Si el Arnedo quiere ascender a Segunda Federación deberá superar al Tropezón en la final por el ascenso (ida el 13-14 de junio en Santa Ana y vuelta el 20-21 en Arnedo). Los cántabros, terceros en el Grupo III (67 puntos), vienen de cuajar un playoff territorial impecable. Primero, eliminaron al cuarto clasificado, la Cultural de Guarnizo, en semifinales (0-0 de visita y 3-0 en su campo), y posteriormente sorprendieron al segundo, el Laredo, en la final (0-0 en su estadio y 0-1 a domicilio, tras la prórroga). Estaban obligados a ganar para avanzar y lo lograron a la hora de la verdad. En resumen, a los riojabajeños les espera un equipo rocoso, competitivo y cántabro por los cuatro costados.
A por otra escapada sobre la Tercera
Situado en Tanos, un municipio dependiente de Torrelavega de poco más de 6.000 habitantes, el ‘Trope’ se fundó en 1983 y desde entonces ha jugado cinco temporadas por encima de la Tercera. Lo hizo en la antigua Segunda B, de la que disfrutó en la 1998-99, la 2000-01 y más recientemente en la 2013-14 (primera salvación) y la 2014-15. Finalmente, en el año de estreno de la Segunda Federación (2021-22), también militó en la categoría. Al final de ese curso descendieron y desde entonces siempre se han situado en la parte alta de su grupo autonómico. Es la primera vez, bajo el nombre de Tercera Federación, en la que han superado la fase territorial.
Tras las eliminaciones frente al Vimenor (2022-23, final cántabra) y el Cayón en la 2024-25 durante la misma ronda, en esta ocasión, los taniegos han llegado más lejos. Nando Crespo entrena a un equipo en crecimiento desde la pasada campaña. El Tropezón terminó segundo el anterior curso y en esta ocasión, ha acabado tercero. Aun así, su equipo, muy sólido defensivamente (27 goles recibidos en liga y ninguno en el playoff), ha rendido de forma muy regular durante esta temporada. En cuanto a goles a favor, han anotado el doble (54), una cantidad inferior a los 72 que ha logrado el Arnedo.

Foto: CD Tropezón
En palabras de su propio técnico en una entrevista concedida a ARCO FM «a su equipo le cuesta entrar en los partidos desde hace tiempo». Así lo declaró el 1 de junio, tras el 0-0 de la ida frente al Laredo. Adujo además que los suyos tuvieron problemas para controlar jugadas directas, balón parado y saques de banda. Sin embargo, con el paso del encuentro, afirmó que sus futbolistas empezaron a controlar el balón y fueron de menos a más. Así pues, al menos en las últimas semanas, los cántabros han mostrado su versión más diésel. Cuecen a fuego lento los partidos.
Lo han demostrado en el playoff, desde la primera ronda. Ante la Cultural de Guarnizo la eliminatoria no tuvo goles hasta pasados los tres cuartos del doble enfrentamiento. Tras el 0-0 en la ida, el ‘resultado gafas’ no se rompió en la vuelta hasta el 47′, cuando Cobo abrió el marcador. Después, Madrono amplió la distancia (56′) y en el 98′, Óscar Fernández, con pasado en el Racing, colocó el definitivo 3-0. En la final, la película volvió a repetirse, esta vez con la clasificación en contra. No hubo goles en la ida ante el Laredo, ni en los 90 minutos de la vuelta. El tanto definitivo se hizo esperar hasta la prórroga: Hugo Ruiz, en el minuto 102, dio el pase a los de Tanos.
Plantilla muy cántabra sin un goleador claro
Respecto al vestuario, el Tropezón se compone de futbolistas mayoritariamente jóvenes y cántabros (solo cuatro jugadores superan la treintena). Denominación de origen en una plantilla donde hasta once futbolistas decidieron renovar, como el veterano mediocentro Miguelín, el defensa Pablo Ruiz o el portero titular Pablo Galnares.
A esta nómina se le añadieron los fichajes, en su mayoría con proyección. Así, el extremo zurdo sub-23 Álvaro Raba, ‘pichichi’ con ocho tantos, llegó desde el Alavés B. Otros dos jóvenes puntas, como Villasana y Gago recalaron desde el Sámano y la Cultural de Guarnizo, respectivamente. Del Racing recaló el lateral derecho Hugo Ruiz (20 años), mientras el mediocentro Adrián Uriarte lo hizo desde la Gimnástica de Torrelavega. Mientras tanto, el club realizó tres fichajes de un perfil más experimentado: el central Álvaro Mier (33 años), el extremo derecho Óscar Fernández (31) y el punta Carlos Tobar (32).

Foto: CD Tropezón
Hambre no falta en un equipo que destaca por la fuerza del grupo. A tenor de las cifras, el Tropezón no cuenta con un goleador claro. Álvaro Raba lidera la tabla con ocho dianas, seguido por Villasana (7), Guillermo (6) y Rubén Gago (5). Cuatro suman Madro y Cobo y la lista continúa hasta los diecisiete. Cualquiera está listo para aportar, en un equipo que, además, lleva cinco partidos sin encajar. Peligrosas virtudes de un equipo al que el Arnedo tendrá que superar.
El primer paso será en Santa Ana, donde el Trope ha logrado once triunfos, tres empates y tres derrotas. No cae allí desde el 15 de febrero, cuando se impuso por 0-1 al Laredo. Así que su fortín lleva camino de cuatro meses sin caer y los arnedanos tratarán de derribarlo para llegar a Sendero con las máximas opciones posibles de culminar el ascenso. No les será sencillo.


