El Ayuntamiento de Haro ha finalizado los trabajos de restauración de la escultura monumental de San Felices de Bilibio, uno de los principales símbolos patrimoniales y paisajísticos de la ciudad, ubicada en los Riscos de Bilibio.
La intervención responde al deterioro sufrido por la escultura a causa de la exposición continuada a los agentes meteorológicos. Entre los daños más significativos destaca el impacto de un rayo, que provocó la fractura de parte de la cabeza y del cuello del monumento.

Los trabajos han sido ejecutados por el restaurador Umberto Orbañanos Barahona, quien ha señalado la extrema complejidad de una intervención que exige la máxima delicadeza debido a las características de la piedra. Al tratarse de un material altamente absorbente, con el paso del tiempo ha ido desarrollando grietas y fisuras en diferentes puntos de la obra, especialmente en zonas expuestas como la nariz, los dedos de las manos y los pies.
La primera fase de la actuación ha consistido en una limpieza superficial para eliminar la presencia de moho, líquenes y otros agentes biológicos que aceleran el deterioro de la piedra. Posteriormente se ha intervenido sobre las zonas dañadas, comenzando por el cuello, una de las partes más afectadas y estructuralmente sensibles del conjunto.
Para consolidar esta zona se han realizado microtaladros de aproximadamente 10 milímetros, permitiendo el relleno de las grietas y cavidades interiores mediante taco químico. Asimismo, el cuello ha sido reforzado mediante varillas roscadas de acero inoxidable, garantizando una mayor estabilidad estructural sin alterar la apariencia original de la escultura.

La restauración requiere una precisión extraordinaria, ya que no es posible utilizar técnicas agresivas de percusión o picado. Por ello, los trabajos de saneado y reducción de fisuras se han llevado a cabo mediante lijadoras de precisión y herramientas tipo Dremel, permitiendo actuar de forma controlada sobre cada una de las patologías detectadas. Para las labores de reconstrucción y consolidación se empleó mortero de cola con cuarzo, especialmente adecuado para este tipo de intervenciones patrimoniales.
Como fase final de protección, la escultura recibió tres manos de un fijador impermeabilizante de alta penetración, capaz de reforzar la resistencia del material frente a la humedad, además de aportar propiedades desbacterizantes que ayudarán a prevenir futuras alteraciones biológicas.

Además, se han llevado a cabo trabajos de mejora y conservación en la ermita, consistentes en la restauración parcial de la cubierta mediante la sustitución de tejas dañadas o desaparecidas y la limpieza integral del tejado. Asimismo, se han realizado labores de limpieza en las escaleras y se ha procedido a la impermeabilización del campanario para garantizar su correcta conservación.
Las actuaciones también han incluido la eliminación de maleza en el entorno de la ermita, así como la limpieza de los canalones exteriores e interiores para mejorar el drenaje y prevenir posibles deterioros.

Por último, se ha efectuado el pintado de la pared lateral del edificio y de los pasamanos de las barandillas, contribuyendo a la mejora estética y al mantenimiento general de este elemento patrimonial.
El restaurador destaca igualmente la complejidad logística del proyecto, especialmente en lo referente al montaje del andamiaje y al transporte de materiales y maquinaria hasta el lugar donde se ubica el monumento. La inversión destinada a esta actuación asciende a 32.910 euros.


