La Rioja

Trama palaciega

Quien pronunció por primera vez la famosa frase «las cosas de palacio van despacio» no conocía nuestro Gobierno ni nuestro Parlamento. Un año llevan los técnicos de sonido intentando arreglar la acústica de la Cámara y cada vez se oye peor. Sobre todo, cuando hay altavoces desenchufados como en la sesión de este jueves. En la parte positiva, apuntamos que los diputados han aprendido en este tiempo a apretar el botón que activa su micrófono. No se les reprocha en estas líneas a los técnicos la pasión que le ponen a la tarea, incansables en cada Pleno buscando el origen de un problema que, seguramente, estará solucionado antes que el del Palacio de Justicia.

Porque, decíamos, las cosas del Palacio van (muy) despacio. Y tanto. En diciembre de 2012 empezaron sus obras y en octubre de 2016 hemos tenido un debate en el Parlamento sobre su mobiliario. Prevista su puesta en marcha para primeros de 2015, echen cuentas… Al menos, el retraso en la adjudicación de los muebles de la obra más importante de la pasada legislatura (pila de millones mediante) ha servido para volver a tener un debate como Dios manda entre un miembro del Ejecutivo regional y un diputado de la oposición.

En sus puestos. Listos. Ya. «¡Fight!», que decían en el Street Fighter. De un lado, el multiconsejero Conrado Escobar. Enfrente, el más joven de los 33 representantes públicos con los que cuentan los riojanos en el viejo Convento de la Merced: Raúl Díaz (PSOE). Comenzó el socialista con una cronología de los hechos, una argumentación, una valoración de la situación y unas acusaciones con una mordacidad que más le valdría a sus mayores tomar apuntes del novato. Y entre hecho y hecho, la lengua viperina del concejal de Uruñuela acusó al PP de hacer «política de postureo» sólo para la foto, le recordó a la bancada popular lo que gustan los «sobres B» en su partido aunque hablara de la apertura de plicas en adjudicaciones y cerró el círculo diciéndole a Conrado que ya quisiera Dan Brown para sus novelas una «trama palaciega» como la riojana.

Salió el todavía congresista en Madrid (según su página de la Wikipedia cuando se escriben estas líneas) al atril del Parlamento sabiendo que le tocaba emplearse a fondo. En el arranque, una recomendación literaria a su rival en la batalla que sólo debe haber leído el bueno de Escobar: ‘El huerto de los caracoles’ de Eduardo Mendoza (si alguien encuentra el libro, que mande foto). Y una felicitación al socialista en un tono paternalista que le sirvió para adentrarse en la «trama palaciega» en la que lleva metido desde que aceptó ser el sucesor de Emilio del Río en el Gobierno de La Rioja, diga lo que diga la Wikipedia.

Tras anunciar que en unas semanitas tendremos los muebles puestos en el dichoso Palacio (leemos esto cruzando los dedos), el multiconsejero dijo que ya había licitación, que nos íbamos a ahorrar 900.000 euros y que las cosas se han hecho bien desde el punto de vista jurídico. «El mejor resultado posible», añadió, porque resulta que los muebles viejos se van a llevar a los Juzgados de Haro y Calahorra. Todo en el mismo pack. Sólo se echó en falta a sus compañeros de Gobierno sacar unos cartelitos como en los concursos de mates de la NBA: 10 – 10 – 9 – 10 – 8.

Le agradeció Raúl Díaz la recomendación de ese libro que no existe a Conrado con otra recomendación, esta sí, de Eduardo Mendoza: ‘La verdad sobre el caso Savolta’. Por aquello de decir la verdad, suponemos. Respondió el popular que ya se lo ha leído y que le parece la «culminación» de la novela social, lo que nos dejó el debate en un nivel intelectual que remataron desde Podemos en varias intervenciones con Juan Calvo explicándonos qué era una interpelación y con Ana Carmen Sáinz haciendo la propuesta más sensata de la mañana: instar a los servicios de la Cámara a bajar la calefacción.

Extrañó entonces entre los presentes, en ese momento balneario en el que los diputados podían pulular por los escaños en bañador, chanclas y toalla, que el presidente Ceniceros no se apresurara en abrir una mesa de negociación para decidir entre todos los portavoces tan maña empresa. «Ya está apagada», zanjó la presidenta del Parlamento, Ana Lourdes González, sin hacer caso al líder naranja, Diego Ubis, quien había citado al ex presidente uruguayo Pepe Mujica diciendo que «por el camino más largo es el viaje más corto». Y entre tanta literatura, la voz de la experiencia: Pedro Sanz. «Esto es de película», salía diciendo por el pasillo entre risas. Sólo le faltó decirnos el título.

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