Agricultura

Buena humedad y calor para un girasol que ya asoma entre Cihuri y Sajazarra

Las condiciones meteorológicas de abril y mayo han propiciado la buena nascencia de esta oleaginosa

Al tiempo que las espigas de cebadas y trigos ya lucen tostadas por las zonas más tempranas de La Rioja, en el extremo más occidental de la región unos brotes verdes aún incipientes asoman de la tierra fresca. El girasol ya ha despertado después de una siembra realizada durante la segunda quincena de mayo y en muy buenas condiciones.

«Lluvia y calor han sido la perfecta combinación para que la planta nazca bien. Además, esas lluvias de principios de mayo retrasaron algo la siembra y eso ha favorecido. Normalmente el girasol se pone a finales de abril y principios de mayo, pero eso nos ha traído siempre problemas con las aves, como palomas y pájaros silvestres, que estaban en periodo de cría y se comían todas las semillas, lo que mermaba la producción. En cambio, al haberse retrasado casi un mes la siembra, no ha habido daño en la nascencia y para que está saliendo todo bastante bien», relata Álvaro Cantera, agricultor de Cihuri.

Álvaro Cantera, agricultor de Cihuri. Entre este término y el de Sajazarra ha sembrado unas ocho hectáreas de girasol después de que el año pasado optara únicamente por los guisantes por completar ese diez por ciento de la explotación que ha de destinarse a cultivos mejorantes para cumplir con los ecorregímenes de la PAC.

«Esta vez el cinco por ciento ha ido para leguminosas, con los guisantes, y el restante para el girasol. De esta forma también hacemos una rotación de cultivos y dejamos que la tierra vaya mejor preparada cuando haya que sembrar cereal. Antes ese porcentaje de oleaginosas lo cubría también con la colza, pero últimamente no va bien y este año pasado ni se ha podido sembrar por la falta de humedad. Por no hablar de que con la colza se gasta más, es menos rentable que el girasol y deja la tierra menos tiempo limpia, mientras que el girasol apenas ocupa unos cinco meses entre la época de siembra y la cosecha, así que la tierra está más descansada».

Todo ello ha propiciado que esta primavera haya más fincas de girasol que la campaña anterior. Un cultivo rústico que una vez pasa la fase de nascencia sin problemas («los gusanos de alambre del suelo pueden afectar») apenas implica trabajo antes de la siega, ya que no requiere de tratamientos. Además, la sequía del periodo estival tampoco le afecta en demasía ya que cuenta con una raíz pivotante: «Eso hace que baje muy en profundidad, por lo que las reservas están garantizadas, más si cabe este año que ha llovido bastante

Sin embargo, el riesgo recae en la fauna y es que sí es sensible a los daños de animales como jabalíes o pájaros. «En cuanto las plantas maduran pueden hacer mucho daño, por lo que una vez el girasol está seco no conviene esperar mucho a cosecharlo para que los pájaros no se coman las pipas». En cuanto a la rentabilidad, el agricultor de Cihuri incide en que «el girasol es rentable siempre y cuando se saquen unos 2.000 kilos por hectárea como mínimo».

Cantera tiene por delante unos meses de descanso con esta planta antes de que llegue septiembre y tenga que acondicionar la cosechadora que usa para el cereal un par de meses antes. Para cortar el girasol coloca una especie de bandeja en el corte de la máquina y que sirve para «encaminar los surcos del girasol». Además, en su caso cuenta con cosechadora propia, lo que favorece la gestión y organización de la campaña con libertad, teniendo en cuenta que antes había cierto margen de tiempo entre las cosechas de unas zonas y otras, si bien en los últimos años «viene todo a la vez».

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