La Rioja

El pantano ‘El Perdiguero’ de Calahorra abre sus aguas al deporte

Han tenido que pasar años —y muchas peticiones— para que el pantano de ‘El Perdiguero’, en Calahorra, vuelva a ser escenario de windsurf, kitesurf, paddle surf o natación en aguas abiertas. Durante mucho tiempo, la respuesta de la Comunidad de Regantes fue un “no” rotundo, principalmente por el riesgo de proliferación del mejillón cebra y las consecuencias que ello podría tener para el sistema de riego. Pero este verano, gracias a un convenio firmado con el Ayuntamiento, la balsa se reabre al uso deportivo de forma controlada y provisional, al menos durante dos meses.

La alcaldesa, Mónica Arceiz, lo anunciaba este jueves: a partir de este fin de semana, y hasta el 5 de octubre, se podrá acceder al embalse todos los sábados y domingos, en horario de 13.00 a 21.00 horas. Las condiciones son claras: quienes quieran practicar cualquier deporte deberán firmar previamente un descargo de responsabilidades ante el personal de vigilancia, ubicado en una caseta señalizada, y someter su material a un proceso de desinfección para prevenir la llegada del mejillón cebra. El coste total del dispositivo —personal, material de limpieza y boyas para acotar la zona— asciende a 9.800 euros.

La medida, aunque limitada en el tiempo, supone un gran cambio. No se trata de un baño libre —que sigue prohibido— ni de permitir embarcaciones a motor, pero sí abre la puerta a actividades sin motor como windsurf, kitesurf, piragüismo, canoa, kayak, paddle surf, navegación a vela ligera o con barcos de radiocontrol, además de la pesca con licencia. La zona habilitada para el deporte acuático será la franja central del embalse, delimitada con boyas amarillas para garantizar seguridad y evitar interferencias con el uso agrícola, que sigue siendo prioritario.

Para los aficionados, la reapertura es mucho más que una simple autorización administrativa: es la recuperación de un espacio único. Javier Argaiz, representante de la Asociación de Windsurf de Calahorra, recuerda cómo la prohibición, impuesta tras la pandemia, les obligó a desplazarse a lugares como el embalse de La Loteta, en Aragón. “Cuando nos cerraron El Perdiguero fue un jarro de agua fría. Aquí tenemos un paraíso: el viento entra muy bien, el agua está limpia y el nivel es bueno. Recuperarlo es una alegría inmensa”, afirma. Argaiz está convencido de que este regreso beneficiará también a la ciudad, atrayendo a deportistas y curiosos.

El convenio actual tiene carácter provisional, pero el Ayuntamiento ya piensa en el futuro. Arceiz ha adelantado que en septiembre se trabajará en la redacción de un nuevo acuerdo con la Comunidad de Regantes que permita consolidar esta apertura de manera continuada. “Les agradecemos su generosidad porque van a compartir su agua con todos los que quieran acercarse a Calahorra y disfrutar del pantano”, ha subrayado la regidora, enmarcando la medida dentro de lo que ella llama “la revolución deportiva” que su equipo quiere impulsar durante la legislatura.

La reapertura también ha obligado a extremar las medidas de control. La empresa AST Actividades será la encargada de que todos los usuarios cumplan las normas, de aplicar los tratamientos de desinfección y de vigilar que el uso del agua se haga con responsabilidad. Este cuidado no es menor: el mejillón cebra, una especie invasora que coloniza tuberías y estructuras, ha sido el argumento principal para mantener el veto durante años. Su introducción en el embalse tendría un coste ambiental y económico muy alto, especialmente para los regantes, por lo que la desinfección rigurosa de cualquier embarcación o equipo es una condición innegociable.

El estreno oficial está marcado para este viernes y, si todo va bien, El Perdiguero volverá a llenarse de velas y tablas surcando sus aguas. Para muchos será una oportunidad de redescubrir un rincón privilegiado del término municipal de Calahorra, con un paisaje que combina el azul intenso del embalse con las tierras de cultivo que lo rodean. Y aunque de momento sean solo ocho fines de semana, la esperanza de deportistas y aficionados es que esta reapertura no sea un episodio aislado, sino el comienzo de una nueva etapa en la que deporte y regadío puedan convivir en equilibrio.

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