Por fin. La gran espina clavada se la acaba de sacar la UD Logroñés. Sin dolor. Con sumo placer. De madrugada. Poco importa que muchos ya estuvieran acostados. Había que hacerlo, y se hizo: ascender, primer, y celebrar después, aunque fuera a eso de las 03:30 horas de un feliz sábado para domingo.

La UD Logroñés ha logrado ascender por la Fuente Murrieta y celebrar como Dios manda su segundo ascenso, después de que el primero se tuviera que celebrar con distancia de seguridad por la pandemia.

Esta vez no. Ahora sí. Ha llegado la gran celebración tras un éxito sobradamente festejado en Matapiñonera. A todo lo que da. A pesar de la madrugada, o por ello. Con ganas, con fuerza, con algo de revancha también por parte de la afición más trasnochadora, muchos de ellos, presentes en San Sebastián de los Reyes.

A los que les ha dado tiempo a volver desde el norte de la capital para fundirse en un abrazo en corazón logroñés, la Fuente Murrieta, por fin blanquirroja, con los futbolistas en lo más alto.


