‘Transparencia’ se ha convertido en un concepto ineludible para todo cargo público que quiera transmitir confianza entre los ciudadanos. «Aquí están nuestras cuentas, aquí los expedientes; consulte todo lo que quiera». Desde que hace cinco años se aprobara la Ley de Transparencia a nivel estatal los riojanos destacamos por dos aspectos sobre el resto de los españoles: somos los más eficientes a la hora de rendir cuentas, pero también los que menos explicaciones pedimos a la Administración.
Solo 0,13 de cada 10.000 riojanos (o lo que es lo mismo, 13 entre un millón) reclamaron información pública a la Administración durante el año pasado, lo que representa el porcentaje más bajo del país, junto a Islas Baleares. A diferencias con la comunidad insular, en 2017 fueron cuatro los requerimientos emitidos desde nuestra región, frente a los catorce de Baleares.
Bien por pereza, bien porque entendemos que todo está en orden, el número de solicitudes de transparencia a nuestros gobernantes nos sitúa en el vagón de cola nacional. En cambio, la locomotora es riojana si hablamos de eficiencia, pues nuestra región es la única que presentó un 100% de eficiencia a estas reclamaciones, con 23 puntos de ventaja sobre País Vasco (77,3%).


