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Sin entradas pero con ilusión: la rendija de la fe blanquirroja

Muchos viajes que no se explican por la comodidad, ni por la lógica, ni siquiera por la certeza de poder ver el partido. Se explican por algo bastante más sencillo y mucho más hondo: por estar. Por sentir que, aunque sea desde fuera, aunque sea detrás de una valla, aunque apenas se intuya medio campo por una rendija, el equipo no camina solo. Así han llegado este sábado varios aficionados de la UD Logroñés hasta San Sebastián de los Reyes, sin entrada para Matapiñonera, pero con las mismas ganas que cualquiera de los que han podido cruzar la puerta del estadio.

Entre ellos estaba el grupo de María. Cerveza en mano, camiseta blanquirroja y una mezcla preciosa de cansancio, ilusión y nervios en la cara. Diaz años siendo socios algunos de ellos pero no ha sido suficiente. «Teníamos claro que queríamos animar al equipo: previa, corteo y ahora verlo desde aquí», resumía desde las inmediaciones del campo. Desde su particular grada improvisada, el fútbol lo han visto a medias. Literalmente. «Desde la rendija se ve la mitad, pero nos conformamos», han contado a NueveCuatroUno. Y es que la mayoría de las veces, la pasión consiste justo en eso: en conformarse con poco cuando lo que se siente es enorme.

No han tenido la suerte de formar parte de esos cerca de 800 aficionados riojanos que han podido asistir al encuentro desde la grada de Matapiñonera, pero eso no les ha impedido hacer el mismo camino. Unos 300 kilómetros, madrugón, carretera, previa y nervios de playoff. Todo para estar lo más cerca posible de la UD Logroñés en uno de esos días que se guardan en la memoria aunque no haya asiento, ni entrada, ni una visión perfecta del césped.

Porque este playoff se ha jugado dentro pero también entre quienes han salido de Logroño sin garantías de entrada. Matapiñonera estaba lleno dentro, sí. Pero fuera late la UD Logroñés.

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