Educación

El polémico examen de Matemáticas de la PAU riojana desploma la nota 2 puntos respecto a años anteriores

El polémico examen de Matemáticas de la PAU riojana desploma la nota 2 puntos respecto a años anteriores

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Toda la comunidad educativa riojana estaba pendiente este martes del ordenador. Después de dos semanas de nervios y quejas las notas de la PAU llegaban a lo largo de la mañana con una pregunta muy concreta en el ambiente: si el examen de Matemáticas II había sido tan duro como sintieron los alumnos al salir del aula o si, finalmente, la corrección había suavizado de alguna manera el golpe. La prueba ha levantado una fuerte polémica por su dificultad, por la presencia de preguntas poco habituales y por varios enunciados que docentes y estudiantes consideraron ambiguos o alejados de los modelos trabajados durante el curso.

Y las notas oficiales confirman que el malestar de estudiantes y profesores estaba justificado. Porque la nota media obtenida por los alumnos que se han presentado en La Rioja en la fase ordinaria de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la asignatura de Matemáticas II ha sido de 5,2, casi dos puntos menos que la media lograda otros años en esta materia, que rondaba el 7.

A primera hora de la mañana, los alumnos ya podían consultar sus calificaciones de forma individual. En los institutos, sin embargo, la fotografía completa aún tardará algo más en llegar. Varios profesores explicaban que todavía no disponían de todas las notas de sus estudiantes y que esperaban tener una visión más clara «a lo largo del día o mañana». Mientras tanto, lo que sí empezaban a circular eran las primeras llamadas, mensajes y reacciones de los jóvenes. Y ahí la sensación general era algo menos negra que la del día del examen.

El malestar va por barrios

«No son todos, por eso hacer una valoración general es complicado, pero con los que hemos hablado las sensaciones son mejores de las que había al salir del examen», explicaban desde un centro de Alfaro. En Calahorra, el balance provisional caminaba en una línea parecida. «Gente que no pensaba aprobar ha aprobado; tenemos algunos cuatros, pero en general bastante mejor de lo que esperábamos», señalaban desde uno de los institutos de la capital riojabajeña. No era una celebración, ni mucho menos, pero sí cierto alivio después de unos días en los que muchos alumnos daban la asignatura casi por perdida.

El problema, según varios docentes, no está solo en cuántos han aprobado, sino en qué notas han podido sacar realmente. Una profesora de Matemáticas lo resumía de forma muy clara: «Sabía que menos de un tres no iba a sacar ninguno de mis alumnos, pero también sabía que nadie podía aspirar a más de un seis con ese examen». Para ella, la prueba no solo ha castigado a quienes iban más justos, sino especialmente a los estudiantes brillantes, esos que durante el curso habían demostrado capacidad para moverse en notas altas y que en esta ocasión se han encontrado con un techo difícil de romper. «Tengo alumnos de sobresaliente, que han sacado dieces en el resto de asignaturas y que justo en Matemáticas se han quedado en un seis», lamentaba.

Esa es, precisamente, una de las preocupaciones que más se repite en los centros. En muchas carreras tecnológicas, especialmente en algunas ingenierías, las notas de corte pueden ser más asequibles y el impacto quizá sea menor. Pero en los grados vinculados a Ciencias de la Salud, donde cada décima puede decidir una plaza, el examen de Matemáticas II puede pesar mucho más. Medicina, Enfermería o algunas dobles titulaciones no perdonan tropiezos, y una calificación más baja de lo habitual puede condicionar todo el acceso universitario de un alumno que, hasta ahora, había mantenido un expediente excelente.

Por eso, aunque algunos resultados hayan sido mejores de lo que se temía, la queja no ha desaparecido. Desde uno de los institutos de Logroño insistían en que las notas siguen sin parecerles normales. «Gente de sobresaliente que en el resto de asignaturas ha estado en esa línea no ha llegado al cuatro en Matemáticas», lamentaban. Ese contraste entre el rendimiento habitual del alumno y la nota obtenida en esta prueba es, para muchos profesores, la señal más evidente de que algo no ha sido habitual.

La pena, explican algunos docentes, es que el golpe no se queda solo en una nota. También puede afectar a la motivación de alumnos que llevaban años construyendo una trayectoria brillante. «Tenía una alumna que quería hacer un doble grado de Matemáticas y que lo ha desechado por este examen, cuando era firme candidata a poder hacerlo», contaba una profesora. La frase resume bien una sensación que se repite estos días: el examen no solo ha bajado medias, también ha enfriado ilusiones. «Yo quería estudiar medicina en Logroño pero con la nota de matemáticas me tendré que meter en Enfermería», decía una alumna. Otra quería estudiar matemáticas en Logroño. «Ya lo he descartado, después de estos días de disgusto prefiero hacerla en otro sitio».

Nuria, madre de una de las alumnas que se han enfrentado a la prueba, habla de lo que están viviendo muchas familias. «Es todo extraño, porque gente que había dejado ejercicios en blanco ha sacado un cinco y gente que era de matrícula de honor ha sacado un siete», señala. A su juicio, esa diferencia ha provocado que algunas medias bajen «muchísimo» y que varios estudiantes empiecen a descartar grados en los que Matemáticas pondera de forma decisiva. «Al final han perjudicado a esa gente brillante que estaba esperando conseguir una nota suficiente para entrar en carreras como Medicina y que ahora ya ha desechado esa posibilidad», lamenta.

Las críticas al examen se habían centrado desde el principio en varios aspectos: una dificultad excesiva para el nivel real de 2º de Bachillerato, ejercicios con planteamientos poco claros, apartados que exigían una madurez matemática difícil de alcanzar con un temario tan extenso y una falta de parecido con los modelos que los estudiantes habían trabajado durante el curso. Algunos docentes también señalaban una desconexión entre la Universidad y la realidad de las aulas, donde la materia se imparte muchas veces a contrarreloj y sin margen para profundizar en todos los bloques como sería deseable.

La llegada de las notas, por tanto, no ha cerrado del todo la polémica. Ha traído alivio para algunos alumnos que esperaban un suspenso y han logrado salvar la asignatura, pero también frustración para quienes sienten que el examen ha recortado injustamente sus posibilidades de alcanzar una nota alta. La resaca de Matemáticas II sigue ahí, con una idea compartida en muchos centros riojanos: quizá las calificaciones no hayan sido tan catastróficas como se temía, pero eso no significa que la prueba fuera adecuada.

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