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Irene, la ‘jarrera’ que se emocionó cuando el capitán del Málaga le dio su camiseta en Ipurúa

Se llama Irene Duarte y este lunes por la noche ha tenido que cargar el móvil antes de lo habitual. Su batería no daba abasto ante las decenas de notificaciones que iban entrando sin descanso. «¡Te he visto en la tele!» era el contenido más recurrente de esos ‘whatsapps’ y mensajes de texto que se agolpaban en su terminal al filo de la medianoche.

Irene dejó su Málaga natal a finales de 2011 y puso rumbo a Haro movida por el amor. «Empecé una relación con un chico que vivía aquí y, aunque no me fue bien con él, decidí quedarme», señala a NueveCuatroUno. Al final ya se sabe: un clavo quita otro clavo y desde hace dos años y medio tiene una pareja riojana.

Este lunes, las cámaras de televisión le captaron en la grada de Ipurúa, con lágrimas en sus ojos y un valiosísimo botín en sus manos: la camiseta de Recio, el capitán del Málaga Club de Fútbol. Porque cuando Irene se fue a vivir a Haro lo hizo dejando atrás a la familia y a los amigos, pero no así su sentimiento ‘bokerón’. Más bien al contrario.

«Viviendo lejos es cuando más valoras la tierra y desde que me vine a vivir a La Rioja mi malaguismo ha crecido aún más si cabe; es un cariño que no hay que mantenerlo, simplemente lo sientes», explica, al tiempo que confiesa que sigue a su equipo siempre que el trabajo y los inexplicables horarios de la Liga lo permiten: «Ya he estado en El Molinón, en  el antiguo San Mamés (dos veces), en el nuevo (tres veces); Anoeta, Mendizorroza (dos veces), El Sadar, Los Pajaritos; el Estadio de La Cerámica, Vallecas, el Nuevo Los Cármenes, el Sánchez Pizjuan (tres o cuatro veces) y Anduva».

Otra peña de ‘emigrantes’ malaguistas, la ‘Boquerones en Madrid’ le introdujo el veneno de viajar para seguir de cerca a su equipo. No lo hace sola, ya que ha reclutado a su pareja para la causa albiceleste: «Si mi chico no lo viviese así conmigo sería mucho más complicado hacer tantos viajes. Al final yo sé que mucha gente no entiende esta pasión, y muchos creerán que somos unos locos, pero es la forma que tenemos de sentir este escudo».

La de este lunes fue su segunda visita a Ipurúa y su emoción tienen una explicación más que entendible por cualquiera que haya sentido verdadera pasión por unos colores:»Son muchos partidos sufriendo (el Málaga es actualmente colista de Primera), es mucha rabia contenida, mucha impotencia de pensar en un descenso, de un club que no merece ser de Segunda. Que los jugadores se acercasen a los aficionados que habíamos ido a verles me emocionó muchísimo porque no estaba siendo una tónica habitual en ellos; me pareció una forma de agradecernos el estar ahí y no dejarles solos pese a al situación que tenemos».

Y ya no pudo reprimir las lágrimas cuando vio que Recio le regalaba su equipación: «Tener la camiseta de un malagueño que siente el escudo y que encima es nuestro capitán era una ilusión tremenda; llevaba ya tiempo detrás, pidiéndosela en partidos, así que para mí el momento en el que la conseguí por fin, y en esta situación en la que estamos, fue como la guinda a un día de emociones».

Además, Irene anda algo más sensible de lo habitual y la ‘culpa’ la tiene una criaturita que crece en su interior con sangre 100% malaguista: «Estoy embarazada de cuatro meses; dentro de mi barriga nuestro bebé ha ido ya a tres campos y se hace un poco mas pesado el viajar en esta situación, por eso acabé emocionándome».

«La temporada que viene nos va a ser más difícil viajar, pero ya sea en Segunda o Primera, seguro que haremos lo posible para dejarnos caer por algún campo», confiesa. Por entonces, seguro que son tres en la expedición ‘jarrero-malaguista’ y, quién sabe, a lo mejor ese retoño entona como primeras palabras el «Málaga La Bombonera». Eso sí, le pedirá a sus padres que le compren la ‘pantaloneta’ del equipo.

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