Este domingo, el pelotari riojano Darío Gómez luchará por conseguir su primera ‘txapela’ en categoría absoluta y su pueblo, Ezcaray, lo vivirá con especial intensidad. En segundo turno, aproximadamente a las 18:30 horas, el pelaire se enfrentará a Iñaki Artola en la final del Manomanista, en un Navarra Arena de Pamplona lleno hasta la bandera. Pase lo que pase, será un día histórico en la Primera Villa Turística de La Rioja y sus vecinos así lo van a vivir a lo grande. El programa es suculento: buses al frontón, pantalla gigante en el propio municipio, animación y para terminar, una cena-fiesta haya ‘txapela’ o no.
Viaje al frontón
Algo más de 2.000 personas viven en Ezcaray y de ellas, se prevé que hasta dos centenares estén en el frontón el domingo. Viajarán bien a través de coches particulares o bien en autobús. Así, el ayuntamiento de la localidad ha fletado un autocar por un precio de 12 euros (sin entrada). La salida será el mismo domingo a las 14:30 horas y el regreso, a las 20:30 horas. Un autobús ya está completo y otro, según ha podido saber NueveCuatroUno, cuenta con 31 personas en lista de espera. Debe alcanzarse un mayor número de viajeros para que se ponga en funcionamiento.
200 aficionados desplazados para un partido de pelota, más todos los que acudirán desde otras partes de La Rioja, suponen una cantidad muy apreciable. No era fácil conseguir entradas, puesto que solo ha habido dos semanas de margen desde las semifinales y a esas alturas, las localidades salían ya por más de 114 euros. Aun así, la ‘roblanvera’ brillará con fulgor en una cita histórica. Tal y como ha podido saber este medio, se han preparado más de 500 camisetas conmemorativas con el nombre de Darío. Algunas lucirán en el frontón y muchas otras, en el propio Ezcaray.
Pantalla gigante, cena y fiesta con Darío
Para los que no hayan acudido al Navarra Arena, el partido también se vivirá en el propio municipio. Habrá una pantalla gigante en la Plaza del Quiosco, habilitada este domingo desde las 17:15 horas. Si la lluvia hace acto de presencia, el acto se trasladará al polideportivo de la localidad. Allí, todo el público interesado podrá vivir un día histórico, en un deporte tan auténtico, tan nuestro.
Y después del partido, pase lo que pase en el frontón, en torno a las 22:30 de la noche, Darío recibirá un homenaje multitudinario. Más de 150 personas se han apuntado a la cena-fiesta en el bar Roypa, para acompañar con el pelotari un domingo que puede ser inolvidable. Independientemente del resultado de la final, la comunión con su vecino está asegurada. Y si encima trae la ‘txapela’ consigo, el goce puede prolongarse hasta altas horas de la madrugada.
Ezcaray es un pueblo vivo, abierto y con un tejido asociativo que construye comunidad. Diversas peñas, colectivos sociales y el propio consistorio se han volcado con la que ya es una de las hazañas deportivas más importantes de la historia de la localidad. Y además, el mejor colofón para las fiestas de Santa Bárbara.


