Bodegas Baigorri presenta ‘Castillos de naipes’, una exposición de Patricia Landabaso que reúne una selección de pinturas realizadas a lo largo de distintas etapas de su trayectoria.
Las obras configuran un universo poblado por mujeres, textos, recuerdos, imágenes apropiadas, referencias culturales y escenas suspendidas entre lo íntimo y lo colectivo. Retratos fragmentados, cuerpos atravesados por aves, personajes procedentes de la literatura, la filosofía o la historia del arte conviven en una pintura que utiliza la imagen como herramienta de reflexión.
Desde hace años, Patricia Landabaso trabaja sobre la construcción cultural de lo femenino. Sus pinturas exploran cómo se forman las identidades a través de la educación, los relatos amorosos, los modelos de comportamiento, la representación del cuerpo y los imaginarios heredados. En ellas aparecen preguntas que atraviesan generaciones: qué significa ser mujer, cómo se construye el deseo, qué papel desempeñan la belleza, el amor romántico o la familia en nuestra forma de entender el mundo.

Las obras reunidas en esta exposición no ofrecen respuestas cerradas. Funcionan como espacios de tensión donde conviven la fragilidad y la resistencia, la seducción visual y la crítica cultural. Una joven armada frente a una fachada doméstica, una mujer rodeada por una bandada de aves, preguntas extraídas de Rousseau, retratos que se descomponen en píxeles o personajes que parecen atrapados entre distintas narraciones construyen un paisaje simbólico en el que cada imagen remite a otra.
La pintura de Landabaso combina elementos procedentes de la cultura popular, la literatura, la historia del arte y la experiencia personal. Lejos de plantear un discurso lineal, las obras establecen relaciones inesperadas entre imágenes y conceptos, permitiendo que cada espectador construya sus propios recorridos.
El título de la exposición, ‘Castillo de naipes’, alude tanto a la instalación de las obras en el espacio como al contenido de las propias pinturas. Muchas de ellas cuestionan estructuras aparentemente sólidas —las ideas sobre el amor, la feminidad, la educación o la identidad— que, observadas de cerca, revelan una sorprendente fragilidad.
Reunidas por primera vez en un mismo espacio, estas pinturas permiten descubrir las conexiones invisibles que atraviesan años de trabajo. Más que una retrospectiva, la exposición propone un encuentro entre imágenes que continúan dialogando entre sí y que siguen interrogando el presente.


