Deportes

El muro blanquirrojo se levantó en Madrid con imágenes para el recuerdo

Más de setecientos aficionados blanquirrojos convirtieron Matapiñonera en una prolongación de Las Gaunas. Desde varias horas antes del encuentro tiñeron de blanco y rojo las calles de San Sebastián de los Reyes y, una vez dentro del estadio, no dejaron de empujar a su equipo durante un partido cargado de tensión, nervios y sufrimiento. Cada ocasión, cada despeje y cada minuto que avanzaba hacia la prórroga se vivió como una prueba de resistencia colectiva entre una afición que jamás dejó de creer.

La recompensa llegó en el minuto 114, cuando el gol que certificó el ascenso -el cabetazo- desató una celebración inolvidable en la grada visitante. Abrazos entre desconocidos, lágrimas de emoción, bufandas al viento y cánticos que resonaron por encima de cualquier otra cosa dibujaron una de esas imágenes que quedan grabadas para siempre en la memoria de un club. El muro blanquirrojo se levantó en Madrid y acompañó a la UD Logroñés hasta el regreso a Primera Federación, protagonizando una jornada para el recuerdo en la historia del logroñesismo.

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