El Rioja

Vendimia generalizada en Rioja, pero muy selectiva: parcela a parcela

La climatología en este año loco de 2018 ha hecho que la vendimia se haga de una manera selectiva, prácticamente parcela a parcela

Selectiva, vendimia generalizada en toda La Rioja pero selectiva. Puede parecer una contradicción pero es así, la vendimia 2018 se caracteriza por la selección de la fecha de vendimia parcela a parcela. Una cosecha escalonada que en Rioja Alta y Alavesa ha comenzado con fuerza esta semana y que, en estos primeros días de octubre, se centra en el viñedo de uvas tintas para los vinos jóvenes y de crianza. Para los de auténtica categoría habrá que esperar.

Con Rioja Oriental a tope desde finales de septiembre -tanto en blancas como en tintas suman ya más de 80 millones de kilos de uva entregada-, las cuadrillas ya vendimian en zonas como la Sonsierra de una manera generalizada las uvas blancas y comienzan con las tintas. Este lunes se habían cosechado en la DOCa un total de 174.653.608 kilos de uva, desglosados en 133 millones de uva tinta y 41 de blanca. Para hacernos una idea, el viernes se habían recogido 128 millones de uva sumando tintas y blancas, lo que deja claro el tirón que se ha dado en estos dos últimos días.

Tom Puyaubert, de Bodegas Exopto, tiene claras las fechas de sus viñedos de Ábalos y San Vicente: «En la Sonsierra se va a vendimiar como toda la vida, con octubre bien avanzado. Más sorprendente ha sido Rioja Baja, donde algún viñedo de graciano todavía no he podido cogerlo. El lunes empezamos con las fincas más bajas de Ábalos, y con el paso de los días iremos subiendo hacia los viñedos que están en la falda de Sierra Cantabria. Calculo que a final de semana habremos terminado con los tempranillos; la maturana y el graciano vendrán más tarde, a mediados de mes».

Junto al bodeguero francés, en San Vicente, Abel Mendoza ya ha cosechado sus blancos y este fin de semana empezó con los afamados Grano a Grano de tempranillo, «iremos poco a poco, pero las uvas vienen fabulosas porque desde julio estamos tirando racimos y la sanidad lo ha agradecido; el sábado por la mañana vendimiamos una pequeña parcela que tenemos en Labastida y hemos estado el fin de semana desgranando. Este año va a ser el día a día el que marque las fechas, pero supongo que hasta después del Pilar no vendrá lo gordo».

Ricardo Reinoso, en Briñas, incidía en la misma idea: «Los blancos los terminamos esta semana, y seguido ya empezamos con los tintos más jóvenes y lo que veamos que está algo tocado primando la sanidad. Los de tercera o cuarta hoja a mediados de semana. Y ya para la que viene iremos seleccionando viñedos, porque este año viene así, una vendimia paso a paso. Creo que algún día tocará parar para conseguir la maduración que queremos en Tobelos. El domingo por la noche cayeron 12 litros pero hoy corre el viento, no hay problema aunque nos ha trastocado un poco los planes».

Lluvia que también descargó en Samaniego. «Ayer noche llovió un rato con fuerza, unos 10 litros, y hemos tenido que parar, aunque esta tarde, viendo que aclara y que hay viento, supongo que empezaremos otra vez”, nos cuenta Gonzalo Sáenz de Samaniego de Bodegas Ostatu. “La semana pasada estuvimos con los blancos y algo de tinto muy concreto, pero a mediados de ésta ya vamos a por los viñedos que utilizamos para los carbónicos y a partir del 15 a por los antiguos con los que hacemos la gama alta».

Saliendo ya de la Sonsierra, aunque a tiro de piedra, Bárbara Palacios valora fechas parecidas. En su espectacular viñedo al pie de los Riscos de Bilibio en Haro, la vendimia no vendrá antes de diez días. «Este fin de semana haremos los viñedos más jóvenes que vienen con poca uva, pero para el tempranillo y el merlot viejo prefiero esperar hasta bien pasado el Pilar. Pero todos andamos con la mosca detrás de la oreja. Ayer cenamos los del Rioja’n’Roll y al salir nos cambió la cara cuando vimos que llovía, ¡nooooo! La botrytis nos da un poco de miedo, aunque de momento la sanidad es buena».

Cambio de rumbo hacia zonas algo más alejadas para tener una visión de conjunto. Luis Otazu, de Bodegas Heras Cordón, no duda, «en nuestra zona está ya todo hecho pero cada día que la uva pasa en la planta, mejora. Este ’18 haremos un nuevo blanco que vendimiaremos el miércoles, y para el fin de semana los viñedos de Lapuebla y Elciego; el lunes y martes los de Fuenmayor y Navarrete. Pero todo dependiendo del tiempo, aguantaremos lo que podamos, aunque es verdad que una vez que empecemos ya no paramos».

En Badarán, Pedro Torrecilla y los muchachos de Martínez Alesanco trabajan a tope. «Llevamos recogiendo los primeros blancos desde la semana pasada, y el sábado empezamos con el tempranillo tinto. Y esta semana van entrando las garnachas para los claretes y nuestra maturana tinta. De todas formas planificamos la vendimia prácticamente día a día porque ha sido un año raro. Si me hubieras preguntado hace 15 días te hubiera dicho que llegábamos a noviembre, pero llevamos dos semanas de libro, perfectas. Y todo se ha adelantado».

Y para el final, los Obarenes. En Sajazarra, Álvaro Ruanes de Bodegas Castillo de Sajazarra, ve el calendario con bastante más calma. «Nosotros sólo hacemos tintos y de momento no hemos empezado. La uva viene este año, de manera general, con menos grado y preferimos esperar porque la climatología nos está ayudando. Hasta el 20 o el 22 no recogeremos las primeras uvas de tempranillo, luego vendrá una pequeña parcela de garnacha de 95 años que es casi testimonial por lo poquito que produce. Y para el final nuestro graciano, pero éste hasta bien avanzado noviembre no creo que entre en bodega».

Una vendimia «en fases», lo dicho, escalonada. Ha sido un año extraño que al final ha contado con la ayuda de 15 días de climatología excepcional, algo que sin duda ayudará a que la calidad general de la cosecha crezca. Pero lo hecho durante el año marcará cada parcela. Sigue habiendo mucho viñedo cargado en exceso que ya ha sido vendimiado por miedo a que la botrytis destrozara sus uvas, aunque tirando de frase lapidaria, «el mal ya estaba hecho».

De todas formas creo que habrá zonas con uvas excepcionales, aunque serán las menos. Un año de luces y sombras en el que convivirán vinos vulgares con algunos de enorme calidad. Ya lo vaticinó Juan Antonio Leza, de Gómez Cruzado, cuando hace casi un mes habló con Nuevecuatrouno: «En muchas zonas se va a vendimiar más por sanidad que por maduración». Y no se equivocó.

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