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Dos goles entre Sergio y la grada

Dos goles es la distancia existente en estos momentos entre Sergio Rodríguez y la grada. Dos tantos, y entonces, sí, el asunto pasa de ser un sufrimiento a una plácida tarde de otoño en Las Gaunas. Son dos goles la distancia que separan en Logroño el amor del odio. Dos tantos a la carrera para pasar del habitual runrún del estadio logroñés al aplauso continuado a todo el que pasa por allí. Dos goles marcan el espacio entre la razón y la sinrazón, son los aciertos que alejan el optimismo del pesimismo con el que este equipo y Sergio Rodríguez deben lidiar en cada partido que juegan en ‘su’ estadio.

La realidad es la siguiente: ya lo dijo Iñigo Valencia, ya lo apuntó hace quince días Iñigo Vélez, y lo ha vuelto a remarcar esta tarde, tras el partido, Urtzi Arrondo. Los técnicos del Tudelano, del Amorebieta y del Gernika, finalmente, explicaron en su posterior rueda de prensa parte de su plan para sacar algo positivo de Las Gaunas: el factor ambiental era algo que podía ir a su favor.

Ya se sabe aquello de a río revuelto… Es sencillo comprender este pensamiento habitual en los equipos visitantes: como hay fractura entre la grada y el equipo, si somos capaces de alargar en el tiempo un mal resultado para los locales, como podría ser el empate, pues la herida será aún mayor, y mejor para nosotros, en este caso, los equipos visitantes. Así se define el runrún de Las Gaunas.

Esta vez, pitos al descanso, con 0-0, tras una mala primera parte, con un error de Ander Vitoria para haber hecho el 1-0 en el minuto 22, e instantes después, otro de Caneda (o de Miguel si no le pidió ese balón aéreo al vitoriano) que cerca estuvo de haber hecho en su portería el 0-1. Surgió entonces el runrún, que se hizo sensible al descanso; y que se hubiera agravado de no haber surgido la figura de Ñoño, con tantas luces como sombras en su juego.

Es Ñoño el reflejo individual de los problemas y aciertos de este colectivo de jugadores y técnicos. El de San Fernando hace dos goles a la contra con tanta facilidad como es capaz de no controlar un balón fácil al pie, o insistir en que se puede ir de tres jugadores en una línea defensiva de cinco atrás, o de volver a pifiarla una y otra vez porque insiste en meterse en líos infinitos por llevar siempre el balón en su pie con evidentes síntomas de dejadez.

Así es también este equipo: que se muestra tan irregular e inseguro como es capaz de llevar cuatro victorias seguidas en su estadio, cuatro partidos ya en Las Gaunas sin recibir un gol, de estar más cerca del playoff que nunca en lo que va de temporada… Pero ni por ésas.

Quizás porque la grada de Las Gaunas no entiende de qué va este equipo: observa la escasa fiabilidad los blanquirrojos. Porque este equipo es cierto que no da la sensación de ser consistente, o al menos no da imagen de serlo. Porque es capaz de enlazar buenos resultados pero al mismo tiempo muestra claras evidencias de que cuando se enfrente a los mejores equipos del campeonato no estará en disposición de competir como debiera ser previsible. O eso es lo que parece, que no tiene por qué ser. Y anda Las Gaunas despistada, confundida, desorientada… y protesta, claro.

Por eso no hay perdón desde la grada al peor arranque liguero que parece olvidado en el vestuario. Por eso lo del clásico runrún en Las Gaunas. Por eso los rivales desean sacar partido de este ambiente enrarecido. Por eso el equipo duda, pero finalmente, por gestos de calidad, acaba sacando los partidos adelante, al menos en este tramo de la temporada, eso sí, con un calendario favorable como equipo de local.

Dominio de Olaetxea

Acumula la Unión Deportiva Logroñés buenos resultados, una clasificación bastante apañada, y lo hace desde un hecho fantástico: lo de mantener la portería a cero. Esto le está permitiendo ir mejorando sus estadísticas en el área contraria, que es quizás donde el equipo parece haberse ausentado en exceso y donde se puede hallar también parte de las protestas desde la grada.

Dos tiros a puerta en la primera parte: el primero en una falta bien ensayada por Ñoño y Marcos André, y luego la que falló inexplicablemente Ander Vitoria, que refleja también lo que debería llegar a ser este equipo pero no le alcanza de momento. Pero al mismo tiempo, este equipo muestra características extraordinarias para competir. Sin Andy ni César Remón en el puesto de mediocentro defensivo, Sergio Rodríguez descubre para el asunto a Carles Salvador y sobre todo a Lander Olaetxea.

El equipo no fue tan dominador, pero tampoco fue tan horizontal como en anteriores citas. Con Carles y sobre todo Olaetxea la Unión Deportiva Logroñés se ha puesto más vertical y ha descubierto que también puede ganar los partidos a la contra, como ha pasado esta tarde. Que es donde más le luce el tema a Ñoño, que si encara al portero la pelota acabará en la red. Dos definiciones de un especialista en la materia.

Pero de momento no ha perdón para este equipo. Quizás sea una cuestión de prestigio y no solo de la existencia de dos goles entre Sergio y la grada. Quizás esto vaya de ganar el domingo al Oviedo B, ahora cuarto y uno de los mejores equipos del Grupo II. Quizás se halle aquí la solución, y aunque se trate de ganar un partido de fútbol… la cosa no es tan sencilla como podría parecer.

FICHA DEL PARTIDO

UD Logroñés: Miguel; Juan Iglesias, Caneda, Bobadilla, Flaño; Rubén Martínez, Olaetxea, Salvador, Ñoño (Víctor López, min. 73); Ander Vitoria (Borja Sánchez, min. 62) y Marcos André (Rayco, min. 81).

Gernika: Garrantxo; Kevin, Koldo, Aimar, Carracedo (Guarrotxena, min. 57), Ander; Gorka; Enziondo (Lander, min. 57), Abaroa, Parra; y Pradera (Santamaría, min. 72).

Goles: 1-0, min. 49: Ñoño. 2-0, min. 59: Ñoño.

Árbitro: Iván Muñoz Pérez (Comité Valenciano). Amonestó al local Caneda (min. 90) y a los visitantes Carracedo (min. 51) y Larrucea (min.54).

Incidencias: 2.737 espectadores en Las Gaunas, según informó el club organizador.

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