CARTA AL DIRECTOR

Agradecimiento a la planta de Maternidad y paritorio

En esta vida hay muchas situaciones que nos marcan y hacen que nunca volvamos a ser la misma persona y, para quienes lo han vivido, el nacimiento de un hijo o una hija es uno de esos instantes. Un momento en el que, desde que sabes que estás embarazada, tienes que confiar en unas manos las cuales no conoces, pero sabes que te acercarán a conocer a la persona por la cual darías la vida una y mil veces.

Solo tenemos palabras de admiración, agradecimiento y respeto hacia todas y cada una de las personas que nos acompañó a mi pareja, a nuestra hija y a mí durante nuestra estancia en el Hospital San Pedro. Tenemos que enorgullecernos como comunidad autónoma de que en nuestra sanidad pública contemos con unos y unas grandes profesionales: matronas, ginecólogas, pediatras, enfermeras, auxiliares, celadoras y, por qué no decirlo, una parte muy importante del engranaje perfecto que forman, del cual muchas veces nos olvidamos, personal de limpieza y cocina. Permitidme que haya usado el género gramatical femenino, porque todas las profesionales que nos atendieron, a excepción de un pediatra, fueron mujeres.

Quizá por el momento en el que nos acompañaron o porque dio la casualidad de que éramos de pueblos cercanos, hubo algunas personas de las cuales nunca nos olvidaremos y queremos tener unas palabras de especial agradecimiento hacia ellas.

A Mada Da Silva Narro, de la planta de Maternidad, que nos asesoró, junto a sus compañeras, en todo lo que les preguntamos, que nos guiaron y ayudaron constantemente. Una labor muy importante los primeros días de vida de una recién nacida, la cual no viene con libro de instrucciones.

A Cati Fajardo Flores, matrona, con la cual pasamos los momentos más duros previos al parto, una larga inducción, que fueron más llevaderos gracias a sus palabras de ánimo. Porque en esos instantes en los que las fuerzas físicas y mentales se tambalean, contar a tu lado con profesionales como ella, que saben animarte, calmarte y, sobre todo, ayudarte a alcanzar el parto que te habías imaginado en tu cabeza, es vital. Y, aunque fueron los momentos más duros, también vivimos con ella uno de los más bonitos, ver que todo el sufrimiento había merecido la pena y pronto íbamos a conocer a nuestra pequeña.

Y, finalmente, hemos querido dejar para el final a la persona de la cual más nos acordaremos, Elena Millán Ruiz. Fue la primera cara que vimos al llegar al hospital, un momento en el cual no sabes qué va a ocurrir y, con sus palabras, nos tranquilizó. Además, debido al tiempo que transcurrió, también fue la persona que nos asistió para conocer a nuestra pequeña. Ella, junto a sus compañeras Andrea, Sandra… formaron un equipo que nos transmitió confianza y serenidad en una de las situaciones donde una mujer es más vulnerable. Fue algo muy especial e íntimo, algo que nunca nos hubiéramos imaginado de un paritorio. Nos guiaron para que todo saliera bien y pudiésemos conocer a una persona de la cual nos enamoramos a primera vista, nuestra hija Diana.

Por todo ello, y muchas más cosas de las cuales seguro que nos olvidamos… GRACIAS.

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