Deportes

Rechinar de dientes

Foto: @udlogrones

Cabeza baja y rechinar de dientes. Maldiciones y escupitajo a la acera. Por hacer algo y no blasfemar. El filial del Real Valladolid ha pegado una sonora bofetada a mano abierta a la UD Logroñés este domingo y, por ende, a toda su afición. Las alegrías pronto se convierten en disgustos en la parroquia blanquirroja y más en una tarde llena de contrastes. Empate al filo del descanso para creer que sí se puede remontar, gol definitivo en contra cuando mejor tenía el partido tras la reanudación. Sonrisas y lágrimas. Lluvia a mares, sol del que pica. Calor en una banda, frío extremo en la más cercana al público y la sombra. Cerveza (sin alcohol, por supuesto), café calentito. Pitos, ánimos entregados.

Acariciar las victorias y los puestos de arriba tiene un problema: que te lo puedes llegar a creer. Y todo eso se ha juntado en las últimas semanas en Logroño y en los noventa minutos que ha durado la contienda frente al filial pucelano. Empezaba la tarde apagada, aburrida y triste, como si nadie quisiera asistir a un espectáculo que se barruntaba dantesco. Aprovechó Toni ese apagón generalizado en todas las piernas y cabezas para meter el primer gol por debajo de las piernas de Miguel y establecer un 0-1 que coincidía con el 1-0 del Racing de Santander en El Sardinero frente al Guijuelo. Por si no había taza, taza y media.

Y aparecieron los pitos en el respetable. Tímidos al principio, sonoros y llenos de rabia sólo varios minutos más tarde cuando el meta logroñés salvaba a su equipo por dos veces a sendos disparos de Toni y Renzo. Uno en fantástica palomita y el otro con los pies cuando estaba más vendido que las entradas para la Eurocopa. El drama y la tragedia sobrevolaban Las Gaunas, en parecido vuelo al de las camisetas blanquivioletas cerca del área de Miguel. Traje tras traje a la defensa de la UD Logroñés, el Valladolid B apretaba y demostraba las carencias de una retaguardia que comenzó la temporada como la más segura de toda la Segunda B y se ha convertido en una verbena donde cualquier forastero puede ligar con las chicas del pueblo (Astorga, Sporting B, Celta B, Arandina, Valladolid B, Somozas, Cultural Leonesa, Tudelano y Racing de Santander han puntuado en Las Gaunas).

Ante tal afrenta, sólo varias malas decisiones del colegiado González Esteban pudieron cambiar los pitos por ánimos y aplausos para intentar empujar al equipo. Porque la dinámica del encuentro cambió y los pupilos de Carlos Pouso se volcaron sobre la portería de Dani. Córners y más córners. Y centros de Titi. Pero no fue hasta que apareció el de casi siempre, un catalán que marca goles de todas las formas posibles que uno pueda imaginar (ya sólo le falta con la oreja), hasta que todo el empuje fructificó en el gol del empate. El enésimo balón colgado de Titi desde la banda derecha encontró el pecho de Pere Milla en una mala salida de Dani (una de tantas) y la película volvía a comenzar.

No tardaría el Valladolid B en adaptarse al nuevo guión. Pese a sus dudas en defensa, iguales o mayores que las de la UD Logroñés, su mordiente a partir del centro del campo iba a darles una victoria en una fenomenal jugada que volvió a pillar (sí, qué cosas) a la zaga blanquirroja totalmente deshilachada. «Cagando y sin papel». Centro de Vega al segundo palo y José, más solo que Leonardo Di Caprio peleando contra el oso en The Revenant, cruzaba el esférico para hacer el segundo y desesperar a un equipo que veía cómo todos sus perseguidores puntuaban y caía hasta la cuarta plaza.

El final, un quiero y no puedo. Dio entrada Carlos Pouso a Carlos Fernández por Álex Santelices en un cambio de delantero por central que a más de uno hizo pensar que el técnico vasco tenía fiebre para bajar y tomarle la temperatura, pero de nada sirvió acumular jugadores cerca del área visitante si la pelota llegaba sin el criterio necesario para que las ocasiones fueran claras. Alguna hubo, mas ninguna lo suficientemente buena para enmendar un desaguisado que vuelve a llenar de dudas la evolución de la UD Logroñés y su manera de afrontar el final de la temporada.

La lucha por llegar arriba se ha convertido en una pelea por no seguir cayendo. El playoff se sigue antojando fácil matemáticamente porque así lo dicen los números, pero la marcha blanquirroja no es la misma que la de Racing de Ferrol, Racing de Santander y Tudelano.

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