Cultura y Sociedad

La Demanda saca pecho de dinosaurios internacionales

La Sierra de la Demanda vuelve a demostrar que, cuando se habla de dinosaurios, no es precisamente una comparsa. Tres nuevos estudios sobre los hallazgos paleontológicos realizados en esta comarca burgalesa avalan su relevancia internacional y sitúan de nuevo a sus fósiles en el mapa científico del Cretácico. Los trabajos han sido publicados en la revista ‘Ciencias de la Tierra’, del Instituto de Estudios Riojanos, y proceden del Congreso Internacional ‘Pala-Dino, Las lenguas romances y los dinosaurios: una revolución en la ciencia’, celebrado el pasado año en San Millán de la Cogolla.

El primero de los estudios analiza los escasos restos de rebaquisáuridos conocidos en Europa, Asia y América del Norte, y pone el foco en Demandasaurus, uno de los grandes nombres propios de la paleontología de la zona. Este dinosaurio, procedente de la Sierra de la Demanda, se ha convertido en una referencia obligada para entender la evolución de esta familia y los intercambios de fauna entre Europa y África durante la primera mitad del Cretácico, hace unos 120 millones de años. Dicho de otra manera: desde esta comarca burgalesa se están leyendo capítulos clave de una historia que cruzó continentes.

El segundo trabajo también tiene a Demandasaurus como protagonista, aunque esta vez con una lupa más anatómica. El estudio se centra en dos vértebras hasta ahora inéditas, correspondientes a las primeras piezas de la columna dorsal, una zona poco conocida en los rebaquisáuridos. Las conclusiones apuntan a que estas vértebras presentan características compartidas por ejemplares europeos y africanos, lo que refuerza la idea de un parentesco claro entre faunas separadas hoy por miles de kilómetros, pero conectadas en aquel mundo remoto.

El tercer estudio publicado cambia de protagonista y se fija en el maxilar de un dinosaurio iguanodóntido, un herbívoro caracterizado por su famoso pulgar transformado en un fuerte espolón. El fósil apareció cerca de Villanueva de Carazo y muestra la diversidad de estos animales en la Sierra de la Demanda. Además, subraya la importancia de los restos serranos para conocer mejor las poblaciones de iguanodóntidos en la Península Ibérica y sus relaciones con otras faunas documentadas en Aragón y la Comunidad Valenciana.

Con estos tres trabajos, la Sierra de la Demanda consolida su papel como uno de esos territorios donde la paleontología no mira solo al pasado, sino también al exterior. Sus fósiles ayudan a explicar migraciones, parentescos, diversidad y conexiones entre ecosistemas de hace millones de años. Y, de paso, recuerdan que bajo las rocas de esta comarca sigue habiendo una historia enorme, paciente y bastante emocionante, esperando a que alguien la lea hueso a hueso.

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