Cultura y Sociedad

Teatro Pobre, medio siglo encima de las tablas

Mismo lugar, mismas tablas e incluso algunos mismos profesores son algunas de las claves para que el Teatro Pobre lleve desde 1974 cultivando la afición de muchos estudiantes y empujando a otros tantos al mundo profesional de las artes escénicas. Fruto de ello, este viernes 5 de junio estrena la obra del 50 aniversario, ‘La Venganza de Don Mendo’, en el Ayuntamiento de Logroño para conmemorar este medio siglo de trabajo.

Fernando Gil es uno de los ejemplos que escenifica, a la perfección, lo que significa esta compañía. Actualmente, él es el director y también fue su creador en el año 1974: «El centro de Enseñanzas Universitarias de la Laboral necesitaba realizar una actividad extraescolar para los chavales que estaban internos. Yo tenía algo de formación y con un grupo, muy comprometido, de 20 chicos empezamos a hacer esta actividad».

Fernando Gil, fundador y director actual de Teatro Pobre

Poco costó que está actividad fuera cogiendo reconocimiento dentro del mundo de la interpretación y hacerse eco de la actividad. «Nunca tuvimos un problema con la censura franquista, pero los que empezaron en la compañía sí tenían un fuerte compromiso ideológico contra el franquismo», apunta.

La compañía también servía a los estudiantes como una plataforma de encuentro y organización en el mundo escolar: «Los participantes se organizaban en corrientes socialistas y anticapitalistas, ejerciendo de un bastión muy importante contra el fascismo. El día que murió Franco el estallido cultural de la compañía fue espectacular».

La primera representación oficial se remonta a dos años después de la compañía con ‘Guadaña al resucitado’.  Después, más de 53 obras de teatro han sido las que han lucido tanto en la sala Gonzalo de Berceo como en el Ayuntamiento de Logroño y el propio teatro del IES La Laboral.

Aunque en una primera instancia no se llamaba Teatro Pobre, el nombre surgió cuando las metodologías con las que se formaban a los alumnos bebían de métodos sacados de una tesis actoral llamada ‘Teatro pobre’. «Esta técnica viene desde Rusia y consistía en sacar todo nuestros instintos y emociones y ponerlas en el escenario como base de la interpretación», recuerda Gil.

Alumnos destacados

Entre sus centenares de alumnos, destacan nombres reseñables que con el tiempo han podido llegar a las tablas de grandes teatros. Un ejemplo es Javier Cámara: «Eran un chico muy tímido y con pocas habilidades sociales. Yo pensé que el teatro sería una terapia estupenda para que hiciera más amigos y estuviera más integrado. Un día le dije que me interpretara un monólogo y nos sorprendimos mucho de sus habilidades. A partir de ahí empezó a coger confianza».

La terapia del teatro no solo forjó al estudiante, sino que le abrió un campo profesional que no esperaba. «Le animé a ir a la Escuela de Artes Escénicas de Madrid y seguir formándose. Por suerte, se marchó a la capital», relata el director con orgullo.

Javier Cámara en una de las representaciones

Otro de los alumnos que ha triunfado en el mundo cultural es Bernardo Sánchez, que desde los quince años ya actuaba en pequeñas obras de teatro de la compañía. «Era bueno actuando, pero mucho mejor retocando algunos textos», añade Gil.

Entre las representaciones históricas de la compañía destacan grandes clásicos como ‘Tres Sombreros de copa’ o ‘Don Juan Tenorio’, que se mezclaban con arreglos de los propios estudiantes. Fruto del esfuerzo común de la compañía, Teatro Pobre consiguió llegar a muchos lugares de la geografía nacional e internacional. A Coruña, Cáceres, Madrid, la ciudad francesa de Dax y pueblos de ambas fronteras españolas fueron algunos de los escenarios por donde las representaciones de esta compañía lucían ante el mundo.

Una función muy especial

Actualmente, la compañía continúa con un legado de más de cincuenta años, lo que la convierte en la escuela de teatro más antigua de La Rioja. Sin embargo, ya no son solo grupos de estudiantes los que participan: «Tenemos un grupo de jóvenes por un lado y, por otro, un grupo de aficionados al teatro más mayores que disfrutan de hacer un teatro más amateur».

La salud que goza esta formación es «buena» aunque con una cuenta pendiente: «Tenemos carencia de chicos entre nuestras filas, necesitamos más figuras masculinas que se comprometan ya que este año hemos tenido que hacer papeles masculinos con chicas».

Este viernes volverán a pisar las tablas en la función del cincuenta aniversario. En esta ocasión, interpretarán un clásico como es la obra ‘La venganza de Don Mendo’, con la que culminarán medio siglo de historia que sabe a pasado, presente y futuro, ya que contará con alumnos actuales y exalumnos de todas las generaciones.

50 años en imágenes

 

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