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La UD Logroñés asegura matemáticamente el playoff

La UD Logroñés asegura matemáticamente la fase de ascenso tras empatar frente al Burgos 0-0

Pequeño mal sabor de boca por un empate sin goles frente al Burgos que ha dejado más fría a la grada que el viento que esta tarde arreciaba en el municipal de Las Gaunas. Sensaciones encontradas por un nuevo chasco en casa, pese a no perder, en un domingo en el que se volvía a mirar hacia el cielo y hacia Ferrol pensando que todo era posible. Pero la falta de acierto de cara a puerta es un lastre que le pesa demasiado a la UD Logroñés cuando no aparece Pere Milla al rescate y da por bueno un punto que le clasifica matemáticamente para el playoff de ascenso, aunque le sigue dejando en el vagón de cola cuando lo tenía todo para colocarse en segunda posición tras el empate entre Racing y Tudelano y la derrota del Racing de Ferrol contra el Compostela en casa (0-1).

Esa pequeña decepción que había este domingo entre el aficionado blanquirrojo no ha permitido disfrutar de una fiesta que sí tuvo la temporada pasada. Hagamos memoria, por aquello de que los árboles no nos impidan ver el bosque. Hace menos de un año, en la penúltima jornada, la UD Logroñés remontaba un partido frente al Lealtad y se colaba en la fase de ascenso a Segunda por primera vez en su historia. Los goles de Muneta y Menudo daban la vuelta al marcador y el conjunto riojano se ganaba por derecho propio disputar el asalto a la categoría de plata soñando con dejar atrás el infierno de la Segunda B. Once meses más tarde, repite la gesta tres semanas antes que el curso anterior, en la jornada 34, y los aficionados ya pueden ir avisando en casa de que la temporada se alarga, por lo menos, quince días más.

Ya se pueden planificar los viajes. Ya se puede ir ahorrando un poquito para recorrerse media España con la UD Logroñés: Barakaldo, Lleida y Sevilla Atlético serían los posibles rivales a día de hoy. Pero queda mucho. Un mundo. Como el que este domingo han recorrido los pupilos de Carlos Pouso teniendo todo en la mano para acabar con las palmas vacías y una agridulce sensación de derrota cuando todo es más positivo que el año anterior. Incluso el colegiado de esta tarde, aquel árbitro que estaba viendo el partido de Torrent cuando Pulido Santana se lesionó y que se puso como asistente antes de que empezara el dantesco espectáculo que allí se vivió, ha estado más que correcto en su actuación.

La vida le sonríe a la UD Logroñés, pero no es una felicidad plena. No es una sonrisa de lado a lado de la cara que nadie puede borrar. Siempre hay un pero. Y ese pero es la falta de acierto de cara a gol. Lo intentó Carlos Fernández sin ningún tipo de éxito. También Luis Morán. Incluso Pere Milla tuvo la ocasión más clara a puerta vacía y la mandó fuera. Sólo Jaime Paredes perforó la portería de Toni de manera magistral tras quedarse solo delante del guardameta y regatearlo cual Ronaldo Nazario, pero el línea señaló fuera de juego. Hubo oportunidades de sobra en la primera parte. Ninguna materializada. Y en la segunda llegó un tedio donde la ansiedad se apoderó de las camisetas blanquirrojos, le fundió los plomos y le dejó sin ideas.

El paso de los minutos no mejoraba la situación. Tampoco los cambios. Y en ese pasar el tiempo se entretuvieron ambos equipos en un quiero y no puedo que iba helando poco a poco los asientos del estadio. Viento y frío. La soleada tarde se convirtió en plomiza tanto en lo meteorológico como en lo futbolístico. Y así, de esa manera, la UD Logroñés se convirtió por segundo año consecutivo en equipo de playoff. Fue la mejor noticia de la tarde junto a la recuperación del aficionado (informó el club que estaba estable) que sufrió un ataque epiléptico antes de que empezara el encuentro. El otro dato a destacar: 4.037 espectadores.

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