La Rioja

A falta de agua, buenas son garrafas… Pero que no falte el pan

La épica de los panaderos afectados por los reventones en la calle Beratúa para no fallar a su clientela

Toño, junto a una de las dispensadoras de pan, en Horno Tradición.

A falta de pan, buenas son tortas… O más bien, a falta de agua, buenas son garrafas. Es la versión customizada de uno de los múltiples refranes que tienen el pan como protagonista. En este caso viene de perlas para reflejar una historia con nombre y apellidos: la del Horno Tradición, en la calle Beratúa 11, de Logroño. Este es uno de los damnificados por los reventones de tuberías que asolaron Logroño en la tarde-noche del pasado viernes.

Hasta ahí todo podría ir normal: oficialmente se había recuperado el suministro de un reventón cuyas cicatrices se ven en la acera. Pero los panaderos madrugan haga frío o calor, sea fiesta o día laborable, y el sábado a las cuatro de la mañana, cuando se disponían a preparar la primera hornada, Toño recibió la llamada de uno de los que operarios que trabajan en su panadería: no había agua corriente.

Así que a la carrera, Toño y su mujer llenaron garrafas en su casa y realizaron varios viajes hasta el horno. “Precisamente el sábado y domingo son de los días más fuertes de ventas de la semana”, reconocen a NueveCuatroUno. Salvaron las primeras hornadas. Para las posteriores echaron mano de uno de los establecimientos vecinos, el Bar Jopi, que abre a las seis de la mañana y está ubicado en la calle Gonzalo de Berceo, muy cerca; pero en ese bloque no estaba cortada el agua.

“Conseguimos sacar adelante la tarea, que era el objetivo”, cuenta Toño. Y es que si no han faltado al servicio de dispensar pan en los últimos 18 años, no querían que fuera ahora la primera vez. “Hace bastantes años tuvimos un reventón enfrente, pero fue menos grave”, recuerda el propietario.

De esta forma, con esfuerzo, consiguieron que nada faltara el sábado… Esa mañana recibieron la visita de los técnicos y concejales del Ayuntamiento. También se han asesorado en el 010 y han recibido la asistencia de la Policía Local. “Esperemos que no se prolongue y tengamos que pedir compensaciones por los daños”, admiten Toño y su mujer.

Y es que la madrugada del domingo se repitió la historia: no había agua corriente. ¿Por qué? Sea como fuere esta vez habían sido previsores y tenían guardadas garrafas. Además, los técnicos municipales habían dejado con grifo fuera en la zona de la avería para poder coger agua. Pero nadie les evitó el tránsito de garrafas, de un lado a otro, de madrugada y el volver a pedirle agua al vecino del Bar Topi.

“La extorsión de no tener agua no solo afecta a lo que es la elaboración de la masa del pan, también al horno, que funciona con vapor para que quede mejor el pan, con brillo especial. Y hemos tenido que paliar eso manualmente: pintando cada barra”, cuenta Toño.

Ahora solo queda saber si se repetirá la historia o se quedará en una anécdota dentro de la trayectoria de Horno Tradición, donde se elabora pan artesano de La Rioja, múltiples tipos de panes y también repostería.

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