Especial Enoturismo

Campillo, el enoturismo en esencia

Fotos: Bodegas Campillo

A los pies de la sierra de Cantabria y junto al perfil medieval de Laguardia se encuentra Bodegas Campillo, una de esas bodegas que ha conseguido convertir el vino en una experiencia completa. No solo por sus vinos o por el paisaje que la rodea, sino porque fue pionera en Rioja Alavesa a la hora de entender que abrir las puertas al visitante también podía formar parte de la esencia de una bodega.

Campillo nació en 1990 con una idea que entonces resultaba innovadora en Rioja: enseñar el mundo del vino desde dentro. Fue Julio Faustino Martínez, junto a sus hijos, quien impulsó un proyecto concebido desde el primer momento para emocionar al visitante. De hecho, Campillo fue la primera bodega de Rioja diseñada por un arquitecto pensando específicamente en el enoturismo, un detalle que todavía hoy marca profundamente su personalidad.

Y eso se percibe nada más llegar. La bodega aparece rodeada completamente por viñedo propio, como si edificio y paisaje formasen parte de la misma obra. Todo está pensado para que el visitante entienda el vino desde el origen: la tierra, las cepas, el silencio de las salas de barricas y el tiempo lento con el que aquí se elaboran los vinos.

En Campillo se catan sus mejores caldos. Pero la experiencia consiste en recorrer el camino completo que sigue cada botella: desde el viñedo hasta el impresionante botellero donde descansan algunos de los vinos más especiales de la casa. Una filosofía basada en cuidar cada detalle y en reivindicar una forma de elaborar vino ligada a la paciencia y a la tradición.

La arquitectura juega un papel protagonista durante toda la visita. Hay bodegas que enseñan depósitos y barricas; Campillo intenta contar una historia. Los espacios amplios, la luz natural y la integración con el paisaje convierten el recorrido en algo mucho más sensorial. Y en los últimos años, además, el arte ha terminado de completar esa experiencia.

El visitante puede descubrir el espacio ‘Campillo Creativo’, una sala dedicada al arte contemporáneo donde se exhiben obras del artista Marcos Tamargo. Un diálogo entre vino, arquitectura y cultura que refuerza todavía más la personalidad singular de la bodega.

La oferta enoturística se adapta además a distintos perfiles. La experiencia ‘Maestros de la esencia’ propone un recorrido por el viñedo, las salas de crianza y el botellero finalizando con una cata comentada de tres vinos acompañados de aperitivo. Una manera cercana y didáctica de descubrir el universo Campillo.

Para quienes buscan propuestas más exclusivas, la bodega ofrece experiencias bajo petición y para grupos reducidos. ‘Campillo Terroir’ permite profundizar en las variedades del viñedo y conocer al detalle la elaboración de algunos de sus vinos más especiales antes de disfrutar de una cata gourmet. Y en ‘Pasión por el Origen’, uno de los miembros del equipo acompaña de forma privada al visitante por todos los rincones de la bodega, desde las salas de barricas hasta el gran botellero.

Campillo debe su nombre a Viña Campillo, una de las propiedades históricas de la primera generación de la Familia Martínez Zabala. Y ahí está parte de su fuerza: en haber conseguido mantener intacta esa conexión con el origen mientras se convertía en una de las referencias del enoturismo en Rioja Alavesa. Porque pocas experiencias resumen tan bien el paisaje, la cultura del vino y la manera de entender Rioja como lo hace Campillo.

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