La Rioja

Otra obra desierta en Calahorra: esta vez, en Las Medranas

Primero fue la estación Intermodal, luego el torreón de Portillo de la Rosa y las obras de la cuesta de la Curruca y ahora es la creación de un aparcamiento en el yacimiento de Las Medranas. La palabra ‘desierto’ vuelve a posicionarse al lado de un proyecto calagurritano.

La alta demanda de obras por el aumento de fondos que están recibiendo todos los ayuntamientos, y la incertidumbre en el sector de la construcción con materias primas que cambian cada día de precio, están dando al traste con los planes de muchos ayuntamientos para esta última recta final de la legislatura. El Ayuntamiento de Calahorra está siendo uno de ellos. Cada vez más licitaciones se quedan desiertas y, aunque las obras no dejan de ejecutarse, ya que se vuelven a licitar hasta conseguir una empresa que decida llevar a cabo los trabajos, los plazos se alargan.

Aunque la ciudad está inmersa en obras como el derribo del antiguo trujal para la ampliación del centro de salud, los trabajos de accesibilidad de diferentes calles, varios derribos en el casco antiguo y obras en el Dean Palacios, la realidad es que las obras más complejas, en general, se están encontrando con que no hay nadie al otro lado de las licitaciones. Y es que, en la mayoría de los casos, no hay empresas que se presenten a los concursos.

La primera de las grandes obras en ver cómo la licitación se quedaba desierta fue la estación Intermodal. Ahora es el aparcamiento de la zona de ‘Las Medranas’, por falta de licitadores. «A la vista de las dificultades que plantean los licitadores, para facilitar la concurrencia de las empresas se realizará primero el estudio arqueológico previsto dentro del proyecto y posteriormente la ejecución de la obra», han explicado desde el consistorio.

«Estamos en un momento de gran demanda de ejecución de obras y en el Ayuntamiento de Calahorra estamos haciendo tres veces más de contratos que en la legislatura pasada. Es pura estadística: cuántos más contratos sacas, más probabilidades tienes de tener alguno desierto «, continúan.

«En cualquier caso eso sólo significa un retraso en los plazos, porque se ha ido ejecutando absolutamente todo lo que se nos ha quedado desierto puntualmente», han asegurado poniendo como ejemplo el cubrimiento de este mismo yacimiento que en un primer momento se quedó desierto y que ahora ya está inmerso en las obras.

No es único el caso de Calahorra. En toda La Rioja, en 2022, las empresas dejaron desiertos contratos públicos por un valor de 17 millones de euros.

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