Caer, levantarse, superar obstáculos y siempre, desde la humildad. Es la historia del pelotari riojano Darío Gómez (Ezcaray, 24 de febrero de 1996), un pelotari de maduración progresiva, que once años después de su debut ha alcanzado su primera final absoluta. Inició su carrera profesional en el Adarraga, el 14 de junio de 2015. Fue finalista del Cuatro y Medio en 2016 y en 2019, se ganó la ‘txapela’ del Manomanista ante Elordi, al vencer por 22-12. Pero más allá de títulos o resultados, el delantero pasó por momentos muy malos. Problemas cardíacos leves, mal de manos demasiado constante y dudas que dificultaron su camino.
Sin embargo, la palabra rendición no está escrita en el vocabulario de Darío. Lo pasó mal en lo deportivo, pero nunca perdió el apoyo de su red más cercana. Ha pugnado durante más de una década por escalar la montaña de la pelota. Y en este Manomanista 2026, tras desbancar a tres campeones en el camino, se sitúa a un paso de coronarse. El campeonato más importante del circuito supondría su cumbre y cerraría una etapa de once años sin txapelas absolutas en La Rioja (Untoria se colgó la última en el Parejas 2015). Sin embargo, Darío huye de los absolutismos. Normalidad, en el triunfo y la derrota. Lo importante para él es el camino, hacer feliz a su gente.

Foto: Riojapress
Ahora todo son sonrisas, flashes, atención mediática, prensa… pero no siempre todo fue tan fácil. Ni mucho menos. El pelotari de Ezcaray debutó en el Adarraga en compañía del Club de Pelota Ezcaray. Siempre creció en compañía de sus hermanos (Asier y Martín), sus padres, su familia y un entorno que lo arropó. Hubo muchas expectativas puestas en un pelotari muy prometedor, de indudables condiciones técnicas. Sin embargo, durante los primeros años no le salieron las cosas. En 2017, ya se vio obligado a parar unas semanas por una taquicardia supraventricular que, afortunadamente, no le supuso nada serio.
Antes, en 2016, ya llegó a la final del Cuatro y Medio Promoción, en la que cedió ante Jaka (22-10). A pesar de ese buen resultado en el acotado, pronto le cogió gusto al Manomanista. Gracias a sus características como pelotari largo y con habilidad en el dos paredes y la dejada, comenzó a sacar réditos de esta competición. Ganó la edición Promoción de 2019 ante Elordi (22-12) y al año siguiente, debutó en la categoría absoluta y llegó a semifinales. Ese año, apeó a Zubizarreta III en octavos (22-7) y a Iribarria en cuartos (13-22). Fue Altuna III quien detuvo su carrera en semifinales (22-15).
Ya por aquellas fechas, la derecha de Darío imponía y sus manos, con subidas y bajadas, le permitían ir progresando. El riojalteño cayó en cuartos de las ediciones 2021 y 2022, para alcanzar de nuevo las ‘semis’ del 2023. Darío Gómez desbancó a Aranguren en su pueblo en octavos (22-6) y completó una liguilla pletórica. Tres triunfos, primero ante Peio Etxeberria (22-19), luego ante Ezkurdia (10-22) y finalmente, ante Jaka (18-22). Magnífico escaparate para unas semifinales donde Elordi le apeó (15-22). Como consuelo, pudo ganarse el tercer puesto ante Ezkurdia (15-22). Segundo intento frustrado, más aprendizaje.

Foto: ASPE
En 2024, Darío cayó en la última jornada de la liguilla de cuartos, apeado por Altuna III (22-19), convertido ya en su bestia negra con el paso de los años. Un año más tarde, de nuevo cayó en cuartos, como España en los Mundiales antes de Sudáfrica. De nuevo Altuna III, su amigo, le desbancó por 22-4. Cuarta enfrentamiento entre ellos, con el de Amézqueta convertido ya en una auténtica bestia negra. Aquel día, no hubo color en el frontón Bizkaia. Un ciclón pasó por Bilbao y desarboló al de Ezcaray.
Un camino durísimo hasta que ha llegado 2026, la eclosión definitiva de Darío en este torneo. Ya con 30 años, una edad magnífica para la pelota. El ezcarayense debutó ante Elordi, al que venció por 22-6 en octavos. En la liguilla de cuartos, venció a Jaka (10-22) y posteriormente, en su quinto enfrentamiento, por fin desbancó a Jokin Altuna (8-22). Dejó en ocho al tetracampeón del torneo y con ello, cerró prácticamente su clasificación a las semifinales. Todo victorias antes campeones de la especialidad y en la tercera jornada, le valía un tanto ante Laso y pese a empezar 12-0 en contra, llegó a trece.
Con ese panorama, el riojano se midió a Larrazabal en semifinales y le arrolló en el Adarraga (22-8). Se preveía un partido igualado, físico, una batalla sin cuartel, pero el riojalteño marcó diferencias desde el principio y supo imponerse. Así, se plantó en la final del Manomanista 72 años después de que lo hiciera por última vez Barberito I (1954 y campeón 1953). Con una derecha fuerte, una izquierda en franca progresión, un estado físico pletórico sin problemas en sus extremidades superiores durante todo el año y una mentalidad a prueba de golpes, Darío afronta su final más que preparado.

FOTO: Fernando Díaz
Sin embargo, incluso en un momento cumbre, no ha dejado de hacer vida normal. Ha acudido a trabajar varios días de esta semana a la clínica de fisioterapia de Vitoria donde ejerce, ha estado en su pueblo y ha visto las fiestas de Santa Bárbara (desde la barrera). Agradece el tener ya no solo a La Rioja, sino a muchos amigos, en el País Vasco y Navarra, de su parte. Nunca ha subido los pies del suelo y no le falta el humor, esa chispa de la sierra de la Demanda. Gane o pierda,<ahref=»https://nuevecuatrouno.com/2026/05/27/deportes-pelota-ezcaray-prepara-vivir-gran-fiesta-dario/»> tendrá una fiesta en su pueblo. Se lo ha ganado.


