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Viaje en bici a la nostalgia: Peña Solera, más de medio siglo en las carreteras

Hace medio siglo, un 18 de mayo de 1975, los integrantes de la logroñesa Peña Solera Ciclista Riojana inmortalizaron su estancia con una fotografía en el Monasterio de Valvanera. 50 años después y en la misma fecha, los integrantes de la peña repetirán la misma instantánea. Esta agrupación, la más antigua de La Rioja en su especialidad, nació en los años 50 como sección del Club Ciclista Logroñés y en 1973 se constituyó como asociación propia. Y hasta hoy. Cada domingo, jóvenes y mayores salen quedan desde el Ayuntamiento de Logroño, parte una ruta con la bici de carretera.

La Rioja, Navarra y el País Vasco son sus destinos habituales. 41 salidas en 2025, con libro de ruta incluido. En él se detallan las rutas seguidas. La ‘Sección A’ suma 3.935 kilómetros y la ‘Sección B’ (2.795 kilómetros). Y la distancia también varía, desde los 50 kilómetros hasta un máximo de 150. En medio de cada ruta hay un control o punto de reagrupamiento. Es una buena oportunidad para un avituallamiento y a seguir. También hay hueco para campeonatos especiales, como La Vuelta Cicloturista a La Rioja.

«El objetivo de la peña siempre han sido las saludas sociales, el cicloturismo, para compartir una afición como es el ciclismo», explica Pedro Ruiz Luna, apodado ‘Perico’, presidente de la peña. Ni había nacido cuando la peña comenzó su andadura. Quien sí puede contar esa época es Rafael Martínez Martínez, un deportista incansable a sus 71 años. Impresiona escucharle la cantidad de kilómetros, sobre ruedas o a pie que se ha recorrido. Rutas cicloturistas, maratones, Behobias, Quebrantahuesos… Un sinfín de aventuras en un ser humano que rezuma vitalidad y conocimiento.

Rafa fue corredor en los 70 y explica que el Club Ciclista Logroñés se volcaba en las carreras profesionales, especialmente la Vuelta a La Rioja. Sin embargo, según su punto de vista, la implicación era menor respecto al cicloturismo. Así arrancó la vida de la Peña la Solera, cuya sede hace honor a su nombre. Trofeos cicloturistas, fotos emblemáticas, mesa, cocina, almacén, revistas de ciclismo y diversas fotos. La de Valvanera y algunas más, todas ellas de rutas pasadas. Llama la atención el cambio en las vestimentas o las bicicletas, entonces más pesadas.

Así, en ese afán de rutas aficionadas, se organizó la peña: «Empecé en la peña en los 69, había mucha afición al cicloturismo. Quedaban todos los domingos y fue fácil decir: «Vamos a coger un domicilio social. Al principio, era un taller de bicicletas, el de Jose Mari. Luego, a medida que iba creciendo la peña, pues ya encargamos ropa y hacíamos. La peña tuvo unos años buenísimos, organizábamos carreras de competición. Los famosos circuitos de la Gran Vía (juveniles, cadetes). Cogíamos toda la Gran Vía, a los jóvenes les gustaba muchísimo».

Tras ese paréntesis, La Solera se derivó hacia carreras amateurs: «Hacíamos el campeonato social de la Peña La Solera, que solía ser la subida a Moncalvillo o a Santa Marina». Así, hasta hoy, cuando la peña congrega a más de un centenar de socios: «Aquí no se le pone pegas a nadie, quien quiere salir con nosotros no tiene más que ir al Ayuntamiento. Si algunos no quieren hacerse socios, pueden salir con nosotros, no hay ninguna pega. Más que pertenecer a un club, es un punto de encuentro del cicloturista. Porque salir solo es más difícil y tiene peligro. Con nosotros vas arropado».

Miembros de la junta directiva de la Peña Solera

Y en cuanto a la edad, tampoco hay problemas. Hay desde jóvenes a veteranos que ya pasan de los 70. Como Rafa: «Todavía con esa edad están dando caña. A los jóvenes que empiezan les viene muy bien, aprenden a ir a rueda. Cuando empecé, con 15 años. Lo que pasa es que hoy en día los chavales vienen aprendidos». Pero pocas cosas le pueden enseñar a Rafa, que ha corrido clásicas cicloturistas de Francia e Italia. O que estuvo también en el acto donde Logroño quedó hermanada con la ciudad gala de Libourne: «Estuve allí con un autobús entero: mitad de atletismo y mitad de ciclismo».

Una vida sobre dos ruedas

Con 56 años de experiencia en la peña, Rafa compara épocas: «Ha cambiado mucho la mecánica de las bicis. Ahora, una bici puede costar 25.000 euros. Antes, una bici había que hacerla en el taller y había pocas marcas. Hemos mejorado en todo, la bicicleta, la ropa y todo. Hoy en día, al que le guste el cicloturismo es bueno que empiece ahí y luego, dé el salto a competir». Un pique que se mantiene casi cada domingo: «20 kilómetros siempre hacemos a ver quién se queda o quien aguanta. Siempre ha habido pique».

«En la peña hay varios grupos. Entonces, tú te pones en el grupo donde conoces a uno y otro y sabes que ese ritmo es llevadero para ti. No puedes salir con los jóvenes de 30 años, porque te sacan medias de 36 por hora y necesitamos ir a 25», explica Rafa. «Fíjate si me ha sentado bien la bicicleta», termina. Deporte, superación, amistad y reunión social. Todo eso lo aporta la Peña Solera, cuyos integrantes siguen con la ilusión del primer día. Y que no falten ni el vino ni la buena comida. Después del esfuerzo, bien merecidos.

 

 

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