La Rioja

Sanzseacabó

Era inevitable tener este martes un sentimiento de orfandad al salir de la sede del PP. Como ese niño que espera solo en la puerta del colegio a que alguien llegue para llevarlo a casa y para el que nadie aparece. A un lado y otro de la calle sólo estaba la nada. El abismo. La Rioja que ya no tendrá a Pedro Sanz como presidente. Así se reflejaba en las reacciones de los dirigentes populares convocados de urgencia a un comité nunca esperado pero que algún día tenía que llegar. Había peores caras en la acera de Duquesa de la Victoria tras el anuncio de Sanz que en el Círculo Logroñés la pasada noche electoral. Las 18,30 del 16 de junio de 2015 se han convertido para la comunidad en su particular Día D y Hora H.

El desembarco de Pedro Sanz no será en Normandía sino en Madrid. El presidente que más tiempo llevaba al frente de una comunidad autónoma en España cogerá el petate y pondrá rumbo hacia esa ciudad que siempre se le ha resistido durante los veinte años que ha estado dirigiendo el Ejecutivo regional. El Senado es su vía de escape para no liderar un Gobierno en minoría al que nunca ha tenido que hacer frente tras cinco mayorías absolutas consecutivas. «Soy una persona que no valgo para todo, que no soy perfecto, y que por tanto, nunca asumiría un gobierno de coalición, porque no soy la mejor persona para hacerlo».

Se va sin marcharse. Su retirada podría calificarse como de una salida simulada y en diferido. Sanz continuará como presidente del PP en La Rioja y en el Grupo Parlamentario Popular. El abandono al pueblo riojano no es total y los ciudadanos que ha gobernado durante las dos últimas décadas seguirán teniendo su cara en los periódicos para que el 2015 no sea el año más traumático de sus vidas. Perder a un ser querido siempre conlleva cinco fases: negación, furia, negociación, depresión y aceptación. La primera de ellas es posible que la mayoría ya la haya superado. Quien más, quien menos, intuía que el ciclo político de Pedro Sanz había tocado a su fin y que su sillón corría más peligro del que ha hecho ver durante los últimos días.

En estos tiempos de regeneración, su candidato a sustituirle será José Ignacio Ceniceros, presidente del Parlamento de La Rioja desde hace 16 años, senador en dos legislaturas (la primera en 1989) y que forma parte del PP desde 1987. Nadie dijo que regenerar fuera fácil. Una de las incógnitas con las que más se ha rumoreado en la región desde tiempos inmemoriales (¿quién será el sucesor?) se resolvió en la rueda de prensa de un plumazo con nombre y apellidos. A más de uno le ha sorprendido que no sea Concha Arruga, número dos en la lista del PP y Consejera de Hacienda, o Emilio del Río, consejero de Presidencia y mano derecha de Sanz en el Ejecutivo.

El otro rumor que siempre ha sobrevolado la cabeza del actual presidente en funciones se quedó sin contestar. Ningún periodista fue capaz de preguntar (éste que escribe incluido) si está previsto que esta marcha a Madrid tenga algo que ver con su posible designación como ministro, justo en una semana en la que Mariano Rajoy tiene previsto hacer cambios dentro de su Gobierno. La COPE fue la primera en apuntar hacia esta posibilidad tras conocerse la noticia, así que habrá que esperar para saber si la novela política de Sanz tiene otro capítulo inesperado.

Sea o no sea ministro, es innegable que ha dejado su impronta en la política regional y nacional con su particular manera de hacer las cosas. Pedro Sanz es a La Rioja lo que Fraga fue a Galicia. La inteligencia del terruño. «Me importa un pimiento», «me río del mundo» y «que les den por ahí» serán algunas de sus frases más recordadas. También quedarán para el recuerdo sus dos apariciones en Interviú para las que no tuvo ni que desnudarse. Le bastó con tener un chalé declarado como casa de aperos, aunque mostrarse tal y como es nunca ha sido problema para Sanz. Cuando el juez Ruz preguntó al PP riojano por la presunta financiación irregular de la sede en la que este martes anunciaba su marcha, éste señaló que no tenía ningún problema en «desnudarse». Hablaba de papeles.

Nada se le ha puesto por delante en 20 años hasta que se ha topado con un inesperado resultado en las urnas que no se siente capaz de afrontar. Son otros tiempos y, por el momento, la única certeza es que serán sin Pedro Sanz como presidente de La Rioja.

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