Agricultura

Una huerta colaborativa a la sombra de las placas

Pimientos, calabacines, tomates, cebollas y lechugas. Plantas hortícolas que crecerán esta campaña a la sombra de placas solares instaladas en Bañares por la empresa Aresol Renovables en lo que constituye el Parque Casafuerte VIII. Esta instalación culminó en el primer trimestre de este año antes de comenzar con los trabajos de preparación del terreno y colocación de la infraestructura de riego como pasos previos a la plantación y que también .

La parcela, propiedad de un agricultor jubilado de esta localidad y arrendada a esta empresa de energía solar fotovoltaica para su explotación, cuenta con cerca de una hectárea de terreno cuya plantación ha sido diseñada por la consultora técnica riojana Agrovidar y ejecutada hace una semana por el alumnado del primer curso del Grado Básico en Técnico de Producción Agropecuaria del IES La Salle de San Asensio. A este equipo se suma José Enrique López, de Bañares, como el agricultor que va a gestionar el cultivo y comercializar su género.

Una huerta, por tanto, colaborativa entre diferentes agentes y que este viernes ha sumado un jardín de plantas aromáticas alrededor de una charca que conformarán un espacio de biodiversidad diseñado también por Agrovidar y los alumnos de La Salle. Juntos han creado un entorno favorable con diferentes refugios naturales de la mano de la lavanda, el romero, el tomillo y la salvia. «Se han colocado a tres bolillos y con alternancia entre sí para favorecer la biodiversidad, apostando por plantas que tienen floraciones en distintas épocas del año para favorecer el desarrollo de la apicultura, ya que también se apuesta por incluir colmenas entre las placas solares, y de la fauna en general», apunta Diego Enciso, profesor de La Salle.

«Con estas iniciativas los estudiantes conocen de primera mano el funcionamiento de este tipo de proyectos que van de la mano de la innovación. Esto les aporta una visión diferente y global de lo que es el sector, porque todo lo que hemos visto hasta ahora corresponde más a cultivos tradicionales pero esto supone una evolución del sector», apunta el docente del instituto, quien recuerda a su vez la jornada de puertas abiertas que se celebra el próximo 2 de junio en La Salle, con un plazo de preinscripción del 15 al 26 de junio.

«Esto permite ver parte del futuro de la agricultura y la posibilidad que existe con estos espacios para seguir cultivando con otros métodos y con la seguridad de que son zonas valladas, con riego, luz y cámaras de seguridad. Espacios que fomentan también que la economía local pueda beneficiarse no solo de la electricidad. Con ello, los estudiantes ven hacia dónde se puede encaminar el futuro de la ganadería y de la agricultura compatibilizando el suelo con otros usos», recalca el docente.

Por su parte, López lleva desde 2018 como horticultor y comercializa sus productos en venta directa bajo la marca La huerta de Cele, en honor a su padre. Esta plantación colaborativa supone a día de hoy algo de carácter experimental, ya que nunca ha cultivado a la sombra de las placas y desconoce cómo se van a comportar las diferentes plantas.

«Ese sombreo de las placas va a afectar, pero desconocemos de qué manera y eso es lo interesante. Las placas dan calor, pero también quitan el sol directo. Los pimientos es cierto que son delicados e igual así no se asolan, y luego a ver cómo evolucionan los tomates al quitarles esa primera luz de la mañana. Al final, cuando se juega con el tiempo es difícil, pero desde el lado formativo, los chavales han aprendido a plantar como lo hacían sus padres y abuelos, con la picaraza y a palo, de forma manual», relata el agricultor.

Este vínculo de la empresa con el componente educativo refleja, tal como señala Javier Zurbano, director tecnológico de Aresol Renovables, parte del compromiso de la empresa con la comunidad con el fin de generar oportunidades y contribuir a fijar población en el territorio: «El proyecto I+D agrovoltaica que hemos puesto en marcha, además de demostrar la compatibilidad de usos del terreno para actividades agropecuarias y de generación de energía, también constituye un excelente recurso formativo y de conocimiento que se pone a disposición de la comunidad».

«Este piloto quiere determinar la viabilidad económica de la explotación hortícola tradicional en el interior de los parques solares, de forma que pueda constituir una alternativa, por ejemplo, para jóvenes agricultores que no dispongan de terrenos. Este proyecto pretende refrendar, a una escala temporal y de tamaño mucho mayor, las esperanzadoras conclusiones preliminares que se obtuvieron en un proyecto similar desarrollado por el propio Ayuntamiento de Bañares hace dos años y en el que también participamos. Las sinergias entre parques y explotación agrícola deben ser aprovechadas», sentencia Zurbano.

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