La Rioja ha completado todas las plazas MIR ofertadas para la próxima promoción de residentes a un día para que se cerrasen las listas definitivas. El proceso de adjudicación, que se había iniciado a comienzos de mayo con 61 vacantes en el Servicio Riojano de Salud, se cierra así con pleno de cobertura en una convocatoria que ha vuelto a dejar una lectura doble: el atractivo de buena parte de las especialidades hospitalarias riojanas y las dificultades, hasta la recta final, para llenar Medicina Familiar y Comunitaria.
La elección riojana se estrenó el 5 de mayo con una plaza de Oftalmología en el Hospital San Pedro de Logroño. Era una primera señal relevante, porque la entrada de La Rioja en el reparto nacional llegó a través de una de las especialidades tradicionalmente más cotizadas entre los futuros residentes. La comunidad acudía este año al proceso con tres plazas más que en la convocatoria anterior, al pasar de 58 a 61, con refuerzo en Pediatría —de dos a cuatro residentes— y con la incorporación, por primera vez, de Medicina de Urgencias y Emergencias.
El ritmo fue ganando velocidad durante las dos primeras semanas. A mediados de mayo, La Rioja ya había cubierto prácticamente la mitad de sus plazas, con 29 adjudicaciones, y 16 de las 24 especialidades ofertadas por el SERIS habían cerrado completamente su cupo. Entre ellas figuraban Alergología, Cardiología, Neurología, Oncología Médica, Neumología, Urología, Radiodiagnóstico, Oftalmología, Obstetricia y Ginecología, Otorrinolaringología, Cirugía Ortopédica y Traumatología, Pediatría, Medicina Intensiva y Cirugía General y del Aparato Digestivo. La fotografía era bastante clara: las áreas hospitalarias con mayor componente tecnológico, quirúrgico o de proyección profesional seguían funcionando como reclamo.
La preocupación, sin embargo, estaba en los centros de salud. Medicina Familiar y Comunitaria, la especialidad con mayor oferta dentro del cupo riojano, avanzaba con mucha más lentitud. El 23 de mayo, La Rioja mantenía sin cubrir 22 de las 25 plazas ofertadas en Familia, con solo tres adjudicadas y una tasa de cobertura del 12 por ciento, la más baja del país en ese momento. El dato pesaba especialmente porque Atención Primaria continúa siendo uno de los grandes puntos sensibles del sistema sanitario, tanto por la falta de profesionales como por la presión asistencial que soportan los consultorios.
La recta final ha terminado corrigiendo esa inquietud. Como ya ocurrió el año pasado, La Rioja consigue cerrar el proceso sin vacantes MIR, un resultado importante para el SERIS en un contexto nacional en el que la captación de residentes se ha convertido en una batalla entre territorios.


