Los muros simbólicos que rodean el Barrio de la Estación de Haro han demostrado que la historia que los sostiene estrecha lazos con la vanguardia que los hace crecer. Con esta filosofía ha caminado la bodega Gómez Cruzado durante sus 140 años de historia y ahora, coincidiendo con este aniversario, lo hace con una nueva apuesta por la calidad.
La firma jarrera ha inaugurado este jueves la ampliación de su bodega con unas instalaciones destinadas a «crecer para seguir siendo los mismos» y desde la misma casa, «respetando Rioja, Haro y el Barrio de la Estación». Así lo ha expresado Alberto Játiva, director general de la bodega, en compañía de la familia Baños, de origen mexicano y con raíces de Badarán, propietaria de Gómez Cruzado.

Manuel Andrés Carrera Baños, propietario de Gómez Cruzado. | Foto: Leire Díez
Un proyecto diseñado y ejecutado por el estudio Arquitelia en el que el foco principal ha sido mejorar las instalaciones con una sala de depósitos de hormigón, una amplia sala de barricas, así como espacios de cata y zonas sociales. Todo ello manteniendo la calidad como pilar fundamental de Gómez Cruzado y, un año y medio después, el resultado evidencia el mimo con el que el equipo ha trabajado en esta ampliación que aúna fidelidad y coherencia con los orígenes y valores de esta casa fundada en 1886. «El proyecto supone más capacidad y mejor gestión y distribución de los espacios. No pensamos en el hoy, sino en lo que puede venir mañana», ha reflejado Játiva.

Unas obras, iniciadas a finales de 2024, que se han realizado sobre una parcela de 1.800 metros cuadrados contigua a las instalaciones actuales y que la bodega adquirió en 2021. La ampliación cubre un total de 3.000 metros cuadrados, incluyendo una nueva sala de barricas y botellero en el sótano. Por otro lado, la planta en superficie se destinará a la elaboración en pequeños depósitos y tinas, lo que permitirá trabajar con una mayor precisión respetando la identidad de cada parcela.

Durante la última década, la firma ha centrado sus esfuerzos en revitalizar la esencia de la bodega, culminando un proyecto que se inició en 2013 y que ha permitido, entre otras cosas, la recuperación de viñedos únicos y el fortalecimiento de la conexión con el terruño. En 2017 inició la compra de viñedo en propiedad con la adquisición de ‘Las Laderas de Ollauri’, una parcela centenaria de la que hoy elabora algunos de los vinos más especiales de la casa.
Continuó en 2022 centrándose en la búsqueda de pequeñas parcelas en el Alto Najerilla; viñedos cargados de historia y singularidad que forman parte de la visión de futuro de Gómez Cruzado. Donde cada viña tiene una historia que contar y la elaboración de vinos sigue un riguroso respeto por el origen.


