El Rioja

En un viñedo de Mendavia para “echar la mañana”: la vendimia nocturna

Son las cinco de la mañana, hace frío. Y en confianza debo de decir que se me ocurren un montón de sitios mejores que este viñedo de Mendavia para “echar la mañana”. A mi lado una cuadrilla de hombres maldicen su estrella, porque la verdad es que todos a los que nos ha tocado el gordo con este madrugón no dejamos de admirarnos de nuestra pésima suerte. Pero si es por la calidad del vino…

Bromas aparte, o verdades a un lado, empieza a ser habitual ver en los viñedos cuadrillas listas para trabajar sin que el sol se haya dejado ver. Y más frecuente es adivinar la silueta de grandes máquinas vendimiadoras dispuestas a comenzar su trabajo de librar de sus racimos a las vides. Asépticamente, como quien no quiere la cosa.

Son viñedos en espaldera que dan todas las facilidades para que estos brutos motorizados laboren al amanecer en lo que ya se conoce como vendimia mecanizada nocturna. Bonito circunloquio para resumir el estado de ánimo de los ateridos vendimiadores a los que nos toca fichar a estas horas tan intempestivas. Por delante tenemos tajo, como mínimo hasta las 9 o las 10 de la mañana. Vamos a ello.

El objetivo de la vendimia nocturna es llevar las uvas a bodega en el menor tiempo posible, con el fin de evitar la oxidación de las bayas al estar en contacto con el oxígeno. El ideal de este traslado es hacerlo rápidamente y a una temperatura que no supere los 10/11 grados, con ello la actividad enzimática del grano es prácticamente nula y, además de librarnos de la temida oxidación, la sanidad de la uva es mayor, preservamos los aromas e impedimos un posible descontrol fermentativo.

Otra ventaja, no necesariamente enológica, es que se reduce el consumo de energía en bodega al no necesitar enfriar la uva porque llega refrigerada a los tanques de almacenamiento y fermentación. Un beneficio que, al menos en teoría, debería llegar a los bolsillos de los sufridos consumidores. Este tipo de vendimia es habitual en viñedos de uva blanca, aunque también puede hacerse con tinta; no son tantas las ventajas con esta última al tener una piel más resistente, pudiendo traer problemas en el caso de que la noche haya sido fresca y con rocío, ya que baja el grado y la calidad.

Y ahí radica el quid de la cuestión, en la calidad del vino. Si es por la excelencia, adelante con las vendimias nocturnas. Habrá que empezar a acomodarse a estos madrugones si al final el resultado al descorchar la botella es el deseado. Cuesta desperezarse tan pronto, es verdad; pero a todo se acostumbra uno, dicen…

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