en los que ha visitado decenas de archivos, el autor ha logrado identificar 296 campos de concentración oficiales, abiertos en otras tantas ciudades y pueblos españoles. La cifra total es casi el doble de la que se había logrado documentar en trabajos anteriores.

Los campos riojanos

En el caso de La Rioja fueron dos los campos existentes. El primero de ellos en la plaza de toros de La Manzanera, en la ciudad de Logroño. Existe constancia documental de que estuvo operativo, al menos, entre junio de 1937 y marzo de 1939. Y aunque su capacidad oficial era de mil prisioneros, se superó con creces esa cifra. El segundo de ellos se abrió en Haro, en una fábrica de curtidos. Este recinto estuvo destinado principalmente a cautivos considerados como «inútiles» por los militares franquistas.

Imagen de época de la fábrica de curtidos en que se instaló el campo de concentración de Haro (Cortesía de Carlos Muntión).

La existencia de ambos recintos es de sobra conocida por los investigadores locales, entre ellos, Jesús Vicente Aguirre. De la profusa documentación reunida en las últimas décadas, reunida en ‘Aquí nunca pasó nada’ (Editorial Ochoa, 2007) se deduce que por La Manzanera de Logroño y el campo de concentración de Haro pasaron más de 3.500 personas durante los años más duros de la represión. Así relataba Aguirre en ‘Aquí nunca pasó nada’ la huella de los campos de concentración franquistas en la región:

«El campo de concentración de Haro se instaló en una antigua fábrica de curtidos próxima al paseo de la Vega, pensado para albergar reclusos inútiles para el trabajo físico, aptos únicamente para trabajos auxiliares. Comenzó a funcionar entre julio y agosto de 1937 y llegó a tener más de 2.000 internos. Muchos de ellos provenían  de otras cárceles y provincias. En Haro y Villalobar seguían funcionando las otras cárceles o depósitos, donde estaban los presos riojanos y donde muchos sí salían a trabajar.

Las plazas de toros se utilizan como cárceles por su enorme capacidad y facilidad de adecuación. Así ocurrió en Miranda de Ebro (antes de construir el campo de concentración), Gijón, Plasencia, Santander, Córdoba o Badajoz. La plaza de toros de Logroño albergará a los soldados del ejército republicano prisioneros tras la caída del frente Norte. Comienza su actividad hacia el mes de marzo de 1937. Fernández López, en su libro sobre el Campo de Miranda (p.45) recoge la noticia: ‘Han sido traídos a Vitoria, en 50 camiones, gran número de prisioneros cogidos en el frente de Vizcaya… En trenes especiales han sido conducidos 1.300 prisioneros a Logroño…». 

Ha caído Bilbao (junio de 1937), ahora la plaza de toros de Logroño acoge a más de 1.500 prisioneros de guerra del ejército republicano, fundamentalmente de Euskadi, pero también de otros lugares. Allí estuvo detenido, aunque solo fuera por unos días, Claudio Barrios (hijo del maestro de Ezcaray, Claudio Barrios Sanz, asesinado), proveniente del frente catalán».

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