Cuenta con apenas 950 metros de longitud y son miles los peatones y vehículos que los recorren día tras día. Su configuración y su conexión natural entre el centro y la periferia convierten a la calle General Vara de Rey es uno de los ejes neurálgicos de la vida en Logroño. Y como la densidad de población y la actividad comercial conforman una simbiosis inseparable, a nadie debe extrañar que sea esta una de las grandes arterias para la actividad económica en la capital riojana.
¿Te has preguntado alguna vez cuántos comercios caben a lado y lado de la acera en una avenida de menos de un kilómetro? En este caso son exactamente 107 establecimientos de proximidad, obviando entidades financieras y grandes superficies. Ya tienes que ser sibarita para no sentirte a gusto en ninguna de sus diez cafeterías, no encontrar lo que buscas en sus ocho tiendas de moda ni llenar la cesta de la compra con sus trece comercios de alimentación.

Si eres más de prevenir que de curar te sentirás arropado por las seis compañías de seguro que puedes encontrar desde Club Deportivo al Paseo del Espolón, o buscar tu casa ideal en el mismo número de inmobiliarias. También puedes cortarte el pelo cada día de la semana en una peluquería diferente (hay siete) y sentirte sano como una pera, pues esos 950 metros albergan cuatro clínicas dentales, otras tantas ópticas y una clínica podológica.
Y si te parece poca variedad, aquí va el resto del arsenal: seis tiendas de decoración, tres farmacias, tres comercios tecnológicos, tres tiendas de calzado, tres joyerías; dos tiendas de iluminación, dos agencias de viajes, dos bazares, dos estancos, dos quioscos de prensa, dos panaderías o dos comercios de costura. Súmale a eso establecimientos especializados en bicicletas, sonido, fotografía, mascota, flores, dietética… ¡pero si hay hasta un videoclub!
Veteranos
El comercio es una maquinaria en permanente funcionamiento y, como tal, se adapta continuamente a los tiempos que corren. Bien lo sabe Milagros San Miguel, propietaria de la floristería Iris. Si has pasado recientemente por su puerta y la has visto cerrada, no temas. Milagros despacha ahora mismo a pocos metros de allí, en la calle Huesca, ya que el local de Vara de Rey se está sometiendo «a un lavado de cara para adaptarlo a los nuevos tiempos», como ella misma apunta, indicando que reabrirá al público a finales de enero.

«Desde que abrimos hace 29 años el panorama ha cambiado radicalmente», explica, indicando que «en los primeros años la venta se concentraba sobre todo en los fines de semana, pero desde que abrieron los centros comerciales la tendencia ha cambiado radicalmente». Eso sí, Milagros subraya que «ahora somos más detallistas que antes; la influencia de los extranjeros hace que se regalen más flores que años atrás en ocasiones especiales».
La Abundancia es otro de los comercios ‘de toda la vida’ en Vara de Rey. Mercería y tienda especializada en uniformes escolares y profesionales, hay pocos logroñeses que nunca hayan cruzado su puerta, que abrió al público en esta calle en 1993 (aunque el origen del comercio está fechado en 1955) para enmendar un roto y un descosido. «La clave para sobrevivir tantos años es la especialización, además de trabajar con marcas punteras y ajustando al máximo los precios», explica Nacho Burgos.

«La atención con el público es la piedra angular de cualquier negocio de a pie de calle; internet ha cambiado que antes debíamos realizar una mayor labor de asesoramiento y ahora la gente pide productos muy concretos, sabe lo que quiere de antemano», explica.


