Entrevista

Pablo Hermoso de Mendoza: «Tengo el pálpito de que voy a ser alcalde»

Pablo Hermoso de Mendoza, candidato del PSOE en Logroño, se ‘ve’ en la Alcaldía

Que levante la mano quien no pensara que un conocido rejoneador daba el salto a la política cuando leyó que Pablo Hermoso de Mendoza se presentaba a las primarias del PSOE en Logroño. «Siempre me han hecho esa broma», reconoce al comienzo de la entrevista el ya candidato a primer edil de la capital riojana. Tiene 46 años, es natural de Logroño, padre de familia «con un crío» y ha trabajado durante más de veinte años en la empresa privada.

¿Quién es Pablo Hermoso de Mendoza? Un hombre que perdió a su padre muy joven -cuando tenía dieciocho años-, al que su madre sacó adelante con una «tiendecita» en la calle Sagasta. Allí vendía braguitas, sujetadores y combinaciones. Cuando falleció su padre, su abuela fue a vivir con su familia -tiene un hermano-. «He tenido la gran suerte de vivir en un matriarcado».

Su abuela se había trasladado a Logroño en los años sesenta porque hace más de medio siglo no era fácil vivir en el valle del Deba, cerca de Mondragón (Guipúzcoa), si eras socialista, republicano y te sentías español. Todo eso aunaba la señora Nieves Echániz Beitia, quien antes de llegar a La Rioja tuvo que vivir en el exilio venezolano y parisino. «Era profundamente socialista, sobre todo ‘felipista’. Tenía tres hijos -mi madre; mi tía Charo, que tenía el restaurante Ibaigorri; mi tío Paco, que está en Venezuela- y Felipe González».

No se entiende la llegada de Pablo Hermoso de Mendoza a la política sin la figura de su abuela. «Ella votó por primera vez, como muchos, en el año 78». Cuando en el año 1982 el PSOE consigue 202 diputados, Nieves, que nunca lloraba, lloró muchísimo. «Fue un momento muy emotivo que yo viví en casa». Sólo un año antes, el 23 de febrero, la familia había preparado las maletas para volver a Francia al ver al teniente coronel Antonio Tejero entrar en el Congreso de los Diputados pistola en mano.

En el año 81, nervios. En el año 82, «esperanza, modernidad y concordia». El ahora candidato del PSOE a la Alcaldía de Logroño tenía entonces diez años. «En mi casa, por parte de mi madre, siempre ha habido una preocupación por la política». La familia volvió a España sin poder meterse en ‘líos’ y con un perfil bajo. Las conversaciones, por tanto, quedaban de puertas para dentro. «Todo eso va sedimentando una visión de las cosas».

¿Y por qué da el paso de unirse a la familia socialista? Todo tiene una explicación. «Cuando mi abuela fallece, en febrero de 2015, considero que está muy bien el pensamiento libre, el juicio crítico y el tomar la distancia y la perspectiva de las cosas, pero que no estaría mal comprometerse y empezar a militar en el PSOE. Empecé a militar en el PSOE en ese verano. Fui a la sede y me entregaron un carné».

«Lo hice porque creo que, más allá de la coyuntura política, merecía la pena comprometerse con un partido de 140 años que, pese a sus posibles errores, despistes… es el partido que ha traído una visión de una España moderna, centrada y con concordia. Creo en esa socialdemocracia que en su día instaló Felipe González (con muchos más), amplió Zapatero con derechos y ahora Pedro Sánchez, con la dificultad de estar en minoría quiere volver a proyectar». Y así. Con esta rotundidad en su discurso, nos adentramos un poco más en el momento que vive desde hace semanas.

– ¿Y por qué dio el paso de convertirse en candidato?

– Es un paso de índole personal. Entro en el partido y veo, desde un perfil muy bajo como militante de base, tres cosas:

1. Un partido con cuatrocientos militantes en Logroño. Me parecen muy pocos. Echo en falta a mucha gente cuando participo en las actividades del partido. Veo que hay mucha gente que puede sentirse socialista, socialdemócrata, progresista, de izquierdas… o como quieras llamarlo, que no está. Ni está ni se le espera. Hay una cierta lógica del partido que no pretende abrirse para que en vez de cuatrocientos seamos ochocientos, mil o más.

2. Yo ya peino canas, tengo 46 años, pero vi que el partido sufre un envejecimiento, como toda la sociedad, pero sociológicamente hay más gente de cuarenta para arriba que jóvenes. Y esto a mí me preocupa. En estos dos meses de campaña, he ido muchas veces a la Universidad de La Rioja a ver cómo toda esa gente puede tener no una visión partidista sino una visión política, una preocupación por su ciudad, la lógica política… hay que hacer un esfuerzo por recuperar a la juventud la visión ciudadana o política.

3. Un discurso cerrado en sí mismo. Hay una esencia socialdemócrata, que tiene que ver con la justicia social y con no dejar a nadie atrás, pero creo que hay muchos colectivos que están creando riqueza y que hay que incorporar: profesionales liberales, empresarios o con otro perfil pueden colaborar y ser parte del PSOE.

El XXXIX Congreso del PSOE hizo una reflexión clara por tener una cierta endogamia que hacía que la selección de los candidatos y los cargos era muy cerrada, que se debía abrirlo, que no sólo tenían que ser los militantes de toda la vida sino más gente la que debía colaborar para que la definición de los candidatos sea más abierta.

– En cuanto al partido, en las últimas semanas se ha comentado mucho que ha estado apoyado por el aparato. ¿Cómo fue el proceso de presentarse a las primarias? ¿Habían hablado con usted?

– No fue una ocurrencia ni tampoco he tenido un apoyo explícito. Soy un militante de base y no tengo ningún cargo orgánico. No me he podido apoyar en eso. En lo que sí me he apoyado ha sido en un pliego que decía que los avales no iban a ser tropecientos mil sino del 5 al 10% de los militantes y unas primarias que permitían el voto de simpatizantes, gente que afirmaba sentirse cómoda participando del ideario socialdemócrata y decide participar. Había unas condiciones mínimas y creo que también gente del partido que considera que es necesario que entre aire fresco. Siendo conscientes del legado, que se incorporase gente que permitiera una competencia sana y permitiera una ilusión, una esperanza de que es posible desde la base del PSOE que otra gente se incorpore. Que 1.300 personas vinieran a Martínez Zaporta da muestra de que el PSOE está vivo porque mucha gente sigue acercándose, pese a todo lo que se decía de que la política está degradada.

– En estos tres meses que lleva en la dinámica de la política, ¿qué impresión saca a nivel personal? ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención?

– A nivel interno, creo que hay mucha gente que era del PSOE y ya no lo es; es del PSOE y está un poco decepcionada; o es del partido y participa activamente, que me han ido trasladando ideas, propuestas y sus avatares en épocas anteriores. Había muchas ganas de ser escuchado dentro. En la sociedad, mucha gente me dice que soy valiente por meterme en estas zambras tal y como está la política. Pero una vez dicho esto, empiezan a verlo con ilusión y con una expectativa para que haya alguien que tenga la capacidad de escuchar y que haya un discurso político que no sean solamente eslóganes o palabras vacías, el y tú más. Cuando llega alguien que viene de otro sitio, suena diferente y genera ilusión.

– Antes de que llegue el programa electoral y quede plasmado, ¿cuál es el Logroño que quiere Pablo Hermoso de Mendoza?

– Ese espíritu que se ha empezado a generar tiene que trabajarse para que haya un proceso intenso de participación. La participación de militantes y simpatizantes debe desarrollarse en grupos de análisis, discusión y aportación de ideas. De ahí, va a haber muchas ideas que se van a poder aprovechar. Yo tengo algunas intuiciones de fondo que me gustaría que la gente validase y creo que hay ponerse retos. Vitoria se puso como reto ser capital verde europea y lo consigue en 2012. Eso significa un orgullo de pertenencia, una visión de la ciudad, la integración de muchas políticas que están dispersas (ruidos, basuras, movilidad…). Yo me imagino una ciudad donde mucha más gente anda en bicicleta, gestionamos mejor la extensión de las zonas verdes, peatonalizamos más calles y vivimos mejor. Una ciudad más pensada para transitar con un transporte público, una bicicleta o una moto eléctrica, que una ciudad que contamine o se transporte en coche. Debemos darle un empujón intenso y marcarnos el reto.

– En sus discursos y en campaña, ha hablado también mucho sobre aumentar la población.

– Hablábamos de creación de riqueza y está encima de la mesa el debate demográfico. Somos una ciudad envejecida. Producimos, pero no nos reproducimos. Tenemos muy poquitos hijos. Eso afecta a España, a La Rioja y a Logroño. ¿Cómo llenamos Logroño con 20.000 ó 50.000 persona más? Son las que necesitamos para que nuestros comercios se llenen y nuestros barrios se completen para que cuando vamos a exigir la dotación de nuestro nuevo centro de salud o instituto, el ratio dé para esa sostenibilidad. Tenemos que pensar en cómo poder atraer un conjunto de inversiones y en desarrollar las empresas que ya existen. No hay personas que piensen en esto en el Ayuntamiento de Logroño y en el Gobierno de La Rioja los mecanismos están siendo débiles.

En Logroño, hay relatos que no se cuentan como que tenemos cuatro universidades: la Universidad de La Rioja, la UNIR, la UNED y la Universidad Popular. Educativamente, las cosas se están haciendo bien. Hay proyectos con tecnología educativa y no se están contando bien. ¿Cómo hacemos para crear una ciudad inteligente? Eso es una ciudad que une a las personas creativas. ¿Cómo hacemos para unirlos, unir intereses comunes y que sean verdaderamente ambiciosos? En La Rioja hay gente que tiene capital, gente con mucho talento y gente con capacidad de inversión. ¿Cómo hacemos para que se pueda desarrollar desde aquí? Cuando hablamos de que pueden los que creen que pueden, hablamos de una confianza en nosotros mismos. Hay veces que nos autolimitamos.

– Y a todo eso le quiere sumar algo que llama ‘ciudad bella’.

– Hay un tema que se está descuidando y tiene que ver con embellecer la ciudad, hacerla más agradable, más limpia y llevar la cultura a la calle, sacar el teatro, las orquestas, el cine… a la calle. Que la ciudad eduque. Queremos ser hombres libres y cultos. Que cuando alguien venga de fuera diga ‘cóño, qué ciudad más agradable’. Que haya elementos arquitectónicos que den belleza. El diseño en Logroño existe, pero por la libertad creadora de gente que lo hace y no por un estímulo de fondo. El Casco Antiguo es un claro ejemplo de las cosas que nos quedan por hacer. Cuando uno va por La Villanueva y pasea por ahí ve elementos sucios, solares descuidados… y hay mucho que hacer. ¿Qué ha pasado con el Juzgado? ¿Qué ha pasado con Maristas? ¿Qué pasa con la Plaza de Abastos? Hay huecos para los que no se ha pensado un reemplazo.

– Para llevar a cabo todo esto, debe usted ser alcalde de la ciudad. ¿Cómo pretende conseguirlo?

– El logro debe ser conseguir 30.000 votos. Hay gente que puede unirse al proyecto desde diferentes perspectivas, que puede haber votado al PP o a Ciudadanos pero que en una clave local pueden encontrar el estímulo, el impulso, las ganas necesarias si el PSOE lo hace bien y genera un buen equipo. No es sólo el liderazgo de un alcalde sino conformar un equipo en el que la gente se sienta representada y confíe en que esas personas pueden conseguir determinados logros. Depende del trabajo y el esfuerzo que hagamos en estos seis meses para convencer al que vive en la Gran Vía de que su vida puede mejorar y la ciudad crecer lo mismo que en cualquier barrio como Valdegastea o El Cortijo.

– En ese equipo ya se ha comentado que no estará la actual líder del PSOE en Logroño, Beatriz Arraiz. ¿Qué han hablado estos días?

– A mí me expone que no quiere participar en las listas porque cree que es lo mejor. Eso fue la primera conversación. En cualquier caso, soy plenamente consciente de que ha habido mucha gente que ha votado a Beatriz Arraiz y que tiene experiencia, capital y bagaje político que vamos a ver si eso se puede integrar e incorporar no sólo en la definición del programa sino en la conformación del equipo.

– ¿Y cómo se encuentra la relación con el resto del grupo municipal? Hubo varios concejales que apoyaron abiertamente a Beatriz.

– He empezado a estar con parte del grupo municipal, aunque tengo conversaciones pendientes. He ido dando pasos para poder estar en el Ayuntamiento y estar en el grupo municipal. Espero que el trabajo de estos seis meses en el grupo municipal se siga desenvolviendo de la misma manera: serio y riguroso como hasta ahora, aunque introduciremos formas de trabajar con alguna diferencia porque yo también tengo mis ideas y mis maneras de trabajar. Lo haremos con buena voluntad para que la transición sea lo mejor posible.

– ¿Espera poder hacer algún fichaje ‘estrella’ que esté fuera del partido?

– No es fácil persuadir o disuadir a gente que tiene trayectorias profesionales brillantes porque hay una visión de la política con cierto desapego. Lo mismo que me decían a mí. Creo que en Logroño, aunque hay que trabajarlo, hay gente con capacidad y el querer hacer algo por su ciudad de forma pública. No va a ser fácil, pero tenemos que intentarlo como todo. Pedro Sánchez consiguió que Pedro Duque u otros se sumaran a un Gobierno en un momento de suma dificultad. Esa gente no lo hace por su carrera profesional porque el ego ya lo tienen cubierto y sus carreras son brillantes sino porque quieren contribuir al país.

– Alguna idea ya tiene…

– Puedo tener. Sí. (Sonríe pícaramente)

– Durante la campaña de las primarias no ha hablado apenas de la actual alcaldesa, Cuca Gamarra, ni de su Equipo de Gobierno. ¿Hay alguna razón especial? ¿Cómo valora la gestión de la ciudad en los últimos ocho años?

– Cuca Gamarra seguro que ha tenido la voluntad de hacerlo lo mejor posible. En ese sentido, es una mujer que se dedica de pleno a la ciudad y reconozco su servicio público, pero creo que en los últimos años hay una situación de división interna fuerte dentro del PP desde que Cuca intentó acceder a la presidencia del partido y es vencida por José Ignacio Ceniceros. Hay una cierta sensación de falta de liderazgo porque hay mucha energía y trabajo que no se dedica al cuidado de la ciudad sino a una proyección política y personal. Creo que eso repercute en la ciudad y que las dos administraciones tengan sus diferencias tampoco ayuda a que Logroño mejore. Eso es palpable. Todo el mundo me ha referido dos o tres críticas: falta de liderazgo que llevaría a proponer una ciudad para los próximos diez o quince años, un malestar por la gente que trabaja para el Ayuntamiento porque no se les escucha y una degradación en la gestión diaria del Ayuntamiento porque no hay proyecto.

– ¿Cree que se enfrentará contra ella en las elecciones? ¿Qué pálpito tiene?

– Tenía el pálpito de que iba a ganar las primarias y tengo el pálpito de que voy a ser alcalde de Logroño, pero el del PP no lo tengo y no sé cuál será su decisión. Nosotros hemos hecho un proceso de primarias abiertas que ha creado ilusión y esperanza. A ver qué hace el PP.

– Con el resto de representantes de otros partidos, ¿ha mantenido conversaciones?

– No ha sido una conversación a fondo y sólo hemos coincidido en diferentes actos, pero creo que el Consistorio, según me dicen, ha perdido la camaradería y el espíritu común de la transición. Antes, me han contado que los veintisiete concejales se llevaban muy bien, echaban un vino, comían de vez en cuando… todos estaban por la mejora de la ciudad. Y ahí también ha habido en los últimos tiempos más banderías y creo que en un Ayuntamiento como el de Logroño debería haber un espacio de debate permanente más allá del Pleno. Somos todos logroñeses y queremos lo mejor para nuestra ciudad. Yo voy a conversar a fondo con todos los representantes de todos los grupos políticos. No lo puedo ver de otra manera. No podemos permitirnos, y menos con lo que pasa a nivel nacional, hacerlo de otra manera. La Rioja siempre ha preservado una camaradería y creo que eso debemos cuidarlo.

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