Retrato de La Rioja

El vino de Rioja, una pasión para exportar, de Haro al mundo

Yolanda Varona. 39 años. Haro. Exportación en Bodegas López de Heredia

Reportaje fotográfico: Clara Larrea ©

Cuando uno ha nacido en un lugar llamado Haro, en el que ver un barrio de bodegas centenarias, cada una con su arquitectura singular, es algo habitual… su relación con el vino tiene otro cariz. Y si encima ves beber en casa a tu padre Viña Gravonia (blanco de Viña Tondonia-López de Heredia), asumes el apreciado caldo de Rioja como parte de tu vida. Todo ello de forma natural, sin ser consciente. Al menos no lo era Yolanda Varona (39 años, Haro).


“Nunca me planteé dedicarme al mundo del vino, de hecho quería ser psicóloga, pero ya ves”, ríe ahora Yolanda, como responsable de Administración Exportación de Bodegas López de Heredia Viña Tondonia. Mientras arranca su relato comienza también un pequeño recorrido por algunas de las instalaciones de dicha bodega. Impresiona pensar la historia que albergan esas paredes, esos depósitos, esas barricas, ese mostrador modernista donde acabamos hablando con esta jarrera…

En el último año de la Diplomatura de Secretariado de Dirección se fue de Erasmus a Toulouse; tras ello llegarían unas prácticas en Perú y una estancia en Irlanda

Y es que, más allá de ser de Haro y de la afición paterna por el blanco de Tondonia, su conexión con el mundo del vino llegó casi de forma colateral. “Me iban más los números que las letras, pero a su vez me gustaba la idea de los idiomas. Así que finalmente hice la Diplomatura de Secretariado de Dirección en San Sebastián, en la Universidad de Navarra”, relata. Aprovechó la ocasión y en el último año se fue de Beca Erasmus a Toulouse. A su vuelta siguió de periplo, esta vez a ultramar: a Perú.

“Estuve de prácticas en el Instituto Condoray haciendo mejoras y al mismo tiempo participé en una ONG ayudando en poblados de la zona», recuerda. Tenía 21 años. La experiencia la define como muy enriquecedora, pero había que volver a la vieja Europa, aunque eso no significaba que hubiera que parar en Haro. Así que se fue a potenciar el inglés a Galway (Irlanda). «Estuve de au pair, de cajera… Iba para seis meses y me quedé un año».

De regreso a la tierra, trabajó en un hotel de su pueblo, en un gimnasio de Logroño… Hasta que recayó en Rivercap (Lapuebla de Labarca), fabricante de cápsulas para botellas de vino, en el área de exportación. Fue en realidad la antesala de su idilio con los prestigiosos caldos riojanos. Por aquel entonces vivía en Logroño.

Entonces su vida personal dio otro paso: casarse con su pareja, también de Haro. Esto le empujó a cambiar de empleo. «Justo antes de casarme, en 2007, me surgió una oportunidad, en también en exportación, pero en CVNE. En realidad era poner en práctica lo que había ido aprendiendo más en el plano industrial, pero aplicado al vino; aunque si algo me abrió las puertas fueron los idiomas», admite.

«El mundo del vino te engancha: es muy bonito y no se acaba nunca de aprender»

Fue su aterrizaje oficial en el sector bodeguero. «Comienzas a vender vino, cultura, pasión… Y si algo tiene lo relacionado con el vino es que te engancha: es muy bonito y no se acaba nunca de aprender», asegura esta simpática jarrera, a la que le gusta ir por la zona de pinchos de La Herradura con frecuencia, con sus amigos, y es una fan de la ‘Batalla del vino’.


Tras siete años en uno de los grupos más relevantes del sector, en 2014, Yolanda dio otro giro: pasó de CVNE a Bodegas López de Heredia Viña Tondonia. «Apareció la oportunidad y me apetecía. Son diferente concepto de empresa, de vinos, de volumen de producción, de forma de elaborar…», precisa, quien además de entablar relaciones comerciales exteriores también recibe a distribuidores -a quienes realiza visitas y catas en la bodega-, participa en ferias, viaja varias veces al año a otros destinos, coordina mercados como Francia, Grecia, Malta, etc.

La exportación va creciendo en el peso de las ventas de las bodegas de Rioja. En López de Heredia, por ejemplo, el 60% del vino se comercializa fuera de España.

«He ido ganando responsabilidad, derivando cada vez más de la parte de administración hacia la comercial», apunta. Y es que la exportación va creciendo en el peso de las ventas de las bodegas de Rioja. En López de Heredia, por ejemplo, el 60% del vino se comercializa fuera de España. «Se van diversificando los mercados. Con la crisis el mercado nacional pinchó y cada vez crece más el extranjero. 2018, en concreto, fue un gran año en ventas internacionales», explica Yolanda.

Sabe de qué habla: por experiencia personal y por el renombre de la bodega. «A pesar de ser una de las míticas, la verdad que el ambiente es familiar», subraya al tiempo que señala a Estados Unidos y Reino Unido como principales destinos de ventas exteriores, dentro de los 55 países de todo el mundo a los que llega Viña Tondonia.

Esa pasión por el vino no se queda solo en su trabajo comercial: se está preparando para el nivel 3 del título europeo de cata. Además, «con los amigos nos gusta organizar catas; ahora estamos mirando para dar el salto y organizarnos como club de cata y dar cabida así a nuestra inquietud y a la de más gente. Por el sondeo que vamos haciendo, parece que despierta interés en Haro». El vino se coló en su vida hace tiempo y es un viaje de no retorno. «Hasta mi hija Candela, de ocho años, sabe lo que es un Viña Tondonia», ríe.

La sonrisa le define durante toda la conversación, en la que se sincera sobre sus aficiones: «Me encanta el baloncesto, siempre he jugado, y me gusta practicarlo ahora en plan familiar con mi marido y mi hija; también he jugado a voley, me gusta el monte y viajar. Viajar es una de mis pasiones, también». Japón, Machu Picchu o Jerusalén son algunos de sus destinos en mente.

Sin embargo, no solo se queda en esa parte más material, a lo largo del relato descubrimos que también le motiva el área social: es coordinadora en Haro de la ONG Canfranc, a través de la cual visitan centros de mayores. «Desde que estuve en Perú se me removió el tema del voluntariado y ahora aporto lo que puedo, yendo a hacer compañía a abuelitos, como Jesús. Es una experiencia única y reconfortante verles felices».

Esa es la sensación que también produce Yolanda: transmite alegría. Quizás haya muchas claves para ello, pero una la deja clara. «Me siento una afortunada: como jarrera, el haber tenido la oportunidad de trabajar en dos compañías del nivel de CVNE y López de Heredia Viña Tondonia, referentes en el mundo del vino, es todo un orgullo». Y brindamos por ello, literalmente, con un tinto reserva de Viña Tondonia, su favorito.

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