San Mateo

El desembarco del Rey

Andrés Roca Rey, saluda al tendido de La Ribera | Foto: Eduardo del Campo

Uno, dos y tres. Hasta ahí la cuenta. Y lo bien repartido, bien sabe: una oreja para Enrique Ponce, otra para Manzanares y casi dos para Roca Rey (el acero manda). «Esta tarde, sí», se comentaba en los tendidos, antes de que llegara el tedio de la segunda mitad de la corrida y la gran bronca contra el presidente de la plaza. Un final con regusto amargo que casi acaba en agresión si no lo remedia la policía cuando se retiraban las autoridades. Exaltación entre el respetable por lo que ha podido ser y no ha sido en manos de un torero peruano que se pone donde nadie.

La Ribera se ha vestido de gala (más de tres cuartos de entrada) para recibir tres estilos distintos de toreo: el clásico, el atractivo y el que congela el corazón. El último ha hecho vibrar los cimientos del coso logroñés, pero la espada ha condenado un triunfo que merecía más que lo que guardarán las fichas de la corrida.

A los que nos tiemblan las piernas cada vez que tenemos que tomar una decisión, nos asombra el arrojo de ese chaval de veintiún años que deja menos espacio entre su cuerpo y los pitones que dinero en la cartera una Nochevieja. Andrés, amigo, me quito la montera, me la pongo, me la vuelvo a quitar y me la vuelvo a poner. La lanzo al aire, doy una voltereta, la cojo, me la pongo y te saludo de rodillas hasta que me salgan moratones.

Cada pase al tercero de la tarde, un escalofrío ha recorrido cada cuerpo que conseguía mantener los ojos abiertos. Buffff. Ay. Sí señor. Torero. Por la derecha, por la izquierda, por delante y por detrás. Por arriba y por abajo. Una pena el pinchazo. Ahí ha acabado la tarde. Qué le vamos a hacer. No se puede tener todo en la vida. Y en el sexto, la gran bronca porque el toro ha perdido las manos más que el presidente la dignidad. ¿Decisión justa? En el filo de la navaja. Le ha faltado fuerza y se ha caído, pero cojo del todo no era. La indignación ha venido más por el torero que no ha perdido las manos sino el tren. El último en salir desde chiqueros.

Ficha

Cuatro toros de Juan Pedro Domecq y dos de Parladé (primero y quinto), de correcta presentación y nobles. Los tres últimos para olvidar.

Enrique Ponce, azul marino y oro: oreja y ovación con saludos tras aviso.

José María Manzanares, azul marino y oro: oreja y silencio tras aviso.

Roca Rey, tabaco y oro: oreja y silencio (pitos al presidente por no sacar el pañuelo verde).

Incidencias: tercer festejo de abono de la feria de San Mateo, con casi lleno, en otra tarde calurosa.

LOGROÑO 2018 20/09 Corrida de Toros from CHOPERA TOROS on Vimeo.

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