Entrevista

«Los medios se enriquecerían si la mujer influyera en gestión y contenidos»

La periodista Ana Romero denuncia la «discriminación sistemática» de las féminas en el poder mediático

Ana Romero (1966, Cádiz) lo admite: La Rioja era la última comunidad que le quedaba de visitar. Y este lunes ha cumplido con ello. Aunque reconoce que le queda un viaje pendiente para disfrutar de los encantos enoturísticos de la región, este primer desembarco merece la pena: hablar de periodismo y del papel de la mujer en el mundo de los medios de comunicación a través de Balcony Group -una plataforma de periodistas constituida en ‘lobby’ recientemente que trabaja en pro de favorecer la capacidad de liderazgo de las mujeres en los medios-.

De paso, aprovechando uno de sus últimos trabajos, también hablamos de la situación y de los retos de la Corona Española. Casi nada… Todo ello es lo que se ha centrado su encuentro en la Casa de los Periodistas, un rato antes atiende a NueveCuatroUno.

Huelga decir que hacer una entrevista a un periodista es todo un reto. ¿Quién entrevista a quién? Los roles se difuminan a menudo en situaciones así, de chica a chica, de periodista a periodista… Quiere saber quién le demanda la entrevista, qué tipo de medio somos, cómo funcionamos. Y, claro, accedemos, hablamos de periodismo, de los nativos digitales, de por qué nos llamamos NueveCuatroUno…

– Con un bagaje en medios nacionales (El Mundo, El Español, etc.), con trayectoria internacional (como corresponsal en Estados Unidos, beca Fulbright en la Universidad de Columbia) y con tres décadas de experiencia, ¿cuál es tu impresión sobre la situación de la mujer en los medios de comunicación?

– Hay una discriminación sistemática de la mujer periodista. Mi experiencia tanto personal como de observación indica que desde el punto de vista de la propiedad, de la gestión y de la decisión de contenidos la mujer no está. Un ejemplo es el estudio que hemos hecho en Balcony. Solo unas cifras para ilustrarlo: de los treinta nativos digitales de Madrid, solo tres tienen a mujeres como directoras: La Marea, Público y El Plural; todos con un sesgo de izquierdas. Si contamos los diez que conviven en el on y off line, serían otros tres: El País, 20 Minutos y Expansión…

– Por tanto, ¿las cosas no han cambiado mucho?

– Es la falacia de que con la revolución tecnológica y la irrupción de los digitales el papel de la mujer iba a cambiar, pero no. El 60% de los licenciados en Periodismo son mujeres, son mejores estudiantes, y luego eso no se traslada a los puestos de poder. Y si vamos a otros parámetros encontramos que el 73% de las mujeres periodistas ganan menos de mil euros al mes. ¿Por qué? Porque los hombres se instalaron en el poder con la Transición y no se desinstalan, no hay relevo generacional, hay un tapón. Muchos están en los puestos desde la Democracia y no se mueven. ¿Ejemplo? Vuestro paisano Pedro J. Ramírez, que sigue siendo director con 67 años, o Luis María Ansón que ahora continúa en El Imparcial…

– ¿Y qué ‘responsabilidad’ tiene la mujer en ello? ¿Habría que hacer autocrítica?

– A mí me cuesta mucho hacer autocrítica en este sentido. Llevo treinta años licenciada, no he parado de pelear por esta cuestión, fui la primera redactora jefe de El Mundo… Los hombres ‘mágicamente’ siguen en el poder.

– ¿Conseguir esa paridad en el poder en los medios es posible a corto plazo o una quimera?

– Es una quimera. Sí que es una realidad en política, incluso en la empresa normal está entendido de otra manera, pero no en los medios; curiosamente es en el sector donde menos se aplica la meritocracia y más la ‘politocracia’, en los medios todo vale. Ni siquiera en los digitales se ha conseguido de momento.

– ¿De qué depende el cambio de esta situación: universidad, familia, sociedad, colegio…?

– Todos los factores influyen. Desde Balcony creemos que es muy importante el poder económico. Y después que las empresas de comunicación entiendan que los medios no pueden estar mutilados, no pueden estar solo hombres en el poder, porque la sociedad en general no está mutilada.

Periodistas miembro del lobby Balcony Group

– ¿Qué aportaría que las mujeres tuvieran un papel más decisivo en los medios, más poder?

– Los medios de comunicación se verían enriquecidos si las mujeres pudieran influir en la gestión y en los contenidos, estoy convencida de ello. Pongamos un ejemplo: en 1997, cuando fue asesinada la considerada primera víctima de violencia de género, Ana Orantes, en Granada, yo estaba de redactora jefa en El Mundo y en el momento de decidir la portada tuvimos un gran debate. Al final, fuimos el único medio de tirada nacional que lo llevó en portada a tres columnas. No hubiera pasado si yo no hubiera estado… Ahora se ve como algo habitual, entonces no. Aportamos la mirada de la otra mitad de la sociedad.

– ¿Esto ocurre en otros países o es muy de España?

– En el tema de la brecha salarial entre hombres y mujeres en los medios es sistemática en España. Por lo demás, aquí estamos en la infancia en todo. Dos detalles: la Ley de Transparencia es de diciembre de 2013, la última en llegar en la Unión Europea; la Ley de Secretos Oficiales es de 1968, de la Dictadura y no ha cambiado.

– Con la irrupción de los nuevos partidos, ¿hay más pluralidad y es más fácil llegar a la información?

– Eso de que los nuevos partidos son más transparentes que los viejos no lo compro. El ser humano en el poder se cierra y los periodistas tenemos la obligación de informar.

– Hablando de dificultad para informar, por tu conocimiento de la Corona Española, como corresponsal y autora de dos libros de sobre la Casa Real (“Final de partida”  y «El Rey ante el Espejo»), para concluir, ¿cómo ve el reinado de Felipe VI?, ¿han cambiado mucho las cosas?

– Veo a la Corona y al Rey con tres retos fundamentales: la independencia de Cataluña, el republicanismo del Congreso (son de corte republicano cien de los 350 diputados) y el desapego de los jóvenes (18-34 años) en España a la Corona. Por lo demás, se ha modernizado, por ejemplo, en publicar salarios, regalos, etc., hay un mayor control de la actividad del Rey, pero no se ha abierto lo suficiente, le queda modernizarse más.

Podría haber seguido la conversación, casi interminablemente. Pero al menos esperamos que le haya quedado un poso de La Rioja y de por qué somos NueveCuatroUno: contamos La Rioja y es nuestro prefijo. «Qué bueno el sentido del nombre, genial el eslogan también», ha dicho. Amén.

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