Sergio Jiménez Foronda.- El arqueólogo Pedro Álvarez Clavijo ha afirmado a EFE que la conservación y puesta en valor del patrimonio histórico “nunca es suficiente”, ya que cuenta la historia de los antepasados de una ciudad “como las páginas de un libro”.
Álvarez Clavijo (Logroño, 1961), doctor en Historia por la Universidad de Zaragoza, ofrece este domingo, 14 de junio, la visita guiada ‘Las murallas de Logroño: retazos y recuerdos’, enmarcada en las Jornadas Europeas de Arqueología en La Rioja. Este arqueólogo ha indicado que en toda España “en general cada vez hay más acervo patrimonial, y lo importante es, primero, tomar conciencia de ello”.
“¿Por qué no se ha conservado más?, pues porque lo que ahora consideramos patrimonio hasta hace 50 años posiblemente no se consideraba como tal, y muchos restos patrimoniales y edificios antiguos han ido desapareciendo porque tenían en su momento una función para la que han dejado de servir”, ha explicado.
Así, ha especificado que, una vez que estos restos patrimoniales dejan de servir a su propósito original “se convierten en canteras”, como puede ocurrir, por ejemplo, con un castillo, que “está muy bien cuando defiende una posición, ya que se construye para eso, no para que sea bonito”.
“Lo primero es la concienciación” sobre la importancia del patrimonio, ya que “eso llevará a que se dediquen recursos a la conservación y puesta en valor” de elementos que, “no se trata de que sean más o menos bonitos, sino de que nos están informando”, ha señalado.
Los distintos elementos patrimoniales son “como un libro del que se pueden leer sus páginas”, ha apuntado Álvarez, quien ha añadido que “cada edificio histórico de la ciudad no solo puede parecer interesante por su aspecto, sino que también cuenta la historia de antepasados y de cómo resolvían su día a día”.
Saber lo que tenemos
“Claro que me gustaría que se dedicasen más recursos, pero es necesaria, sobre todo, la toma de conciencia, por eso son importantes actividades como las Jornadas Europeas de Arqueología en La Rioja, que llaman la atención de los ciudadanos para saber lo que tenemos y exigir que se invierta en ello”, ha incidido.
Ha expresado que “lo que tienes más cerca lo ves como algo cotidiano y que es parte del paisaje natural, y entonces te llama más la atención lo que puedas ver en un viaje también por el hecho de que sales a otros lugares”.
Sin embargo, “es importante reconciliarse con lo que tenemos más cerca, lo que no quita que haya que viajar”, ha especificado Álvarez, quien ha añadido que “a veces se establecen comparaciones de que ‘mi pueblo o mi ciudad es mejor’, pero no son mejores, son diferentes y cada uno tiene su idiosincrasia”.
Álvarez ha explicado que “Logroño tiene su historia y, en los restos que quedan, una idiosincrasia que está relacionada con su propio devenir”, de forma que, a nivel histórico, “no es una ciudad aristocrática con un asentamiento de estirpes nobiliarias, como puede ser en otras ciudades castellanas”.
Por el contrario, la capital riojana “es una ciudad más bien de burgueses y de ciudadanos que se enriquecen con el comercio desde la Baja Edad Media, curiosamente, no tanto con el vino, que ha habido siempre, sino que, en principio, buena parte de la riqueza viene por su posición junto al río Ebro”, ha señalado.
El recorrido guiado de este domingo propone un viaje por la evolución de los distintos recintos defensivos que protegieron la ciudad desde finales del siglo XI, cuando surgieron las primeras fortificaciones vinculadas al entorno del Puente de Piedra, hasta las transformaciones introducidas en el siglo XVI para adaptar las murallas a las nuevas exigencias de la artillería.
La visita abordará también el periodo de decadencia de estas estructuras y su posterior recuperación estratégica durante el siglo XIX, cuando Logroño se convirtió en uno de los principales bastiones militares durante las guerras carlistas.


