El novillero riojano Aarón Navas ha hecho lo más destacado en la primera semifinal del Bolsín Taurino de La Rioja que, con la de este año, ya cumple su vigésima edición. Navas sorteó una erala de los también riojanos Álvaro y Pablo Lumbreras de gran calidad aunque de escaso poder.
El temple, la suavidad, el mando y la búsqueda de la largura en cada muletazo fueron las armas que mostró Navas en un trasteo medido, inteligente y siempre presidido por el buen gusto, la calma y el intento por torear despacio.
Se corrió en segundo lugar una erala más complicada, de mucha humillación y clase, pero que repuso y acortó los viajes en exceso. A la labor de Israel Guirao, si bien fue meritoria y valiente y tuvo buen aire, le faltó limpieza y calma.

‘Realito’ se las vio con una erala de excepcional bravura en el caballo, arrancándose alegre y desde muy lejos hasta en 5 ocasiones. Pese a que el novillero sevillano tardó en cogerle el aire a su oponente, dejó pasajes de gran expresión, gusto y empaque.
El buen concepto de Jesús M. Herrera se topó con una novilla de condición distraída y suelta. La naturalidad, la verticalidad y el pecho siempre ofrecido no encontraron enemigo acorde a aquellas virtudes que esbozó el novillero formado en la Escuela Taurina de Ciudad Real. El buen manejo del capote también quedó en el haber de Herrera.
La buena colocación y la verdad en los cites fueron las principales virtudes de Armando Rojo, quien también supo componer muy bien la figura e impregnar de mucha reunión todo su trasteo. Dos o tres desarmes cuando la faena de Rojo parecía coger vuelo restaron mérito al hacer del novillero sevillano.
Además de la buena nota en conjunto de las eralas de Álvaro y Pablo Lumbreras, la actuación del picador riojano Jorge Martínez ‘Ramitos’ fue digna de elogio.


