La cosecha de melocotón ha comenzado recientemente en La Rioja con un escenario recurrente en los últimos años: el desconocimiento de los precios y las condiciones de los contratos.
Algunos de los agricultores afectados ya han comunicado a la organización agraria ARAG-ASAJA que los precios que están conociendo por parte de las operadoras están muy por debajo de los umbrales de rentabilidad y que no cubren los costes de producción, ante lo que el sindicato reivindica mayor control de los contratos y sanciones para aquellas operadoras que están incumpliendo la Ley de la Cadena Alimentaria.
«Las operadoras abusan de su posición de fuerza y de dominio para recoger el producto sin poner un precio o bien poner uno pero muy abusivo. Aprovechan también el factor de caducidad de los productos que están recogiendo los agricultores para abusar con las condiciones de compra. Al final, las previsiones de lluvia, de calor extremo o una amenaza de granizo adelantan la fecha de cosecha y entrar las prisas por entregar el producto, algo que los compradores saben», relata el secretario general de la organización agraria ARAG-ASAJA, Igor Fonseca, en los micrófonos del nuevo capítulo del podcast La Voz del Agro de la mano de este sindicato.
Los precios que se barajan en los mercados rondan los 30 céntimos por kilo de de melocotón (en función de variedades y calibre), aunque en algunos casos están incluso por debajo, no alcanzando los costes de producción. «Lo más llamativo es que algún agricultor ha entregado ya buena parte de su cosecha sin existir un precio. Una situación que se repite en otras provincias productoras como Aragón y Cataluña».
Sin embargo, los productores no se atreven a poner voz a esas denuncias por las posibles repercusiones que pueda haber. «El hecho ser un sector con pocos operadores y, en el caso de La Rioja, ser un cultivo con escasa producción, los agricultores temen que si denuncian puedan recibir el efecto contrario: más bajadas de precios o incluso la negativa a recogerles el género».
Es por ello que la organización hace un llamamiento a las administraciones y a la AICA para evitar que estas actuaciones «den al traste con un cultivo que puede ser una alternativa viable en la Rioja siempre y cunado no se apliquen estas malas prácticas». Así mismo, Fonseca también apela a esas empresas compradoras para que «actúen lealmente y den a conocer con tiempo suficiente antes de la cosecha el precio esperado a pagar a su proveedor con un contrato en firme».

Ricardo es agricultor de Alfaro con frutales. Su hermano contaba con unas diez hectáreas de melocotones, pero ha dejado las siete que llevaba arrendadas y de las otras tres restantes ha arrancado gran parte para plantar árboles nuevos, a la espera de que el control de las enfermedades sea más fructífero así. En su caso, por la variedad que cultiva, hasta dentro de dos meses no comenzará la cosecha, confiando en que el calor acabe con el pulgón de los árboles.
«Uno de los mayores problemas del melocotón son las heladas. Porque, a diferencia de las frutas de pepita donde las temperaturas bajo cero merman la producción, en este caso los hielos pueden dejar al árbol sin fruta mientras que los costes siguen siendo los mismos porque no puedes dejar de tratar los árboles y que se queden desprotegidos frente a enfermedades de cara al próximo año. Además, el seguro agrario tampoco es rentable porque en el caso de estos frutales se contrata la póliza por explotación, por lo que de dañarse solo el melocotón no nos serviría el seguro», apunta el agricultor.
Por otro lado, la lucha contra las plagas cada vez se ha vuelto más complicada de gestionar ante la falta de insecticidas: «Hay fungicidas, pero son más suaves. Además, están apareciendo nuevas plagas y enfermedades que arrasan también con el pulgón y que merman la producción».

Una producción que va toda para industria, a una fábrica de Murcia, y Ricardo explica el motivo: «Aunque los precios son más bajos que el melocotón que va para fresco, al mercado, en fábrica no ponen tantas pegas porque no buscan que la fruta esté perfecta ni hay que dar tantas pasadas en las fincas tirando fruta que no cumple con esos requisitos. En fábrica, si te apedrea o hay un año de más producción que no engordan mucho, pues la industria te los coge. Aunque en los años en los que cogemos buen tamaño y buena presencia seguimos comercializando a fábrica aunque en el mercado en fresco nos pagasen más, pero nos interesa tener comprador todos los años para garantizar la venta».
Este productor recuerda ese espejismo de hace unos cuatro años cuando una fuerte helada en el sur del país arrasó gran parte de la cosecha murciana, disparando como consecuencia los precios de la fruta en la zona norte, donde tuvieron una buena cosecha. «Entonces pagaron el doble de lo normal, pero ahora hay muchos melocotones y el precio baja. Desde hace ya unos años los compradores vienen una o dos semanas antes de empezar la cosecha para ver qué tal está el fruto y te exponen los contratos pero sin un precio cerrado. Luego, una vez se han llevado ya la producción y cuando ven los precios medios del mercado a nivel nacional y conoce a cuánto lo van a poder vender, te dan un precio. No es una situación que nos guste, pero tampoco hay muchos fabricantes donde elegir».
En cuanto al precio, que apunta que ronda los 30 céntimos el kilo, asegura que esa cifra no ha variado en varios años, «a diferencia de que ahora cuesta mucho más sacar un margen de rentabilidad teniendo en cuenta todo lo que se han disparado los costes, entre mano de obra, fertilizantes, gasoil, maquinaria,…». Es por ello que plantea apostar por cultivos alternativos como otros frutales (él ya tiene perales y manzanos) o bien tirar por la hortaliza.


