La Rioja

La intrahistoria del desahucio de Anguciana: «Actúa por venganza»

La cuenta atrás ya está activada y expira este viernes a las diez y media de la mañana. Es cuando está previsto que una comisión judicial se persone en una vivienda de la calle Sotillo de Anguciana para desahuciar a una anciana discapacitada y a su hijo, que residen en una vivienda propiedad de su hijastro.

NueveCuatroUno ha contactado con la hija de la anciana, quien asegura que todo responde a una «venganza personal». De su hermanastro explica que «se crió en un ambiente que no era el mejor desde el punto de vista anímico, ya que mi padre se casó con mi madre en segundas nupcias tras enviudar de su primer matrimonio, cuando él tenía solo un añito». «Mi madre siempre quiso hacerse cargo de los hijos del primer matrimonio de mi padre, pero sus hermanas no lo consintieron», añade.

El litigio por la vivienda de esta señora se remonta al año 1991, cuando su padre «atravesó una mala racha en el campo y adquirió unas deudas con el banco, que quiso quitarle la casa». En aquel momento su hijastro –registrador de la propiedad de profesión–aceptó adquirir la propiedad del inmueble haciéndose cargo de la deuda, que ascendía a 2.800.000 pesetas.

«Se realizó una compra-venta, sin más, y él nos explicó que se había hecho una simulación, que para que mis padres recuperasen la casa bastaría con darle el dinero que él había puesto», detalla la hija de la mujer.

La situación se estabilizó durante un tiempo, pero la muerte del padre hace siete años supuso un punto de inflexión en la relación entre los hermanastros y la viuda: «Hasta ese momento habíamos tenido una convivencia estupenda; todos los años organizaba una reunión el Día de Reyes para que sus sobrinos pudieran recoger los regalos y, aunque el trato con nosotros era escaso, puede decirse que era bueno. Hasta ha ejercido como padrino en alguna de nuestras bodas».

Cambio de actitud

Pero a las pocas semanas del fallecimiento del padre de familia las cosas cambiaron de forma radical: «Con sus cenizas aún calientes se presentó de malos modos en casa de mi madre, acompañado de su pareja y diciendo que venía a recoger lo que era suyo, en alusión a la vivienda». «Nos dijo que mi madre no era la suya y que éramos nosotros quienes debíamos ocuparnos de ella y buscarle un acomodo», detalla la hija.

A partir de ese momento se desencadenó un litigio que ha discurrido por tres instancias judiciales hasta decretarse del desahucio programado para este viernes. La familia de la víctima del lanzamiento asegura que «hemos hecho lo que no está en los escritos para impedirlo, hablando pacíficamente con él y ofreciéndole lo que prácticamente no tenemos». «Le hemos ofrecido el importe que él pagó en su día más la actualización del IPC, pero nos dice que eso no se ajusta a la realidad y que ahora es tarde, que no le interesa negociar», explica su hija. Pero nada hasta el momento ha surtido efecto.

«Lo más impactante es que esta persona no necesita el dinero para comer y casi no hay un sitio en España donde no tenga una casita; tiene dinero a mansalva y lo que más nos duele es que nos haya faltado a la palabra a nosotros y, sobre todo, a nuestro padre, que le tenía verdadera devoción y siempre confió en que nos ayudaría», explican los hijos de la vecina de Anguciana que este viernes puede verse forzada a abandonar su hogar.

«Van a matar a mi madre»

Además, aseguran que «lo único que le hemos pedido es que, por favor, deje morir a nuestra madre en su casa». «Tiene 76 años y esto representa mucho más que cuatro paredes; aquí ha dado a luz a sus hijos, aquí hemos reído juntos y aquí hemos llorado juntos», detallan.

«A mi madre la va a matar en el mismo momento en que abandone su casa, porque aunque le hayamos buscado un piso para que no tenga que verse en la calle, para ella representa que la arrancan de sus raíces», señala su hija, visiblemente emocionada.

La movilización ciudadana es la última baza que le queda a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca para impedir el desahucio. De hecho, en la fachada de la vivienda ya lucen varias pancartas invitando a los vecinos a impedir que el lanzamiento se lleve a cabo.

«Pido que se cumpla la sentencia»

Por parte del propietario de la vivienda, el hijastro ha defendido a NueveCuatroUno que «no actúo por venganza, solo pido que se cumpla la sentencia». «Mi tía, como siempre he llamado a mi madrastra, tiene siete hijos obligados a ayudarla si lo necesita y yo no tengo esa obligación, pese a q la he ayudado más que ellos», añade, incidiendo en que «la obligación la tienen que asumir sus hijos; yo solo quiero que me reconozcan lo mío y actúen en consecuencia».

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