Cultura y Sociedad

La Cata del Barrio de la Estación, seis bodegas históricas para catar “pequeñas joyas”

Sergio Jiménez Foronda.- La sexta edición de la Cata del Barrio de la Estación ofrece este sábado en Haro las “pequeñas joyas” que atesoran seis bodegas históricas para que más de 3.500 asistentes puedan degustarlas acompañadas de gastronomía de “primer nivel” y música “como hilo conductor”.

Así lo ha afirmado a EFE la presidenta de la Asociación de Bodegas del Barrio de la Estación en Haro, Mayte Calvo de la Banda, con motivo de la celebración de esta cata en un espacio que acoge la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo. Calvo de la Banda, también directora técnica de Bodegas Bilbaínas-Viña Pomal, ha indicado que los participantes pueden catar doce grandes vinos, dos por bodega.

Ha asegurado que, “desde sus comienzos y hasta ahora, esta cata ha conseguido llegar a la excelencia, tanto a nivel gastronómico como de vinos», que, muchas veces, no están tan fácilmente disponibles para el público general; a lo que se une la música como hilo conductor y las experiencias ofrecidas por cada una de las bodegas.

En este edición participan CVNE, Bodegas Gómez Cruzado, La Rioja Alta, Bodegas Bilbaínas-Viña Pomal, Muga y Bodegas Roda. Entre los restaurantes que forman parte de esta jornada, todos ellos con una estrella Michelin, se encuentran Ikaro, Nublo y Ajonegro, de La Rioja; El Serbal, de Cantabria; y Cobo Estratos y Erre de Roca, de Castilla y León, que han elaborado propuestas exclusivas para cada bodega participante.

Venta de entradas vertiginosa

En la anterior convocatoria, la organización ya estaba «sorprendida gratamente» porque la venta de entrada se cerró en tres meses, pero «este año ha sido increíblemente rápida, en escasa hora y media” se agotaron, lo que “ha sido tan vertiginoso que no nos ha dado tiempo a asimilar el éxito”, ha asegurado. Ello demuestra, ha dicho, que esta iniciativa es “lo suficientemente atractiva y tiene el nivel de experiencia que debe tener como para que todo el mundo quiera acudir”.

Por otro lado, ha continuado, este éxito ha dejado un poco “fuera de juego” a la organización, que aprenderá de la experiencia de este año para estar más preparada en la séptima edición, a lo que se suma que “el público en general también sabrá que las entradas para la cata ‘vuelan’, así que tendrá que ser más previsor”.

Ha resaltado que el objetivo de esta iniciativa es “unir la cultura vitivinícola y acercarla al público general de la mano de la gastronomía como vehículo conductor, ya que el maridaje entre vino y gastronomía es inseparable”.

Palpar la historia

Es una jornada en la que se constata la unión de estos dos mundos, «yendo de la mano de estrellas Michelin que se ofrecen a colaborar con nosotros para mostrar cómo la gastronomía de primer nivel también puede acompañar perfectamente a los vinos de primer nivel de nuestras bodegas”, ha incidido.

Ha destacado que esta cata pretende “transmitir todo lo que une alrededor del mundo del vino, toda la historia que se puede palpar dentro de las bodegas y ese saber hacer que se manifiesta a través de los vinos de más prestigio de cada una de las casas”.

“Todo esto se puede acompañar de un ambiente más distendido”, porque acercarse al vino no supone “estar dentro de un mundo encorsetado, en el que es obligatorio saber para poder degustar, sino todo lo contrario, es obligatorio querer disfrutar para poder venir a vivir la Cata”, ha apuntado.

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