La Rioja

Urbano Espinosa: «Combatid el odio con razón, ciencia y palabras»

Urbano Espinosa ha recibido este martes el reconocimiento como Riojano Ilustre en el acto institucional del Día de La Rioja, celebrado en San Millán de la Cogolla. Primer rector electo de la Universidad de La Rioja y una de las voces académicas más respetadas de la comunidad, Espinosa ha sido distinguido por una trayectoria dedicada a la investigación, al conocimiento del pasado riojano y a la construcción de proyectos colectivos. En el vídeo proyectado durante la ceremonia, quienes han repasado su figura lo han definido como «un hombre sabio» cuya cabeza «siempre iba un paso por delante».

El homenaje ha dibujado el perfil de una persona visionaria, enormemente afable, cercana, inteligente y con un sentido del humor que también forma parte de su manera de entender la vida. A lo largo de su carrera, Espinosa ha sabido liderar iniciativas de largo recorrido, aunque él mismo ha querido subrayar que nada de lo conseguido puede explicarse desde una mirada individual. «Esto siempre ha sido trabajo en grupo», ha señalado, antes de recordar la colaboración mantenida durante años con el Gobierno de La Rioja, ayuntamientos y numerosas entidades públicas y privadas.

Su discurso ha tenido mucho de balance vital, pero sin nostalgia hueca. Más bien ha sido una mirada serena desde la experiencia. Espinosa ha explicado que, conforme se gana edad, «vamos cogiendo altura» y se contempla «un paisaje mucho más alto» en esa pendiente de la vida. Desde ahí ha regresado a sus raíces en el valle de Ocón, su «patria chica», esa tierra donde, ha dicho, “las raíces nunca pierden su savia”. Un lugar desde el que ha construido su sentido de pertenencia y su forma de entender la identidad riojana.

El nuevo Riojano Ilustre ha hablado precisamente de identidad y pertenencia, pero no como una frontera cerrada, sino como una relación con los demás. «No existe un yo en la soledad, sino en sociedad», ha afirmado, defendiendo la necesidad de tener en cuenta al otro como espejo y como parte imprescindible de cualquier comunidad. En ese recorrido, ha situado su propia biografía en el límite de la llamada generación silenciosa y ha reflexionado sobre el cambio de época que viven ahora los jóvenes, marcado por las redes sociales, la inteligencia artificial y nuevas formas de influencia.

A ellos, a los jóvenes, les ha dedicado la parte más intensa de su intervención. Espinosa les ha pedido que no entren en los discursos de odio, porque, ha advertido, «no benefician más que a unos pocos oligarcas que intentan colonizar sus vidas». También les ha animado a indignarse, pero no desde la rabia estéril: «Indignaos, pero no desde el odio». Frente a ese ruido, ha reivindicado la razón, la ciencia y el pensamiento construido sobre datos. Y ha dejado una de las frases más luminosas del acto: «Hablad, hablad, no hay tierra más fértil que la de las palabras».

Espinosa ha cerrado su discurso con una defensa de la cultura del encuentro como camino hacia la estabilidad y la prosperidad, en línea con las palabras pronunciadas recientemente por el Papa, y con una llamada a huir de los enfoques identitarios que, a su juicio, están llenando el mundo de división. Con la vista puesta en Europa, ha lanzado además una advertencia de fondo: «O hacemos de Europa la casa común de la geopolítica o no tendremos casa». El reconocimiento, ha concluido, lo recibe como «un compromiso muy gustoso», fiel a una vida dedicada al conocimiento, al diálogo y a La Rioja.

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